Los Petersellers & Mamá Ladilla

Madrid, Gruta 77, 06/02/2016

 

Para los que no somos muy partidarios del carnaval típico de disfraces la sala Gruta 77 de Madrid nos brindó una alternativa muy interesante. Por un lado unos que nunca faltan en carnaval por esos lares, “Los petersellers” y por otro, los de sobra más que conocidos y que no necesitan presentación, “Mamá Ladilla”. A pesar de ello, había bastante gente disfrazada ya que la sala se encargó de organizar un concurso de disfraces para proclamar al “presidente de la república del carnaval” como no podía ser de otra forma.

Uno de los puntos fuertes de la organización fue el cumplimiento de los horarios (al menos aproximado). Muchas veces en favor de esperar a los rezagados, los puntuales tienen que pagarlo con hasta más de una hora de espera. Esta vez no fue así, a pesar de que el concierto estaba convocado para algo antes de la medianoche, fueron puntuales y algo después de las 3 ya estábamos saliendo los que teníamos que nos quedamos sin fuelle tras la velada. Hecha ya la introducción, vamos al meollo.

A la hora indicada salieron al escenario unos señores vestidos de granjeros de parchís (uno de cada color pero sin el que va de blanco). Para el que no los conociera, se presentaron como “Somos los Petersellers”. Hicieron un repaso a su breve discografía, destacando temas como los que siguieron a la primera: “intelectual” y “Manolo Sgae”. No se dejaron el kasiotone en el baúl que les sirvió para interpretar varios temas como “da da da” y “borderline”. Ni siquiera los nunchakos con los que demostró cierta destreza en la coreografía del tema homónimo. Está claro que Don Bigotes es un showman que sabe llenar el escenario y llegar a la gente. Saben que el humor es su punto fuerte. Por ello entre canción y canción hacían bromas sin parar, tanto con el público como entre ellos mismos. Nos confesaron que empezaron en la música para beber gratis, algo que sirvió como introducción a la canción “si es gratis”. En medio de la catarsis el público se volcó completamente con “Uma Thurman”, “Cousteau” y “Niki Lauda” en un momento en el que el cantante bajó a darse un baño de multitudes para formar parte de la algarabía de gente. Si, a pesar de todo, alguien todavía no sabía a quién estaban viendo, se despidieron con la “petercanción”.

 

He de decir que conocía poco de esta banda y me llevé una muy grata sorpresa. Había escuchado algún disco suyo y no me acababan de entrar pero en directo la sensación fue totalmente distinta. Se trata de un grupo que se vuelca totalmente en su espectáculo en directo. Ahí es donde reside su fuerza y es, quizá, uno de los puntos en los que muchas bandas deben trabajar para llegar a la gente. No basta con subirse al escenario y soltar la verborrea acompañada de sus ta-tum-tum-chas y las melodías. Tiene que existir una conexión entre el grupo y el público para que exista una sinergia. Pero tampoco sin pasarse, que también hay bandas que se suben al escenario y te dan la tabarra con sus historias como el que te las cuenta en un bar.

Sin pretenderlo, los petersellers ya les dejaron medio trabajo hecho a los siguientes, que resultaron ser tres imitadores: una enfermera putilla a las baquetas, un bajista disfrazado de rockero que se le quedaba pequeño el escenario de todo lo que se movía y otro señor disfrazado de Juan Abarca.

Para ser tres imitadores no lo hicieron nada mal.

 

Se centraron en un repertorio de temas más cañeros de sus trabajos anteriores que encajaban más con el ambiente en el que convivimos aquella noche. Como temas a destacar, comenzaron con “Janfri Güein”, recordaron las defunciones de Lemmy y David Bowie previamente a “Chanquete ha muerto”, “primavera”. De “Coprofonía” destacaron “Molto obligada” y “Sólo se me acercan locas”. A esta última no acabo de pillarle el punto en directo ya que la gracia que le encuentro a la canción son las anécdotas de las féminas a las que va dedicada la misma. Por “sacar un poco de punta”/”tocar un poco la moral”, tuvieron una ligera confusión con la letra en “los mundos de yupi” que subsanaron sin ningún problema. Aunque yo ya no sé si esta gente lo hace todo bien o estoy cegado por mi propio juicio perdido en algún rincón del universo.

Y aquí concluye una magnífica noche de carnaval en la que estos perros viejos supieron guiar al rebaño aquella lluviosa noche con su lírica y su música. Nos vemos en la próxima.

 

Crónica: Javier González

 

 

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