HAVALINA

24 de abril de 2015. El Gran Café, León

Texto y fotos: Flucho Wop

Cita indispensable y “de culto” en El Gran Café de León el viernes 24 de Abril para escuchar el nuevo disco de Cabezalí y compañía, Havalina.

El trío madrileño acaba de estrenar su nuevo trabajo “Islas de Cemento” y gracias a ello, la gente del Gran Café les han reclamado para seguir ofreciendo conciertos de vanguardia y de los estilos más dispares.

.

Havalina es ya una banda veterana que explora en los vastos y fangosos terrenos del post-rock aunque con claras influencias de grupos como los Smashing Pumpkins (no obstante hace un par de años recrearon en directo el  inconmensurable “Siamese dream” de los de Chicago).

Bien sabido es que los músicos en general no gustan de comparaciones amén de cómo dice el refrán ser odiosas pero para profanos en la materia, su sonido recuerda a grupos como “God is an astronaut” o “The Cure” en algunos momentos, siendo en España uno de los grupos punteros del género, añadiendo a este sonido unas profundas letras; comenzaron su carrera como Havalina Blu (2001) y cantando en inglés pero en su etapa más reciente y conocida despojándose del “Blu” han aparecido sus mejores y castellanizados discos (2009-2015).

Un concierto largo y intenso con una muy buena calidad de sonido, gracias a la sonorización de Isaac Rico, que trabaja con ellos desde hace ya unos cuantos años. Junto a todos los temas  de su nuevo disco destacando “Cristales rotos sobre el asfalto mojado” con algunos momentos muy vibrantes pero con la gente muy parada (aún no habían entrado en calor), “Un reloj de pulsera con la esfera rota” o “Donde” hermana melliza del “Geek U.S.A.” de “las calabazas”, sonaron clásicos de sus anteriores trabajos como “Imperfección”, “Desierto” o “Viaje al sol”.
.
.
.

Todos los temas del “Islas de cemento” tienen letras inspiradas en el libro “Manual para conductores borrachos" de J.J. Cabezalí, hermano de Manuel. Todas son composiciones propias aunque hubo sitio para una versión, “En remolinos” del grupo argentino Soda Stereo, “traída” a su terreno.

El concierto se cerró con una “Lluvia en el cementerio de coches” interminable con altas dosis de improvisación y algún fragmento de “Música para peces”; una apoteosis que resumía una noche de sonidos oscuros, adrenalina e introspección. Manuel le sacó todo el partido y puso toda su inspiración en las diferentes guitarras que utilizó durante el concierto, que fueron unas cuantas.

Hubo agradecimientos para mucha gente y poco o ningún reproche para esa gente que va a los conciertos a dar palique. Mejor se está en casa…..

 

 

valladolidwebmusical/cylcultural******crónicas