JOAQUIN SABINA

19-03-2015 Polideportivo Pisuerga (Valladolid)

Fotos:José María GIUSEPPE
Texto: Miriam Arranz

Joaquín Sabina demostró en su directo en Valladolid que se encuentra en plena forma, que sigue disfrutando de la música y que continúa contando con una legión de fieles seguidores de una gran variedad de edades. La pasión por este jienense llevó a colgar el cartel de “no hay entradas” y congregó a una legión de sabina-adictos dispuestos a disfrutar de una velada eterna…

Con puntualidad exquisita, a las 22 horas en punto, se apagaron las luces del Polideportivo Pisuerga, comenzó a sonar una intro grabada que puso en píe a todo el público… y así, con todo el respetable ansioso apareció Joaquin Sabina, enfundado en un traje verde, al grito de Pucelanos, forasteros… saludos… y bienvenidos a 500 noches para una crisis.

Sin más preámbulos, comenzó el directo al ritmo de “Ahora Que”, instante inicial de gran emoción entre las miles de personas que coreaban cada una de las estrofas de la canción.

Acto seguido, “19 Días y 500 Noches” con todo el pabellón puesto en píe y un Sabina de lo más cómodo marcándose hasta unos pasos flamencos sobre las tablas… A mitad de la canción, paró unos segundos para dirigirse al público recordando cuando actuó en Valladolid después del ictus que sufrió, confesando que estaba aterrorizado y preguntó si sabían lo que dijo… ¿Dijo?... Hola y adiós, tres palabras para volver a introducirse en el tema y arrancar los aplausos de todos sus seguidores.

A continuación “Barbie Superstar” para subir los decibelios del pabellón y dejar una confesión argumentando que en su casa solo se escucha buena música motivo por el cual nunca pone sus discos…

El escario se cargó de sentimientos y ambiente íntimo con las desgarradoras “La Magdalena”, “A mis cuarenta y diez” y “Donde habita el olvido”, momentos en los que pudimos disfrutar del Sabina más emocional, derrochando pasión y corazón en cada uno de los versos que su desgarrada voz interpretaba.

Acto seguido llegó el momento de una versión del “It ain´t me, Baby” del gran Bob Dylan, acompañada de “Peces De Ciudad”, momento elegido por el artista para alabar a sus músicos y confesar que les siente como parte de su familia… Frases que sirvieron de introducción para referirse al grupo de rock Alarma y recordar que uno de sus músicos es precisamente Jaime Asúa, quien interpretó “El Caso De La Rubia Platino”.

Con un Sabina sentado con guitarra sonaron “Cerrado Por Derribo” o “De Purísima Y Oro”, reservando para “Más De Cien Mentiras” la presentación, uno a uno, de todos los compañeros que componen su banda.

“Máter España” dio el relevo al momento especial reservado para “Noches De Bodas”, tema que volvió a levantar a todo el polideportivo el cual continúo ya en píe coreando “Y Nos Dieron Las Diez”, canción que supuso en nada deseado final…

Menos mal que quedaban los bises, y por partida doble, ya que Sabina y los suyos tuvieron que volver dos veces al escenario ante la aclamación del respetable…

“Conductores suicidas” fue cedida por el jienense para uno de sus músicos, mientras que Mara Baros interpretó con baile incluido “La Canción De Las Noches Perdidas” brindando con chupitos al final del tema con el maestro.

Con las coreadas “Y sin embargo” y “Princesa” se acabó la primera parte de los bises, para volver a salir a escena con “Tan Joven Y Tan Viejo” y “Contigo”, tema que dedicado a María Ballesteros que incluyo entre los versos un guiño a Pucela a ritmo de ni Pisuerga sin ti

Para el final reservó “Pastillas Para No Soñar” para decir un Hasta Siempre Valladolid arropado por todos sus músicos, instante en el cual desde el público le tiraron una bandera tricolor que el artista recogió y ondeó en el escenario (Grande).

Excelente concierto de dos horas y media de duración (sin parones) que nos brindó la posibilidad de disfrutar de un Sabina cercano, emocionado y comunicativo que nos deleitó con todo su arsenal de música poética repleta de sentimientos.

Como peros solo se puede aludir a la ya de sobra conocida mala acústica de este recinto y a unos momentos de caos organizativos cuando la policía municipal tuvo que intervenir en las gradas para retirar a la gente que estaba sentada en los pasillos… Por lo demás, no hay ni un solo pero que se pueda achacar a esta gran noche musical.

Sabina fue grande, eso todos los sabemos, pero con este concierto nos demostró que sigue siendo muy grande y que va seguir haciéndonos disfrutar con su música por mucho tiempo. Gracias Maestro.

 

 

 

 

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