Marwan & Pez Mago

Valladolid, Porta Caeli 09/04/2016

 

Nada hacía sospechar que la noche del sábado se celebraría un concierto en nuestra vieja conocida “Porta Caeli”. Hasta que no entramos en la sala pensábamos que nos habíamos equivocado de día, o de sala, quién sabe. Quizá fuera capricho del cantautor darle un toque místico, clandestino o, tal vez, íntimo a la noche o simplemente que no les haga falta tanto despliegue de medios para llenar una sala que estaba hasta la bandera sin apoyo discográfico.

Como ya es tradición, el concierto comenzó con cierto retraso para esperar a los más rezagados, todo un detalle. A las tablas se subió un invitado de lujo, poco conocido en Valladolid al que, sinceramente, los pucelanos no le dimos todo el apoyo que se merecía. En nuestra opinión, es digno de admiración y respeto subirse a un escenario en el que nadie le espera y tiene la oportunidad de enseñar su música. Muchos pensarán: “ya está el telonero sorpresa al que nadie quiere oír y hace que el concierto al que hemos venido a ver empiece más tarde”. Y mentiríamos si dijéramos que nunca hemos pensado eso pero, en la mayoría de los casos, no siempre es así. Hemos descubierto multitud de nuevas bandas que han pasado a nuestra colección gracias a gente como él. Y de este modo, Lucas Álvarez con su proyecto “Pez Mago” formará parte de ellas.

Pues bien, Lucas subió al escenario y dijo que iba a interpretar cuatro canciones y así fue. En ningún momento se hizo pesado. Es más, cada tema era de un estilo y un ritmo diferente. Algo que no suele darse en el mundo del cantautor. Lo cual hizo más amena su actuación. Para quien no se quedara con los nombres, ahí van: “Devuelveme los besos”, “Lo que más me gusta”, “Cruzando” y “Piscinas Vacías”. Y como todo buen cantautor ha de tener su libro de poemas, entre canción y canción nos deleitó con “pocas veces” y “cuenta atrás”.

Y llegó el momento del gran esperado. Este joven cantautor fruto de un palestino y una española que con 15 años se compró su primera guitarra para convertirse en una estrella del rock pronto dejó ese camino por el que más sonaba en su casa. Las letras de Serrat, Silvio Rodríguez, Carlos Chaouen, etc. hicieron mella en él y le convirtieron en lo que es hoy. Un chico de Aluche al que si no lo buscas no lo encuentras, pero cuando lo conoces te enganchas.

Lo primero que te atraen son sus letras, llenas de sentimiento. No dice nada que no te haya podido pasar a ti. Son historias de la vida que nos pasan a todos, rupturas, enamoramientos, crisis de identidad, etc. pero su forma de describirlas es única. Tiene la capacidad de plasmar en negro sobre blanco las palabras exactas, lo que sientes pero que no sabes cómo expresar con palabras corrientes. Va un paso más allá y te cuenta lo que viene después de “the end” en las películas románticas. Si con eso no consigue engancharte, prueba a ir a uno de sus conciertos.

Su forma de explicar las canciones es única, con un humor ácido e irónico pero al alcance de cualquier alma sensible. Tal es así que el propio Marwan explicó al principio cómo tenía pensado estructurar el concierto: “mis conciertos siempre van de menos a más; empezamos con canciones tristes, luego vamos a las muy tristes y al final nos queremos cortar las venas”. Todo esto en clave de humor, por supuesto.

Si todavía no te convence, sólo tienes que percatarte de todo lo que hace por darse a conocer en redes sociales y cómo se involucra con sus seguidores. Tanto es así que cuando acabó el concierto salió a la calle con la guitarra y siguió interpretando sus canciones para un público que le rodeaba y que sin quererlo dibujaba un fondo estrellado con los flashes de sus móviles con los que grababan vídeos para el recuerdo con pésima calidad.

Creemos que lo que hace este hombre es todo un ejemplo a seguir y es por ello que no necesita invertir demasiado en publicidad. No hay mayor satisfacción para un artista que todo el esfuerzo y trabajo que dedica se vea recompensado de la forma que le llega. La simbiosis que forman Marwan y sus seguidores es única y muy difícil de conseguir. De hecho, sin la combinación de ambos, esta sinergia jamás habría podido producirse.

Desde que comenzó con “Te podría decir” hasta que terminó el concierto oficial con “Canción de autoayuda” fueron coreadas todas sus canciones. Sus conciertos son un cúmulo de experiencias de las cuales no todas están descritas en sus canciones. En “canción a mi padre” siempre cuenta alguna anécdota de las situaciones vividas por su padre antes de llegar a España, pero la que nos describió durante el concierto nos dejó perplejos. “Animales” (o “Animals” como dice él, siempre preocupado por si hay algún erasmus) refleja las emociones del “ni contigo ni sin ti” tan recurrentes. Y así podríamos estar comentando cada uno de sus temas: “Palabra por palabra”, “Sueños sencillos”, “Carita de tonto”, “La triste historia de tu cuerpo sobre el mío”...

A mitad de su actuación pidió que se acercara al escenario su hermano Samir quien nos recitó varios textos de su libro “Cosas que he roto” dejando en evidencia al propio Marwan. Parte de sus citas las ha utilizado el cantautor en algunas de sus canciones, como en “Puede ser que la conozcas”. Entre risas y abrazos compartieron escenario durante unos minutos en los que se mezclaba la prosa con la música, siempre acompañados con Lucas como segunda guitarra que en algunos momentos adquiría papel protagonista con su dominio de la guitarra. Aunque parezca increíble, en varias ocasiones se generó un mar de cuernos al final de las canciones cual concierto de Obús.

La noche iba llegando a su fin cuando interpretó “Mi paracaídas” y “El chándal” y como la gente se quedó con ganas de más, se puso la chaqueta como pudo y salió a la calle guitarra en mano a concluir una actuación estelar. Con “El corazón” y “Un día de éstos” nos despidió hasta la próxima que esperemos sea pronto.

 

Crónica y fotos:

Javier González

Laura Domínguez