AMARAL

Artista invitado: Erizo Sibarita.

Polideportivo Pisuerga, Valladolid. Sábado 5 de Junio 2016.


Texto y fotos: Sandra García Gómez.


Unas 3000 personas asistieron la noche del sábado al concierto ofrecido por Amaral en el Pabellón Pisuerga. La parada en la ciudad del grupo, presentando su último trabajo “Nocturnal”, hizo que el público entrara puntual para abrir boca con Erizo Sibarita, banda vallisoletana encargada de abrir la velada.

Con muchas ganas de calentar el ambiente entraron en escena Irene, Silvia, María y Raquel y comenzó a sonar una versión con un toque personal de Sweet dreams, algunos temas propios como Lady Salvación, que habla del atentado en la sala de conciertos de París, o Vigésimo Amanecer, un tema más eléctrico y cuyo videoclip puede verse en diferentes redes sociales, hacen de este grupo una buena apuesta a tener en cuenta e hicieron al público que iba entrando en el pabellón coger fuerzas para esperar la aparición de los zaragozanos. Tras un tiempo de espera que comenzaba a hacerse largo comienza a sonar, fieles a sus costumbres, el tema de la Velvet Underground All tomorrow’s parties que anuncia que un concierto de Amaral va a comenzar.

Un escenario cuidadísimo en cuanto a puesta en escena y medios audiovisuales, ponía el fondo a Unas veces se gana y otras se pierde, canción con la que daba comienzo una noche que prometía no defraudar. Imágenes del Mayo del 68 aparecían para acompañar a Eva, megáfono en mano, cantando su Revolución y removiendo a los asistentes y también a los miembros de la banda que acompañaba a Juan Aguirre y Eva Amaral sobre el escenario: Tony Toledo a la batería, Tomás Virgós a los teclados y Ricardo Esteban al bajo. Kamikazedejaba claro que no iban a olvidar los temas que han sonado estos años y ponía al público de su parte dando palmas y coreando las letras.

Después de Salir corriendo se pudo escuchar No sé qué hacer con mi vida, canción en la que recordaron su paso por Valladolid y la sala Salamandra cuando estaban empezando. Pasaron muchas veces por la ciudad y "esa niña que en la canción no sabía qué hacer con su vida encontró algo a lo que dedicarse gracias a gente como vosotros” “venimos a hacer lo que más nos gusta, que es música” Toda una declaración de principios que llevan cumpliendo sobre los escenarios más de una década.

Laberintos se dejaba escuchar como primera canción de “Nocturnal” de la noche, seguida de la misma que da nombre al álbum y que centraba de nuevo la atención en la escenografía llenando el escenario de estrellas y recreando un auténtico universo de constelaciones. Siguiendo con las canciones del último trabajo Lo que nos mantiene unidos convirtió el recinto en una sala de baile con una bola gigante de discoteca proyectada en la pantalla sobre el escenario y su ritmo trepidante unido al lucimiento vocal de Eva, que literalmente se desmelenó en cada canción.

El universo sobre mí, en el que las luces del escenario ofrecían ese espectáculo sobre los músicos dio paso a 500 vidas, con un final electrónico en el que tanto el público como la cantante dieron el máximo bailando, cantando y acompañando con palmas. Estrella de mar dejaba patente que quizás el recinto no era el más adecuado para el concierto, puesto que, a pesar del gran trabajo de los técnicos de sonido, era demasiado grande para la asistencia que hubo y las reverberaciones hacían que parte de las letras se perdieran. Sin pausa tras el final de la canción enlazaron con Noche de cuchillos.

Haciendo continuas referencias a los conciertos que han ofrecido en Valladolid, de lo a gusto que se sienten siempre aquí y hablando de reencuentros en una noche de sábado, Eva, que se mostró cercana en todo momento, presentaba Cómo hablar, en el que los arreglos de teclado de Tomás Virgós tuvieron un papel protagonista. La ciudad maldita, canción que habla de las cosas terribles que puede llegar a hacer la gente a veces, dejó paso a Hoy es el principio del final, uno de los momentos más intensos de la noche.

Hubo tiempo también de bajar el ritmo con un “medley” de Son mis amigos y un teclado íntimo hasta el primer estribillo seguido sin pausa por Cuando suba la marea y otra canción más lenta de “Nocturnal”: Chatarra, que habla de la resaca. Eva sacó mucho partido al proyector, usándolo en muchas de las canciones y jugando con el componente visual, logrando un concierto redondo en todos los sentidos. No quedan días de verano y su uso del theremin en Cazador, dejaban paso a la última canción antes de que abandonaran el escenario: Hacia lo salvaje.

Pero los bises no se hicieron esperar y Siento que te extraño, “dedicada a alguien que se marchó y nos dejó” ponía los pelos de punta antes de Llévame muy lejos y Sin ti no soy nada, dos clásicos que corearon todas las gargantas en el pabellón. Volvieron a salir del escenario pero aún no se encendían las luces del Pisuerga y pudimos asistir a una sesión de humildad cuando Eva, lista de nombres en mano, agradecía a todos y cada uno de los miembros del equipo que les acompaña en cada concierto su trabajo.

El cierre definitivo de la noche lo pusieron con Nadie nos recordará, pero si de algo estamos seguros es que la noche del sábado no se borrará fácilmente de la memoria de los asistentes a este despliegue de buen gusto y buen hacer al que nos tiene acostumbrados Amaral.

Mas fotos

AMARAL

 

ERIZO SIBARITA

 

valladolidwebmusical/cylcultural****crónicas