ROZALÉN.

Conexión Valladolid. Las Noches de San Benito.
Valladolid. 03 de Julio del 2015.

Txt y fotos: Sandra García Gómez

El último de los conciertos de CONEXIÓN VALLADOLID, propuesta que tiene como objetivo crear un vínculo entre el artista y la ciudad de Valladolid, fue el pasado Viernes en las Noches de San Benito a cargo de la manchega María Rozalén, que volvía a visitar la ciudad con las canciones de su primer disco “Con Derecho A…” y temas nuevos que se incluirán en su nuevo trabajo.

Muy puntuales aparecieron en el escenario los artistas que acompañaron a Rozalén en este concierto: Álvaro Gandul (director musical, acordeonista y teclista), Samuel Vidal (guitarrista) e Ismael Guijarro (productor y guitarrista) El aforo del recinto presentaba un casi completo cuando arrancó con 80 veces sin presentación. Una de las canciones más conocidas para abrir boca. Tras romper el hielo se mostró tan expresiva como en otras ocasiones y se dirigió al respetable para excusarse por la ausencia de “Bea” (Beatriz Romero), que suele acompañarla interpretando sus canciones al lenguaje de signos, por problemas de salud y admirar el espacio incomparable donde se celebraba el concierto.

Susurros de papel dio paso a uno de los momentos más entrañables de la velada al pedir María la colaboración de los niños que pudiera haber entre el público para subir al escenario y cantar con ella Las hadas existen. Con sus característicos comentarios entre canciones y una presentación con la frase “cuando amas a alguien hay que darle las cosas buenas y reguleras” comenzó a sonar Para los dos, en la que uno de los guitarristas deslució un poco la canción al tocar demasiado fuerte el instrumento (la propia Rozalén hizo alusión a ello después)

Me arrepiento con el ritmo de ranchera-habanera-pasodoble sirvió de entrante a una serie de canciones nuevas que los artistas decidieron regalar a los asistentes. Comenzaron, con el público totalmente en silencio, con Berlín, tema que aparece en la banda sonora de la película española “Perdiendo el Norte” y habla del amor a distancia; continuaron con Ahora, una canción de amor “disparada más que dedicada” con ukelele, guitarra y teclado y un ritmo y una letra optimistas. Uno de los momentos más esperados de la noche fue cuando sonó Vuelves, primer adelanto del nuevo disco y primera vez que suena en público durante un concierto. Será mejor es otra canción que habla de “la gente que tienes mitificada y te das cuenta de que son personas y te planteas dejarlas como mito o poderlas tocar”. La versión de Eye in the sky del grupo Alan Parson Project puso la nota inglesa en el concierto, y al propia artista se disculpó por adelantado de las posibles “anabotelladas” que pudiera cometer.


Tras una emotiva presentación de la canción Alivio en la que dijo que el público y sus seguidores son lo que dan sentido a su vida y recordar su paso por el Café Teatro de Valladolid justo antes de que la cultura empezara a ser “perseguida” deleitó a los asistentes con este delicado tema.

Tras Comiéndote a besos, una de sus canciones con mensaje social (habla del amor y el VIH) dedicada “a todos los que amáis por encima de todas las cosas” llegó el final del concierto con Bajar del mundo.


Pero era una falsa alarma, puesto que la artista, tras hacerse de rogar un poco, reapareció en el escenario acompañada únicamente de Álvaro para cantar La belleza, un homenaje a Luis Eduardo Aute que también aparecerá en el nuevo disco. No faltó que la propia María agarrase su bandurria (instrumento que lleva tocando desde muy pequeña) para desgranar Una de cal y otra de arena en un guiño a Sara Montiel. De nuevo con todos sus músicos acompañantes sobre el escenario cerró el concierto Saltan chispas con el público entregado y en pie para despedir a esta artista que se hace más grande a cada día que pasa y que esperamos que vuelva a pasar por la ciudad, eso sí, con su nuevo disco bajo el brazo.

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