Pinktones

28 de febrero de 2015. Teatro Zorrilla, Valladolid

Fotos: Antonio Macias
Texto: Borja Sanchez Mayoral

Álvaro Espinosa: guitarras, voz y theremin
Nacho Aparicio: teclados y samplers
Cefe Fernández: bajo y voces
Toni Fernández: batería y percusión
Pipo Rodríguez: saxo, guitarra y voces
Ángela Fernández y Cristi López: coros

El fenómeno de las bandas tributo tiene ya bastante tiempo y se ha popularizado en los últimos años. Pink Floyd es una de las grandes formaciones de la historia del rock y también la guía para multitud de grupos que llevan al escenario sus composiciones a modo de homenaje. Este es el caso de Pink Tones, un conjunto español con algo más de una década de trayectoria que demostraron su buen hacer en Valladolid.

No resulta tarea fácil interpretar con acierto y sentimiento la música de Pink Floyd. La grandeza de los británicos no sólo reside en haber contribuido de manera importante en el rock progresivo, sino también en el hecho de haber sido con anterioridad una referencia ineludible de la excitante escena psicodélica británica, teniendo entre otros logros la creación del space rock. Una obra de gran personalidad en la que el sonido fluye, se enriquece y se transforma en una música de notable intensidad y emoción.

Y para evocar esa música desde las tablas y recrear, en la medida de lo posible, su espectáculo, Pink Tones cuida mucho su puesta en escena, utilizando una pantalla con proyecciones, láseres, juegos de luces, humo y un inflable. Unos medios que no están al alcance de muchas bandas de tributo y que dan un mayor empaque y credibilidad a una propuesta que resulta interesante para el aficionado que busca viajar en directo por el cosmos floydiano. Asimismo el sonido está muy cuidado y se emula de una manera bastante fiel el lenguaje musical del gigante inglés. El empleo de numerosos efectos y material como pedales, sonidos pregrabados, instrumentos modificados, a veces construidos por ellos mismos, y la utilización de sintetizadores analógicos, como el Mini Moog, contribuyen a generar esa sensación de fidelidad.  

Con un aforo completo y 20 minutos más tarde de lo programado salieron a escena estos imitadores de Pink Floyd. La expectación ya era palpable momentos antes, con un público variado, que incluía también a niños y adolescentes. Por lo tanto, podíamos ver a miembros de una misma familia que disfrutaban con la música de uno de sus grupos favoritos. En relación al repertorio escogido -difícil ponerse de acuerdo con un set list ideal-, el autor de estas líneas lo considera bastante acertado, con representación de muchos de sus clásicos. Eso sí, me hubiese gustado escuchar algún tema de su primer disco, el imprescindible ‘The Piper At The Gates Of Dawn’ (1967), como es el caso de “Astronomy Domine”, “See Emily Play” o “Interstellar Overdrive”.

El pistoletazo de salida llegó con “One Of These Days”, corte potente que abre el álbum ‘Meddle’ (1971). Una triada del extraordinario ‘The Dark Side Of The Moon’ (1973), -la compuesta por “Speak To Me”, “Breathe (In The Air)”, “Time”- nos dio nuevas pistas respecto al desarrollo del espectáculo: una interpretación bastante fiel, buena ejecución instrumental, alternancia y colaboración vocal entre los dos guitarristas y el bajista, registro sonoro pregrabado como en los temas originales –cajas registradoras, ruido de relojes…-, y la presencia en ciertos momentos de dos coristas. Algunas de las composiciones largas se adaptaron reduciendo ligeramente su duración, un enfoque que estimo conveniente para un show de por si bastante extenso, que no alteró la esencia de los originales. Fue el caso de “A Saucerful Of Secrets”, del LP de título homónimo de 1968, que se centró sobre todo en la ending part, consiguiendo una lograda recreación de la atmósfera gracias también al buen juego de humo y luces.

‘Animals’ (1977), a mi juicio la última obra maestra de la banda y un trabajo en el que la guitarra de David Gilmour goza de una presencia destacada, tuvo protagonismo aquella noche. La intro “Pigs On The Wing 1” con acústica dio paso a una ovacionada “Dogs”, muy bien interpretada por el quinteto, que incluyó una proyección de bolas sobrevolando la central eléctrica de Battersea –localización de la portada del LP-, juegos de láser y un efectivo empleo del Theremin por parte de Álvaro Espinosa. Otro corte largo como “Pigs (Three Different Ones)” permitió apreciar también el despliegue visual y sónico de los Pink Tones con imágenes y efectos de voz y guitarra. Podíamos ver de nuevo como las interpretaciones estaban bastante ajustadas a los originales, permitiéndose en algunos casos leves variaciones, pero siempre manteniendo el espíritu floydiano.

