MARTIRIO: LA MUJER Y LA COPLA

Conferencia cantada, Casa de Cultura de La Cistérniga, 28 de abril

Recaudación a beneficio de la Asociación Nacional de Lucha contra el cáncer.

Txt: Miguel Angel Pérez, Maguil
Foto: Ricardo Otazo


No sé quién me cae mejor, si Maribel Quiñones – la persona- o Martirio –el personaje-. En todo caso es un gran logro para la cultura popular española. Desde la canción española al Jazz Martirio ha tocado todos los palos musicales. Con dedicación constante desde los  años setenta - Jarcha, Veneno- hasta su orientación actual más latin jazz o cubana.

¿Qué nos ofrece en esta ocasión? Una conferencia cantada,  una gran idea. Hay otras personas de la escena española que han tenido esa tentación, pero aún no han “pecado”, no la han llevado a la práctica.

¿Novedad? No es necesario cuando lo que se ofrece es algo demandado por su cercanía y veracidad. Su narración arranca de los albores del siglo XX cuando los palos flamencos más populares se urbanizan – Sevilla, Málaga, Cádiz- y a esa base musical se superponen historias personales de desgarro sentimental y personal: amor, desamor, habladurías, engaños, dolor, sufrimiento…en definitiva: sentimientos.


Estos son tratados con cierta “ironía” en muchas ocasiones: manifestaciones exageradas, venganzas, ansias de hacer daño al “otro” o a “la otra”…raciales a tope, pegados a una doble moral que propiciaba la sociedad ultrareligiosa en todas las capas sociales.

Hay un buen antecedente. En su Crónica sentimental de España, Vázquez Montalbán se fijaba en cómo se articulan los mecanismos de la canción para contribuir a forjar el imaginario colectivo, en unos años en los que éste concedía un lugar de privilegio a toreros y folclóricas y el amor debía ser casto y puro, siempre bajo la bendición de Dios. Y así, las coplas y los temas de mayor éxito del franquismo se convirtieron en eficaces transmisores de normas de conducta moral.

La radio ha hecho  mucho bien, pero también ha destruido formas de comunicación y tradiciones. Desde los años treinta España ha sucumbido a la fascinación de la voz a través de la radio. Eso ocultó para siempre las formas tradicionales – la transmisión oral en directo- de la música, las canciones, los dichos populares, uniformizando esta manifestación musical que comenzó en el sur y se expandió por toda la península: desde Huelva a Gijón o desde Almería a La Coruña: la canción española sustituyó a las jotas castellanas o aragonesas. Así es la masificación de la cultura y la música, siempre.


Muchos de nosotros –por edad- hemos recibido esta información musical y sentimental a través de la radio y nuestros padres. Ellos cantaban estas desgarradas canciones de desamor que habían escuchado en sus aparatos de radio en los cuarenta y cincuenta. Nos tocaba ya en los sesenta y setenta, rechazarlas por “franquistas” y caer en las redes de los pescadores anglosajones: Beatles, Rolling Stones, Hendrix…

Martirio aborda estas temáticas de forma directa: nos pone de cara a un espejo musical y sentimental, en una conferencia donde va desgranado los aspectos personales, sociales, psicológicos…de los personajes con la voz “contada” y la voz “cantada”: La Piquer, Raquel Meyer, Juanita Reina, Pepe Pinto, Antonio Molina, Lola Flores…Pepa Flores…todas pasan por el dial en directo de Martirio y no de forma “académica”, árida,  si no de forma muy musical, cantando a capela fragmentos de esas canciones que de pequeños no entendíamos y ahora, a veces, nos espantan por su “rudeza” sentimental, por su desgarro…el amor ya no es lo que era. Muchas veces por suerte, a pesar de la crónica de malos tratos con la que nos desayunamos cada mañana.


Una lección de etno-musicología que no es habitual en ámbitos académicos y que se puede disfrutar en casas de cultura, asociaciones musicales y otras entidades al no tener que disponer de grandes fondos o grandes aparatos de producción: una mesa, una jarra de agua, un micro..y Martirio, ahí es nada!!!


¡No se lo pierdan si lo ven anunciado!


 

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