Rufus T Firefly

Sala Autoreverse. Valladolid. Jueves 26 Noviembre 2015.

Txt y fotos: Sandra García Gómez.

 

La Sala Autoreverse (en el escenario del Teatro Zorrilla) acogió la noche del jueves el concierto de Rufus T Firefly, la banda “desde Aranjuez, con amor” venia presentando su último trabajo “Nueve” en una gira que les ha llevado por varios lugares de España. Concierto emotivo porque hace unos días el teclista Alberto anunció en su página de Facebook que dejará el grupo a finales de año y era de los últimos que ofrecía la banda con su formación actual (Jul a la batería, Charly a la guitarra, Sara al bajo, Vic como guitarra y voz (teclados en ocasiones) y Alberto al piano y teclados)

La sala presentaba una entrada a media bandera, nada desdeñable para ser un jueves, y Jagermeister eran los encargados bajo la etiqueta de “Jagermusic” de traer al grupo a la ciudad.

Tras una introducción instrumental y con bastante puntualidad sonaba “Ours is the fury”, tema perteneciente a su ep de rarezas y caras b Grunge. Le siguieron sin pausa entre canciones “El día de la bici”, “Incendiosuicida” y el “Séptimo continente”, tras la cual Vic al fin se dirigió al público para agradecer a la organización y admirar el teatro en el que se encontraban a la vez que hablaba brevemente del disco y la gira.

“Midori”, “Demerol y piedras”, “Subir a por aire”, “Metrópolis” y “El increíble hombre menguante” formaron el segundo bloque de canciones magistralmente entrelazadas de pura energía y psicodelia con partes instrumentales en las que transmitían al público el disfrute y el buen rollo que se vivía sobre el escenario.

Dejaron oír “Somos el enemigo”, corte del anterior disco que según palabras del propio cantante piden mucho en los conciertos y dejan olvidada en ocasiones. A ésta le siguieron “Pompeya” y “Canción infinita” en la que el ritmo bajó considerablemente, acorde con los deseos de que los asistentes estuvieran pasando “un ratito agradable y psicodélico, que es la idea”

“Nueve” tema que da nombre al disco, animó a un público por lo demás entregado a escuchar en respetuoso silencio a la banda (y a mover los pies de forma inconsciente). Con “El test de Voight-Kampff” y “El problemático Winston Smith” (una de las canciones más conocidas del álbum) dieron por finalizado el concierto, sin posibilidad de bises por falta de tiempo.

Una descarga de energía y adrenalina, unos arreglos muy cuidados y un directo impactante, así son ellos y esperemos volver a verles por la ciudad con un nuevo disco bajo el brazo.


 

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