TELONCILLO:

DE PREESTRENO CON “CAPERUCITA, LO QUE NUNCA SE CONTÓ”


Auditorio de la Casa de Cultura de La Cistérniga, Valladolid, 13 de agosto

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Es de las pocas veces que llego a un preestreno de Teloncillo sin haber visto ensayos previos, leer el texto, o al menos una sinopsis…llegaba sólo con algunas preguntas.

Por ejemplo ¿Cómo resolverán algunas de las “moralejas” del cuento tradicional? ¿Cómo mantendrán una cierta “neutralidad” frente a la aversión atávica al lobo en estas tierras?  ¿Cómo reflejarán escénicamente la cantidad de espacios en los que se mueve la narración? ¿Seguirán a pie juntillas el cuento? ¿Lo modificarán?

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Sabía que Claudio Hochman, autor de la versión y director del espectáculo había salido airoso en ocasiones similares y que Ana Gallego y Angel Sánchez son tan solventes como productores como lo son como creadores y gestores, además…lo sé de primera mano, claro.

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La respuesta es global y muy eficaz…si Caperucita entraña un cierto “miedo al otro” y un cierto conservadurismo en los roles familiares y sociales, la versión de Teloncillo se aparta de todo y a la vez. Los personajes tienen nuevas “evoluciones” – especialmente El Lobo y Caperucita- la historia conoce nuevos paisajes, nuevas forma de presentar los conflictos entre personajes, espacios luminosos –el bosque no tiene por qué causar pánico-  puede estar lleno de evocaciones y sonidos (magníficamente administrados por Suso González)…

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El final es sorprendente…nadie quiere –salvo la madre- cumplir el rol asignado por la tradición y lleva a su personaje a nuevos derroteros: el lobo admite que tendrá que alimentarse de algo más que de carne, el cazador se descubre hortelano, a Caperucita le gustan otros colores, el bosque no la da miedo…hasta se enamora en sus paseos…la abuela es la más activa y marchosa de la familia. Solo la madre permanece anclada en un cierto catastrofismo.

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El espectáculo es luminoso y muy efectivo en su concepto escénico, lumínico, sonido, vestuario, ambientación…el resto de los elementos son  también “marca de la casa”, calidad por encima de todo. Además la posibilidad de hacer la representación en el amplio escenario de la Casa de Cultura de La Cistérniga, lugar habitual de trabajo de Teloncillo desde 1997, daba una especial relevancia a todos estos elementos. Creo que sería un lugar más que idóneo como residencia de los “equipos de mayor formato” de la compañía: tres actores y actores más músicos, pero eso el tiempo lo dirá.

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No es extraño, la nómina artística y técnica es de aúpa.

Productores: Ana Gallego y Ángel Sánchez;
Intérpretes: Silvia Martín Treviño, Ángeles Jiménez, Juan Luis Sara, Javier Carballo.
Diseño de espacio y vestuario: Juan Carlos Pastor y A Jimenez
Realización de escenografía: Eva Brizuela e Israel Robledo
Iluminación: Félix Fradejas
Diseño gráfico: Q-idea
Redes Sociales: Algo Diferente
Producción ejecutiva: Lola G Baceiredo
Administración: Marta Pérez

Realizado además con apoyo del Ayuntamiento de La Cistérniga y el de Ayuntamiento de Valladolid, además del Inaem-Ministerio de Cultura.

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El próximo 24 de agosto, tienen el saque de honor –apertura oficial- de la Feria de Teatro de Castilla y León en Ciudad Rodrigo…ufff..ya lo han hecho en otras ocasiones, pero ese acto representa al resto del teatro de la comunidad. Seguro que sale muy bien, no sin razón recibieron el Premio de las Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España en 2014.

Allí recibirán el Premio “Rosa Mª García Cano” al trabajo teatral y educativo 2016, año que ha conocido la edición del libro “Teloncillo 1968-2015” escrito por Isaac Macho y un servidor, editado por el Ayuntamiento de Valladolid y que se está presentando estos días en muestras y festivales de toda España.

Texto: Miguel Angel Pérez, Maguil

Fotos: Manuel Doval

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