TresAcordesFest 2015 

20.06.2015 . Patio del Da2. Salamanca 

Texto: Montse Sing
Fotos: Montse Sing y Carlos Bartol

La escena salmantina, aunque de entrada un poco escondida, tiene mucho que darnos. Y nos lo ha estado demostrando estos últimos 3 años con el festival TresAcordesFest organizado por Paco Jiménez, el mayor promotor de la música “made in Salamanca” en estos momentos. Con un equipo de más amantes de la música, ha logrado instaurar un festival que esperemos siga años y años. Y no es sólo por el hecho de que los grupos salmantinos puedan dar todo lo que tienen en un escenario accesible gratuitamente a todo el mundo, sino por la impecable organización de esta gran fiesta. El día 20 de Junio del 2015, fue el día elegido para la tercera edición. 

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No me voy a alargar demasiado, y sólo diré un par de cosas por grupo, tenéis todas sus webs y redes sociales para seguir y darles todo ese apoyo que necesitan, así que aquí va: 

Cuatro de la tarde del comienzo del verano, Los Ojos de Cheshire empiezan con su pop acústico en español bajo el sol abrasador. El público (más de lo que uno podría esperar para tan tempranas horas un sábado de verano) bajo las sombrillas y buscando la sombra hasta debajo de las piedras. 

Hugo Mati’s Band abre el escenario eléctrico con un rollo guitarrero y jazzístico, un poco a lo mejor repetitivo, pero instrumentalmente genial. De las pocas bandas que pueden permitirse canciones instrumentales. 

A continuación le damos la bienvenida a una nueva formación de músicos ya conocidos en la escena, con Luis Ullán al micrófono: HOWARD. Un poco de rock acústico que dejó claro que con un par de guitarras y una batería se puede hacer magia. 

A Zero! lo podríamos catalogar dentro de esas bandas adolescentes de punk-rock que todos escuchábamos en a comienzos de los 00’s. Una grata sorpresa y brisa de aire fresco de los antes llamados “Estado Zero”. 

La Otra Orilla se hace hueco dentro del cartel para traernos un poco de rap melódico y sugerente. Pone ritmo a la gente que empieza a llegar y la que ya lleva un rato sufriendo el calor. 

Los más alternativos llegan y su nombre es Farben from Voodoo Island, que lograron adueñarse del escenario eléctrico con su rock-funk-algo de dubstep-y otras movidas. Aprovecharon la ocasión para presentarnos a su nuevo bajista, que con su juventud y habilidad al mástil dejó a más de uno boquiabierto. Contaron con diferentes colaboraciones instrumentales como piano, clarinete y saxofón.

Ordesa, guitarra acústica y sí, vozarrón, nos trajeron abajo, a cerrar los ojos y teletransportarnos. Perfecto momento de relajación para preparar lo que venía. 


Cambiamos de estilo con Carbayo, que si no fuera porque estamos un festival de música salmantina diría que son del sur de los EE.UU; palmas, bailoteos y mucho country para ir bajando la temperatura del tiempo (ojalá) y subir la del público. 

Tan solo un día antes nos anunciaron la baja (problemas de eso que tenemos todos llamado “vida normal”) y Postcards from the Yeti fue reemplazado por Mess of Skirts. Y es que nunca puedes decir que es la última vez. Alba y Marta llenaron el recinto de indie-folk y voces en sincronía, que nos aseguraron de que, definitivamente, echaremos de menos a estas chicas. 

Cuando vi que se hacía un corro de chicas frente al escenario eléctrico, no tuve ni que mirar el horario, ahí subían, sin camiseta, los chicos de Arethé: rock en español con muy buen sonido pero que, personalmente, aún les falta algo, puede que un poco más de movimiento y espontaneidad. 

Ya cerca de las 10, los grupos más consagrados reclamaron su momento. Entre ellos El Chico de la Barraka, que trajo de nuevo el rap al patio del Da2 y no defraudó. Junto a él invitados del calibre de Alberto Caño y Victoria Mesonero, y sus demás compañeros de 7 Kilos.

 

Se empezaban a sentir las distorsiones en el ambiente y llegó la noche con la subida de Kritter al escenario. Heavy metal melódico y espectacular, no había queja para los más headbangers.

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Y vamos que no había queja, que cuando le tocó a Living for a Poo-Poo cortejar al público, el cantante bajó y lo hizo desde dentro. ¡Menudo directo, señores! Por desgracia, su último, y nos dejaron con ganas de más. Emoción, música, movimiento y locura en una dosis comprimida de 30 minutos. 

Entre los anteriores, el maestro Santi Tamariz repartió blues y rock’n’roll. Él solo, con su guitarra y con un público hipnotizado de ese ritmo tan característico del rockabilly, no hizo falta más para movernos a todos y bajar la cena. 

Gatos del Parbu fueron los encargados de cerrar el escenario Acústico/Hip-Hop, y lo hicieron con palmas y rap del de antes, del que te levanta y no te para. El público encantado y la energía ya salía por los poros. Ambiente preparado para la ceremonia de clausura. 

De blanco, tapados, con “props” y sin micrófono, El Altar del Holocausto llegó y conquistó. Estos sí que se llevaron al público convencidos de la buena música instrumental y mejor aún, DE SALAMANCA. 


Porque no hay nada como apoyar a los grupos de casa y verlos crecer y poder decir: Sí, yo los vi, y los apoyé, y ahora son así de grandes. Una jornada gratuita de música sin parar, de todos los tipos y colores para todos los gustos, grandes y pequeños. No hay mejor forma de empezar el verano. Gracias Paco y a todo tu equipo. Yo ya estoy esperando al del próximo año. 

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