LONE RHINO CLUB
Llantén. 5 de agosto de 2015. Valladolid

Txt y fotos: Manuel Doval

El pasado 5 de agosto nos acercamos por primera vez al restaurante Llantén, situado en el vallisoletano pinar de Antequera, y del que habíamos oído hablar maravillas, tanto del entorno como de los conciertos que allí organiza Be Cool, con Jafo a la cabeza. Nada más acercarnos a los alrededores del local pudimos observar el nivel existente, coches por doquier y montones de gente acercándose al local.

Nada más adentrarnos en el local descubrimos a la banda situada en la zona baja y, como mandan los cánones, lo primero que hicimos fue acercarnos a la barra a por unas cervezas, que el calor aprieta, y nos llamó la atención que, siendo la entrada libre, los precios en la barra eran bajos (2 euros la cerveza), todo eran parabienes.

El concierto de Lone Rhino: impresionante, qué se puede esperar de una banda que en un par de años celebrará su treinta aniversario. El grupo interpretó sus composiciones, registradas en cuatro discos que tenían puestos a la venta. Sonido de Rock añejo, Soul y mucho Rhythm& Blues. La banda liderada por Julio Lobos al teclado, armónica y acordeón estaba acompañada por Josep Martí “Pasto” al bajo, Héctor Martín a la guitarra y Nuria Perich a la batería. La formación actuó con un sonido más bajo de lo habitual e hizo las delicias del abundante público, con Julio como Frontman que encandila con su puesta en escena, y eso que estuvo muy comedido, durante todo el set, mientras el resto del grupo mostró una actitud muy sobria y relajada.


El sonido tan bajo hacia que en ocasiones se oyese en demasía el murmullo del púbico, ya que mientras las primeras filas están al rock la gente del fondo se encuentra a lo suyo (cena y charleta).

Ya en la parte final del concierto, con el público más animado y algún bailecito en primeras filas pudimos advertir a un Jafo nervioso y diciéndole a la banda que había que cortar y que actuaran todavía en un tono más bajo. Ante estos hechos giramos la vista hacia la puerta y que vimos “la policía”. Poco después orden de desalojo del local y el señor de azul en la puerta haciendo recuento del personal por si faltaba alguien, que pena.


Con la satisfacción de un bonito concierto y el sabor amargo del final, todos para casa.

Será que Valladolid no es buen lugar para la música en directo, tendremos que hacer los conciertos en lo alto del páramo, basta ya de persecución a la cultura en este ayuntamiento.

 

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