El segundo bloque de ‘La Cara Oculta de la Luna’ comenzó con “The Great Gig In The Sky” con el protagonismo de las coristas Ángela Fernández y Cristi López bajo una luz morada, y continúo con ‘Money’, una de las mejores versiones hasta ese momento. Sonidos pregrabados, humo sobre el escenario, la imagen giratoria de la portada del disco y una habilidosa reproducción de los fragmentos de saxo por parte del segundo guitarra Pipo Rodríguez contribuyeron a la alegría del público, que estaba gozando con el espectáculo. “Brain Damage”, con el círculo de luces rojas alrededor de la pantalla, y “Eclipse” cerraron la representación de este álbum icónico.

“High Hopes” supuso un salto en el tiempo de dos décadas, siendo uno de los mejores cortes del disco ‘The Division Bell’ (1994), y su encaje en la actuación me pareció adecuado, al tener también su letra un carácter autobiográfico. “Echoes” fue uno de los puntos fuertes de la noche. Es una de las grandes composiciones de Pink Floyd y escucharla en directo es una experiencia fantástica, con las teclas farfisa, las espirales de guitarra, el bajo casi de funk y la ajustada percusión. La etérea e intensa pieza de veintitrés minutos, acortada en tres aproximadamente, tuvo algunos problemas de sonido, pero esto no fue óbice para disfrutarla.

Tras este corte, Álvaro Espinosa, guitarra y cantante principal, comentó que habían tenido dificultades en la prueba de sonido, pero que habían podido solventarlas, agradeció nuestra presencia y apoyo, y anunció que iban a tocar completo el sobresaliente álbum ‘Wish You Were Here’ (1975). Tras la intro espacial de “Shine On You Crazy Diamond (Parts I-V)”, se dio paso a una progresión donde Espinosa emuló a David Gilmour aportando calidez blues con su guitarra, y Nacho Aparicio a Richard Wright transmitiendo melancolía a través de los teclados; el bloque sonoro es complementado por el saxo de Rodríguez. “Welcome To The Machine” se presentó con imágenes industriales antiguas en blanco y negro y lógicamente contó con una presencia acentuada de Aparicio en el manejo de teclados y sintetizadores.

En “Have A Cigar” es el bajo de Cefe Fernández (tomando como referencia a Roger Waters), el que llevó inicialmente el peso de la instrumentación, resultando asimismo un corte equilibrado y bien sonorizado. El contraste de la preciosa balada “Wish You Were Here”, con sus guitarras acústicas de resonancia folk, fue muy bien recibido por el público, que acompañó la canción con la imagen de Syd Barrett en la pantalla. “Shine On You Crazy Diamond (Parts VI-IX) arrancó de forma cadenciosa ganando fuerza rápidamente con una buena labor en pedal steel guitar y slide. Después de un fragmento cantado, en el que colaboraron las dos coristas, prosiguió con su breve pasaje de aromas jazz-rock, siendo absorbido por un bello desarrollo de estructura floydiana que releyó motivos instrumentales del inicio del LP y desembocó en una coda.

Los músicos se retiraron de las tablas y tras una gran ovación regresaron dispuestos a afrontar el último tramo del concierto, con una selección de siete cortes de ‘The Wall’ (1979). “Another Brick In The Wall (Part 1)” conectó enseguida con una audiencia muy animada que acabó en pie. Enseguida se adivinó la presencia de un hinchable con los ojos iluminados en el lado derecho del escenario, que se movía al son de la música y prácticamente tapaba a Pipo Rodríguez. Continuaron con “The Happiest Days Of Our Lives” y las partes 2 y 3 de “Another Brick In The Wall” (la primera de ellas algo extendida) y “Goodbye Cruel World”, volviendo los intérpretes a abandonar tras éstas el escenario. ‘El Muro’ es un disco muy popular y se notó que para algunos asistentes es su material favorito de Pink Floyd. La última traca, ya en un ambiente festivo, llegó con “Run Like Hell”, acompañado de imágenes de martillos, y un excelente y prolongado “Comfortably Numb”, con sonido amplificado y poderoso de guitarra, que incluyó los famosos solos de Gilmour a cargo de Espinosa.

Tres horas de disfrute para los aficionados del inmortal conjunto británico a lo largo de una actuación llevada a cabo con entrega, sentimiento y respeto. Una apuesta ganadora.

Set list

- One Of These Days
- Speak To Me
- Breathe (In The Air)
- Time
- A Saucerful Of Secrets
- Pigs On The Wing 1
- Dogs
- Pigs (Three Different Ones)
- The Great Gig In The Sky
- Money
- Brain Damage
- Eclipse
- High Hopes
- Echoes
+ WISH YOU WERE HERE
      - Shine On You Crazy Diamond (Parts I–V)
      - Welcome to the Machine
      - Have a Cigar
      - Wish You Were Here
      - Shine On You Crazy Diamond (Parts VI–IX)
- Another Brick In The Wall (Part 1)
- The Happiest Days Of Our Lives
- Another Brick In The Wall (Part 2)
- Another Brick In The Wall (part 3)
- Goodbye Cruel World
- Run Like Hell
- Comfortably Numb

 

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