GASTEIZ CALLING 2017

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Tercera edición de este festival de grandes magnitudes, la cual hemos tenido el honor de cubrir, y que nuevamente se celebró en el Iradier Arena de Gasteiz, aunque este año en noviembre –otras veces se había hecho en septiembre-, pero con calefacción, así que ni tan mal. Un lujo de cartel repleto de clásicos. Lástima no haber podido acudir al 100% de los conciertos.
Por trabajo, lo primero a lo que pude llegar a presenciar fue a Discharge. Buena descarga de rabia y hard punk, donde destacaré hacia la recta final el tema Possibility of life’s destruction.
Con anterioridad, habían calentado el ambiente y un recinto aún a media entrada Radiocrimen, Booze & Glory, Snuff y Parabellum.
A continuación, los suecos Satanic Surfers dieron paso a un punk con mucha más melodía, apoyada en unos buenos coros de su bajista y una buena sección rítmica. Su batería marcaba unos ritmos frenéticos… Y para frenetismo cuando el vocalista se lanzó al público durante Good Morning.
Muchos de los asistentes del viernes venían para ver a los yanquis Sick Of It All y su sonido mucho más cercano al hardcore.
Se presentaron ante nosotros con unas palabras, sin intro ni nada, para empezar a desgranar los temas de más de 30 años de trayectoria. Esta banda es como una apisonadora. Mucha actitud, y una gran conexión con el público, sobre todo de los hermanos Koller, quienes sin duda son la cabeza visible del combo.
Muchos saltos y un sonido contundente, aunque por desgracia poco nítido que fue habitual en la mayor parte del festival, sobre todo el viernes, y es que el recinto no es terreno fácil a la hora de producir conciertos de este calibre y este estilo de música…
Algo que me llama la atención cada vez más en los festivales, es la fila de gente cercana a las bandas (familia, amigos, etc) que ocupan un lateral del escenario en fila. Para mi gusto desmerece un poco el show y, sinceramente, no lo entiendo. No veo sentido a ver tocar una banda y que sobre las tablas haya diez o más personas, cuando los fotógrafos intentamos hacer nuestro trabajo con la mayor discreción.
Se despidieron los hermanos tras el pogo con Scratch the Surface, de nuevo mezclados entre el público con Step Down para dar paso a las bandas veteranas, pues el Gasteiz Calling reservó a los más clásicos para el cierre de ambas jornadas, en el caso del viernes Buzzcocks y Sham 69.
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El sábado, ya después de descansar y recargar las baterías, comenzó con las actuaciones de Crim, One Way System y Quemando Ruedas.
Y sin duda, y creo que coincido con la mayoría, después llegó una de las sorpresas del festival y quienes para mí fueron los triunfadores junto a Madball. Os hablo de The Baboon Show, cuarteto sueco con una mujer al frente, Cecilia Boström que es un auténtico huracán. Pura actitud punk-rocker con medias rotas y mucha, mucha energía. La tarima que se encontraba en el foso ayudó a los vocalistas de muchas de las bandas a conectar y acercarse a las primeras filas, y ella la usó a las mil maravillas.
Su compañera Frida Ståhl al bajo también se llevó buena parte de las miradas, y a las dos después de su actuación se las pudo ver mezcladas entre la gente y atendiendo gustosamente a quienes deseasen saludarlas.
Fue uno de grupo que más se salían de la tónica punk-hardcore del cartel, y eso gustó. Sin duda de las bandas que más me han sorprendido en este 2017 y que espero poder volver a ver y fotografiar.
Después otros clásicos como Municipal Waste, que copaban una buena parte de las camisetas de los asistentes al festi, hicieron su aparición sobre las tablas con su, como ellos lo definieron, speed metal punk, repleto de canciones desenfadadas. Una estética thrashmetalera ochentera y cuarenta minutos para pegar unos cuantos melenazos a golpe de riffs rápidos y contundentes. Se pasó volando su concierto, uno de los que más me gustó.
Tras una pausa un poco más larga de lo habitual, los siguientes fueron Youth of Today. Cabezas rapadas, ritmos más densos, y un vocalista que tampoco paró de interactuar y mezclarse con la gente de las primeras filas. Cabe destacar la cantidad de gente que se subía a la tarima para lanzarse, o que era transportada en volandas de un lado a otro de la pista. Los más ‘jarcoretas’ de la vieja escuela se lo pasaron en grande con este bolo.
Thee Rkaliens serían los siguientes, comandados por el guitarrista Christ Rest, esta banda nacida de los restos de RKL, y con músicos muy experimentados también en otras bandas como Lagwagon además de la incorporación de un nuevo cantante, ofrecería aquí su único show en Europa con versiones de los mismos RKL.
Y llegó la hora de poner el festival patas arriba de nuevo a golpe de hardcore. ¡Grandes Madball!
Uno sabe cuándo tiene delante a una banda de mucho calibre. Y en gran parte esto es debido al vocalista de la banda, Freddy, todo actitud y al que el escenario del festival y la tarima se le quedaron incluso pequeños.
Una ventaja fue el hecho de que sea de origen colombiano y cubano, así que se comunicó todo el tiempo en un perfecto castellano con sus seguidores, que lo daban todo en las primeras filas.
Ritmos más densos con algunos toques tribales, más gante saltando y volando por los aires, y sin duda el concierto más contundente del Gasteiz Calling. Se despidió agradeciendo el apoyo de la cultura HC.
A golpe de clásicos se despediría después esta tercera edición del festival con Stiff Little Fingers y Perkele.
Fue un auténtico placer haber podido vivir de primera mano este festi que cada vez crece más y se convierte en referencia. No se pudo llenar el recinto pero la asistencia fue muy notable, el sonido, eso sí, mejorable, y por mi parte, el trato recibido por los organizadores y trabajadores del festi, así como por los demás compañeros de prensa de Gasteiz fue estupendo. Así que… ¡nos vemos el año que viene!
   
  David Izquierdo
   
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