PAJARO SUNRISE

El Gran cafe. 1 de septiembre de 2016. León

Texto y fotos: Flucho Wop

 

Hay ciertas cosas que hacen que me replantee lo de “nadie es profeta en su tierra”, y una de ellas ha sido el concierto de Pájaro Sunrise (Yuri Méndez) en El Gran Café de León el pasado jueves 1 de septiembre.

Un Gran Café lleno y expectante recibía a Yuri, acompañado únicamente por Javier Jiménez al violín, poco después de la diez de la noche en un concierto con un repertorio de lo más variado ya que hizo un repaso a su cada vez más extensa discografía, incluyendo temas de su reciente trabajo “Oh My (Lost Songs 2006​-​2016)” en el sello Lovemonk, (lo aclaro por aquello de medios ligeramente confundidos) e incluso alguno (“Way too far”) que formará parte de su próximo “The Collapse” que verá la luz en octubre; por cierto bonito tema con un comienzo que recuerda a alguno de Fabián, que también estuvo presente apoyando a su amigo.

Cierto paralelismo musical entre ambos no esconde el gran registro vocal de Yuri, que interpretó sus canciones en múltiples y diferentes tonos deslizando la cejilla por el mástil de su guitarra en innumerables ocasiones para obtener diferentes afinaciones.

Con un silencio sepulcral durante todo el show fueron sonando “Summerface”, “Total mistake” (la más animada del repertorio), “Old goodbyes” o “Long forgotten flowers”.

Muchos comentarios y bromas entre canción y canción, con risas como único ruido de fondo en la platea; - no recuerdo un concierto en León con tan absoluto silencio - y así deberían ser todos. El caso es que entre tanta composición propia hubo sitio para alguna versión (de las muchas que tiene) como “To Ramona” de Bob Dylan, “Beacon Hill” de Damien Jurado y destacando por inusual, diferente y tan lejana al pop de autor (si se me permite llamarlo así) que practican Pájaro Sunrise, un tema llamado “Amor aventurero” que Yuri conocía por Massiel pero que adjudicamos a la mejicana Paquita la del barrio, compuesta por Fernando Z. Maldonado; tocada eso sí, con cierto tono bromista.

Claro está, no faltaron su celebradísimo “Kinda Fantastic” con Javi tocando el violín a modo de charango y “Song for Evangeline” para cerrar un show intimista lleno de sentimiento.

Una mezcla que no suele fallar con buena voz, guitarra y violín (acompañando te arregla lo que sea) que hizo las delicias de los muchos asistentes que al finalizar el concierto le quitaban a Yuri los discos de las manos y que firmó amablemente.

Agradecido a muchos de los presentes, por no decir a todos, prometió volver con la banda al completo; que así sea.


 

 

 

 

 

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