Sábado noche. 21:30. Sala Lava (Valladolid). Qué mejor manera de empezar el mes de octubre que con un conciertazo de Green Valley en la presentación su último disco, “Ahora”.  Con éste ya son cinco los álbumes que los artistas vasco-catalanes llevan a sus espaldas, más que consolidados en el panorama reggae dancehall estatal; y aunque muchos pensásemos que, con “Hijos de la Tierra” poco nos quedaba por ver, con este nuevo álbum nos han dejado claro que no tienen techo, siempre cargados de positivismo y de buen rollo.

El encargado de calentar la sala fue Bubu Jay, con la sensacional voz que le caracteriza, pilotando su reggae al ritmo de Fuckin’ DJ’s. Siempre es un lujo poder escuchar a artistas regionales en conciertos de dicho calibre, que nada tienen que envidiar a muchos otros artistas homólogos en el panorama nacional. Obviamente, la música que crean no es del rollo guitarra, bajo, teclado y batería ofrecido a continuación, pero dicha objeción no supone el más mínimo desacierto en la compartición de escenario como “artistas invitados”, ni mucho menos.
Como “colofón” final, la colaboración con el “rondillense” Little Reggaeman puso la guinda a la previa del plato fuerte de la noche.

La voz de Ander Valverde no se hizo esperar, abriendo el recital con “La Cura”, tras una imponente “Intro” que consiguió focalizar los cinco sentidos del público vallisoletano sobre el escenario.

Analizando el concierto, se podría decir que tuvo dos partes (y no porque los músicos cesaran su reggae más que en la tradicional “falsa despedida” durante treinta segundos); la primera, muy enfocada a “Ahora”, como era de esperar en un concierto de su presentación. A medida que iban sonando canciones de dicho álbum, la banda fue introduciendo gradualmente, y de manera muy acertada, temas de su anterior trabajo “Hijos de la Tierra”, entre los que no podían faltar “Sueños” o “Love love”. Y para terminar... recordando “una historia que ocurrió en un lugar lejano y me marcó”. Seguro que la mayor parte de los presentes hubiéramos cerrado el concierto con este tema. Tan previsible como acertado.

Si hay algo hay que destacar, es la habilidad que tiene la banda para enlazar canciones en sus conciertos, sin apenas dar respiro a su música.

La dinámica general del concierto puede resumirse como una explosión de sentimientos positivos implícitos en las letras de sus canciones; hubo tiempo para bailar, saltar, abrazar, reflexionar, reivindicar, poguear y chispear los encendedores para alabear las llamas en el aire.

Siendo exigentes, la falta de presencia de algún colaborador sobre el escenario marcó la diferencia entre el nueve y medio y el diez como calificación del concierto. Aún con esto, los protagonistas consiguieron que no se les echara de menos.

En cuanto al público, comprendido en un rango de edad bastante amplio y tan variado como fácil de escuchar es la música que hace Green Valley, decir que estuvo muy involucrado con la banda desde el primer acorde hasta el último. Probablemente, algo de culpa la tenga esa energía y buen rollo que Ander crea sobre el escenario.

Con respecto a la sala, con algo menos de dos tercios de su capacidad; personalmente esperaba que dicho evento agrupase más público en la capital vallisoletana. Como única pega, la falta de calimocho en la barra de consumiciones.

En resumen... ¡Conciertazo! =)

  Crónica: Mario Domínguez
Fotos: David Izquierdo
   
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