WILLIAM FITZSIMMONS

Sala El Sol, 13-7-16 (Madrid)

Crónica: David González
Fotos: Cristina Cuadrado

Una calurosa noche de miércoles de julio en Madrid, más suave que las anteriores, pero calurosa al fin y al cabo. Nos adentramos en la céntrica sala El Sol, donde William Fitzsimmons va a comenzar su gira europea.


La sala está a oscuras, tan solo iluminada por las clásicas luces rojas de la sala madrileña. Media entrada. El público expectante. Se encienden los focos y aparece en escena nuestro hombre, con su barba interminable,  acompañado de Abby Gundersen, encargada de adornar sus canciones con sus coros y arreglos, de violín en unas ocasiones y de teclados en otras.


Abre la velada con "Hear your heart", canción perteneciente a su último EP titulado “Charleroi” y que forma el segundo volumen de su último álbum, "Pittsburgh", que centrará el repertorio de la noche. La audiencia mantiene un silencio sepulcral en el que tan solo se escuchan los ventiladores colgados del techo, aspas revoloteando que dejan paso a los delicados arpegios de Fitzsimmons. El hombre que susurraba a su guitarra se encuentra perfectamente arropado por la no menos delicada voz de Abby y su violín. Parece mentira que con tan poca instrumentación se pueda llegar a llenar así un recinto. Alternando su guitarra acústica con su española electrificada, el de Pittsburgh va dejando caer temas como "Falling on my sword", "A part" o "Nothing can be changed" hasta que desenfunda su Fender Stratocaster para interpretar "Shattered", de su primer disco “Until when we are ghosts”. El vello de punta cuando anuncia que la siguiente es "Fortune", adaptada al formato dúo no pierde un ápice de emotividad aunque si algo de ritmo. La noche continuaba entre la intensidad de las melodías y los chascarrillos que soltaba el bueno de William para relajar el ambiente, lo cual agradecieron sus seguidores, especialmente cuando a mitad de actuación se le ocurrió hacer un medley con "I want it that way" de los Backstreet Boys (muy celebrada por un pequeño grupo que dio mucho juego) y "Sweet home Alabama" de los Lynyrd Skyny

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Temas destacados antes de abandonar el escenario fueron "We feel alone", "People change their minds", "Charleroi" y "I don't feel it anymore", pero no podía acabar ahí la noche. Tras un par de minutos, Fitzsimmons y Gundersen saltaron de nuevo al escenario para interpretar los bises. Lo del escenario es un decir, ya que tras “Ghosts of Penn Hills" bajaron a cantar las 3 últimas canciones de la noche entre el público, junto a un micro colocado en el medio de la sala unos instantes antes y haciendo las delicias del respetable, cerrando la noche con "Beautiful girl".


Si hay una palabra para resumir lo que vivimos esa noche, esa es “magia”. Dos voces, una guitarra y en ocasiones un violín o un sutil teclado, casi imperceptible. Un poco de delay, o un bastante según la ocasión, y algún que otro loop… et voilà! Magia.


Espero que en un futuro volvamos a tener la oportunidad de disfrutar de nuevo del directo de estos artistas, y si no, diremos que siempre nos quedará Madrid.

 

 

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