Andrés Calamaro.

Gira «Licencia para cantar»

Auditorio Miguel Delibes de Valladolid, el pasado día 14 de Mayo de 2016

Texto y fotos: Chusmi

Andrés Calamaro es un tipo de músico que a estas alturas ya esta por encima del bien y del mal, puede (y se lo permite) estar por encima de modas, de presiones comerciales e incluso del público..., artista honesto que simplemente pasa de lo que diga la prensa, la industria o incluso sus propios colegas y se permite crear libremente; no es lo más habitual en este negocio, atado siempre a resultados o intereses y de hecho, por lo menos en España se cuentan con los dedos. (Santiago Auserón puede ser en caso más significativo, dentro de los músicos nacionales).

La productividad creativa de Calamaro es casi infinita y prueba de ello es su último trabajo "Romaphonic Sessions", un trabajo que, cuentan, grabo en  dos tardes, y en el que reinventa sus temas de toda la vida como «Paloma», «Mi enfermedad» o «Los aviones», junto a clásicos de la música argentina «Garúa», «Soledad» o  «La Milonga del trovador» y que nos presento en el Auditorio Miguel Delibes de Valladolid, el pasado día 14 de Mayo de 2016 en un recital acompañado por Germán Wiedemer, al piano, Antonio "Tonio" Miguel, al contrabajo, y Martín Bruhn, llamado "el Cordobes" a la percusión. Concierto sobrio, en un escenario sencillo, ausente de escesos, sin ninguna estridencia, acorde con su nueva etapa, donde dice que se ha convertido en «un tequila reposado», un cantor sereno e íntimo; parco de palabras, solo alguna breve aclaración sobre la autoría de los temas y donde aprovecho para recordar el Festival de Eurovisión y aconsejo enviar para próximas ocasiones a Nacho Vegas, y como no, dada su afición futbolera felicitar a la afición del Barcelona y «brindar» su actuación a los asistentes  en recuerdo a su amor confesado por el toreo (una de las cosas que no comparto de él).

Cuenta en una reciente entrevista que no está obsesionado por gustar a ningún público, "acepto un aplauso que sirva al amor propio como el silencio que proyecta respeto y atención"  y "que no hay que medir el destino de la música en porciones de éxito", un músico que vivió un pasado, no se si mejor o peor, pero que tiene un presente interesante y honesto, a pesar de los altibajos que nos depara la vida, porque ¿Quién no ha tenido épocas mejores o peores?.

.

.

.

 

 

valladolidwebmusical/cylcultural****crónicas