QUIQUE GONZÁLEZ

SALA BLANCA LAVA VALLADOLID 29 de Abril de 2016

Txt: Ruben Chupete
Fotos: Anita la Friolera

 

Faltaban pocos minutos para la hora del inicio del concierto y mientras por las puertas de la sala Blanca del LAVA entraban los últimos rezagados. Justo en el lado opuesto del edificio, en la puerta del backstage, Los detectives charlaban aparentemente relajados en corrillo.

A unos metros un Quique González aparentemente ausente pasea concentrado en sí mismo y fuma compulsivamente, recibe un saludo animoso de un fan que despierta en el madrileño una leve sonrisa y ante una inoportuna solicitud de fotografía contesta de forma negativa aunque muy educadamente, con un sincero gesto explicando que para él ya ha empezado el concierto, de hecho seguramente empezó nada mas montarse en la furgoneta.

Se ve una cuidada escenografía simulando una oscura calle londinense con niebla, con la típica cabina telefónica inglesa, un letrero que indica “La Asturiana de Zinc” y la ventana de una oficina de detectives donde varias farolas dejan ver unas siluetas. De repente suena el teléfono y se sitúan en primera línea los dos guitarristas Pepo López y Edu Ortega flanqueando a Quique. Un poco más atrás, a su lado derecho, el recientemente incorporado David Chuches detrás del piano y el Hammond y escorados a su lado izquierdo Alejandro Climent Boli al bajo y Edu Olmedo en la batería. En el centro, aunque unos pasos por detrás entre las sombras el secreto mejor guardado de la noche, Nina, cantante de Morgan, que tal y como nos contó Quique venía de dejar boquiabiertos el día anterior a todos los asistentes de la Sala Sol en Madrid.

No es ningún secreto que el último disco de Quique González, “Me matas si me necesitas”, es el más logrado de su trilogía Nashville y es por eso que el primer bloque del concierto lo componen exclusivamente y en el mismo orden los temas de la cara A del vinilo. Quizás tocadas un poco mas intensas y con mas brío pero difieren poco de las grabadas en el estudio, únicamente en un alargado solo en “Sangre en el contador” y que la versión “Cerdeña” en directo con Quique comenzándola en solitario gana en sensibilidad y sutileza.

Pero pronto surge uno de los momentos de la velada cuando Nina toma protagonismo, de hecho casi arrebatándoselo a Quique, ella, hasta entonces presente solamente en unos magníficos coros toma las riendas y cantan a dúo “Charo”. Este tema ha sido uno de los que mas ha gustado en el disco pero que en directo nos enseña todo el potencial, la calidez y la sensibilidad que desprende su voz rota sinuosa que da la sensación de estar a punto de quebrarse en todo momento y que nos puso los pelos de punta por primera vez pero que no sería la única durante la noche.

Tampoco es un secreto que la discografía de Quique González está plagada de referencias a la novela negra y al cine policiaco en blanco y negro. Aprovechando la escenografía presente completan un bloque con esta temática donde destaca la improvisación en “Kid Chocolate” y el regreso al set list de temas un poco olvidados en giras anteriores como “Caminos estrechos” de “Pájaros mojados” junto a otros mas significativos de su anterior disco “Delantera mítica” como “Donde está el dinero” o “Tenía q decírtelo” con unos grandes coros y un Edu Ortega que lo toca todo, guitarra, violín, pedal steel o mandolina y todo ello con precisión y eficacia de detective veterano.

Pocos seguidores dudarían en elegir como su mejor obra otra que no fuera “Salitre 48” y a los temas de su segundo disco estuvo dedicado el siguiente tramo de la noche. Introdujo Quique ya eufórico la canción del mismo titulo con un guiño inicial al “Sweet Jane” de Lou Reed o la coreada “La ciudad el Viento” y volvió a dar protagonismo a Nina que acompañada únicamente por Edu al violín y Quique a la guitarra acústica cantaron maravillosamente “De haberlo sabido” (ensayada por primera vez en la prueba de sonido) provocando un silencio casi unánime, con la piel erizada. Poco importó que olvidase un pedazo de la letra, el público no dudo ni un momento en ayudarla a corearla mientras el cantautor se acercaba a mostrarla su apoyo y acabar con una gran ovación arrancando el mayor aplauso hasta entonces y dejarnos con ganas de volver a escuchar esa personal voz.

Enfilaron la recta final con la cara B de “Me matas si me necesitas”, ganando enteros “Orquídeas” la cual nos confesaron que es el tema con la que mas disfrutan y lo pudimos comprobar vista la complicidad entre los detectives, lo cómodo que se siente Quique González entregándose como nunca en su carrera y recordándonos por momentos a los tiempos de la Aristocracia, para mí su mejor formación.

El claro homenaje al Boss que supone “Relámpago” hizo levantar los brazos y sonar las palmas a un público que se entregó desde los primeros compases al que poco importa que hasta en tres ocasiones diferentes Quique o los detectives ante algún insignificante error paren las canciones mimándolas y dándolas la importancia que merecen para volverlas a empezar de nuevo desde el inicio y que su publico las pueda disfrutar al completo.

Acabaron con una de sus letras mas personales “La casa de mis padres” y para los bises con la banda ya sin ninguna contención y Quique desatado, lo que afectó un poco al buen sonido del que habíamos disfrutado hasta entonces. Habían guardado algunas canciones de discos que hasta ese momento habían obviado, como la rockera “Avería y redención” que compuso junto a Leiva para el álbum de ese mismo nombre o la delicada “Su día libre” de “Daiquiri Blues”, la clásica “Pequeño Rock n roll” o “Clase media” de su buscadísimo EP que según nos comentó sirvió de punto de partida a su último álbum.

Tras “Kamikazes enamorados” y “Dallas Memphis” resuenan los aplausos, saludan en primer lugar los Detectives y luego Quique González invitado por estos. Fue un gran concierto de rock español a la americana, de uno de los grandes del panorama musical actual, en su mejor momento encima de los escenarios, que se siente seguro de sus canciones y perfectamente acoplado a los componentes de su banda y que tras nueve discos puede apostar por sus ultimas producciones, se puede permitir dejar fuera de su repertorio canciones hasta hace poco imprescindibles, que eran apuestas seguras como “Miss Camiseta Mojada” o “Vidas cruzadas” sin que por ello se resienta el concierto.

Quique González en CylCultural

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