Andres Suárez

Sala Porta Caeli, 5 de febrero de 2016. Valladolid

Fotos: Sandra García Gómez
Texto: Ana Ink

 

Andrés Suárez venía a Valladolid presentando “Mi Pequeña Historia”, su sexto álbum del que espera sobre todo una cosa: que le permita tocar, tocar y tocar, en un concierto con banda que contrastaba con el que ofreció el jueves en acústico íntimo. Tras varios conciertos y un Palacio de Vistalegre a rebosar, queda demostrado que Andrés Suárez es un fenómeno en delicado equilibrio de juventud y experiencia, con suficientes vivencias acumuladas para abrir una nueva etapa y dar de que hablar.

Empieza puntual, con un sonido impecable donde se notan todos los ensayos y conciertos que llevan a la espalda). Hoy venía con bajo, batería, teclado y violín (Marino Saiz), guitarra eléctrica (Ovidio López) y acústica (que toca él mismo). La sala estaba prácticamente a rebosar.

Empezó la velada con “No saben de ti” que el público cantó con él en todo momento. Continuó con “Dublín” para pasar a “Vuelve” que el público cantó por él.


Hizo una pausa para mostrar lo agradecido que se sentía con el cálido público de Valladolid por permitirle hacer realidad su sueño y recordarnos la gira de su sexto disco la cual por fin está acompañada de banda y termina en Madrid, invitándonos a ir.

Dio paso a “Si llueve en Sevilla” y “Voy a volver a quererte” acompañada de violín, el cual estaba demasiado alto y no permitía escuchar al resto de instrumentos. Continuo con “Esta vez, si puedes”, pero los problemas técnicos continuaban y se oía muy distorsionado, pero no impedía que el público disfrutara del concierto y le acompañara en las letras.

Siguió con “Adiós amor, no vuelvas a tocarme la piel” correspondiente al disco de 2013 “Moraima” y el público enloquecido.

Era el cumpleaños de uno de los asistentes y le felicito además de aprovechar para decir que está bien que ya puedan entrar menores en las salas de conciertos. Después se quedó solo en el escenario para tocar “6+4”, el tema que le habían pedido que tocase por Facebook.
Compartió con nosotros que la canción que más le gusta cantar y disfruta es “Marina” mientras empezaban a sonar los acordes de esta y poco a poco iba apartando el micrófono para terminar cantando sin él al borde del escenario.

Toco un tema nuevo con el que no pudo evitar emocionarse y le falto un estribillo que Ovidio López (el guitarrista), añadió. Pidió ayuda al público para el tema “Desde una ventana” acompañado únicamente por Marino al violín y la guitarra eléctrica.


Siguió con “Números cardinales” acompañado por palmas y se unió toda la banda en el escenario con el público cantando y dando paso a “Más de un 36” y “Te di vida y media”.
“No te quiero tanto” fue acompañada de un solo al violín de Marino.

Se despidieron y salieron del escenario a lo que el público respondió con los ansiados bises. Dio las gracias al público por lo que habían cambiado las cosas desde junio del año pasado y diciendo que Valladolid nunca falla para seguir con “Te doy media noche”.


Nos presentó a la banda: Luismi (bajo), Ovidio (guitarra), Marino y Saiz y siguió con “Hace un año (320 días)”. Deseo un feliz año a todos acompañado de unos cuantos piropos del calibre de que había sido uno de los conciertos más increíbles de la gira y que le habían dado un regalo además de lamentar no poder quedarse a firmar por motivos personales.

Nos dio las buenas noches con “Lo malo está en el aire” y a las 12 se despidió hasta la próxima vez.

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