KEPA JUNQUERA
CONCIERTOS DE LA ESTUFA. 20-03-2015
Escuelas de Arrabal de Portillo, Valladolid. Aforo completo.
Organiza Asociación Cultural “Suspiros del Masegar”.

Texto: Maguil
Fotos: La Estufa

Es increíble cómo la trikitixa/acordeón- un instrumento que solo lleva unos ciento cincuenta años implantado en Euskadi-  ha conseguido imbricarse tanto en el folklore y el imaginario visual y musical de ese pueblo. He tenido la suerte de vivir algo más de diez años en Gasteiz y su sonido lo tengo plenamente asociado a los ambientes festivos y a la imagen de las celebraciones, tanto en el ámbito rural –pueblos y caseríos- como en las ciudades.

Parece ser que lo llevaron allí los obreros italianos constructores de las líneas férreas entre Castilla, Aragón y Bilbao, los valles, la costa, los ferrocarriles mineros…alguno queda, de explotación casi exclusivamente turística. Pero arraigó el sonido, que se adapta muy bien a los ritmos más rápidos, festivos, de romería y celebración.


Kepa, además de gran músico, conocedor de estas circunstancias, plantea un concierto con estas premisas. Parte de sonoridades y melodías tradicionales para, una vez arregladas y actualizadas, ofrecerlas a un público –el actual- acostumbrado al rock, al jazz, a la música clásica…de los que toma los elementos que le conviene en cada caso. Como debe ser.

Se hace acompañar por dos “pandereteiras-dantzaris” jóvenes, de Arrasate-Mondragón,  que conocen las tradiciones a fondo, ya que también bailan y hacen voces muy en la línea de “voces búlgaras” sin modificar las notas entre ellas, simplemente haciendo valer el registro vocal de cada una de ellas para que así se amplíe melódicamente el tema ofrecido. Un acierto en mi opinión, gana en cercanía, en “popularidad”.


El concierto repasa muchas de sus obras conocidas escritas por autores tradicionales –las habituales parejas del mundo de la trikitrixa- compuestas por este instrumento y percusión –panderetas de diferentes dimensiones- y la voz que anima al baile…al parecer circunstancia no muy bien vista por los sectores más conservadores en cuanto a costumbres, ya que se le ha llegado a llamar “el fuelle del diablo” a este inocente instrumento.

Es de agradecer que Kepa se aparte del ambiente sonoro un tanto nostálgico que aportan acordeones –París- y bandoneones –tango- para acercar los sonidos a la celebración, la fiesta…lo que hace que los conciertos –le vi por primera vez hace muchos años en Gasteiz, seguramente en fiestas- sean celebraciones conjuntas con el público. De hecho el clima que crea es el apropiado para que pasen cosas como en este concierto: un espontáneo, aficionado a la pandereta, subió a acompañar más que adecuadamente al concertista de la noche…y de haber prolongado la fiesta el acordeonista de Portillo hubiera ido a su casa a por el instrumento y se hubiera sumado a la celebración.


Alterna pasajes rápidos y extrovertidos con otros más intimistas, de espacios más amplios, de mayores silencios. Todo funciona armónicamente…sol en las cumbres de Urkiola y niebla y quietud en los valles a los pies del Txindoki.

El concierto acaba en un “toma y daca” con el público al que se invitó a cantar algo en euskera y el propio Junquera cantando en castellano acompañado por su instrumento...no en vano la “jota” es un ritmo y estilo que sube desde Aragón, Ebro arriba, hasta el Nervión.

Durante el concierto pensaba en lo vivas que están las tradiciones musicales en el sur de Europa, cómo nuestros músicos aúnan la modernidad con los sonidos heredados de sus padres y abuelos…y cómo en Centroeuropa han perdido este tren…ellos se lo están perdiendo.


A esperar su próxima visita. Oso ondo, Kepa. Eskerrik Asko.

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