ERIZO SIBARITA

LAVA, Sala Blanca, Valladolid. Viernes 27 de Enero 2017.

Sandra García Gómez.
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La sala blanca del LAVA, en Valladolid, acogió la pasada noche del viernes el concierto de presentación del disco “Vigésimo Amanecer” de Erizo Sibarita. Cuatro jóvenes mujeres (Irene, Silvia, María y Raquel) procedentes de distintos puntos de la provincia y que este año han dado el salto a los grandes escenarios (Plaza Mayor de Valladolid, Sala Experimental del CCMD...) Un ambiente familiar, lleno de caras conocidas, acogió al grupo desde el momento en el que salieron al escenario (con forma de T y una pasarela que Irene aprovechó para interactuar más de cerca con los asistentes y que en la segunda parte del concierto sirvió de escenario principal para una serie de versiones en un ambiente más íntimo).

Después de una intro en la que Silvia, María y Raquel salen al escenario, Irene aparece para comenzar con Sin su piel. Unos problemas técnicos al comienzo de Vigésimo amanecer, segunda canción de la noche, hacen que se noten los nervios y el trabajo que hay detrás para que todo salga perfecto. Ya anunciaban por las redes sociales que sería un concierto lleno de colaboraciones y sorpresas, y con Lady salvación llegaría la primera de la noche: Beatriz Karrantza al saxo, dando un toque personal y elegante a la canción junto a la sección de cuerda formada por Diego, Elisa, Andrea, Lucía, Silvia y Alberto con sus violines y chelos. Algo digno de admirar de estas chicas es que no se olviden de quién siempre ha estado ahí y permitan que se cree una química especial sobre las tablas.

Esa Magia que continúa con la aparición de Carlos Soto a la flauta travesera para la canción que lleva ese mismo título y cuyo videoclip vuelve a ser una muestra de elegancia y trabajo bien hecho. A partir de este momento, las versiones empiezan a hacer su aparición y California Dreaming de The mamas & the papas precede a Superhéroes de cartón con la colaboración de Carlos Martin Aires al sitar en una esquina del escenario dando un toque exótico al conjunto. Serenade, de Dover, da paso a un pequeño parón en el que se proyecta el making off de la sesión de fotos para el disco en la pantalla gigante del fondo del escenario y se preparara un cambio de escenario para la siguiente parte del concierto.

En la parte final de la pasarela se arma una escena circular con las cuatro artistas y ahora sí que las versiones se adueñan de la noche: Maldita Dulzura de Vetusta Morla, It’s a heartache de Tina Turner (con Irene a la armónica y sacando su potente voz a relucir) y Cadillac Solitario de Loquillo, dejan claro que Erizo Sibarita sabe pasárselo bien ante todo y dejar patente su complicidad forjada en estos años de conciertos en pequeñas salas y pueblos.

Algunos acoples en el sonido y la mala acústica de la sala hacen que, en mi opinión, se desluzca el momento íntimo y acústico que intentan crear. Vuelven al fondo del escenario para la parte más movida de la velada, también a base de versiones: Shiny Soul, de Fuel Fandango, Feeling Good de Muse, Seven Nation Army  de White Stripes y una adaptación en español (Sueños) del clásico Sweet Dreams de Eurythmics hacen bailar a los asistentes que se dejan contagiar de los ritmos y las bases adaptadas a cada versión.

El concierto va llegando a los últimos acordes y volvemos a sus temas propios con Little elephant y Salvajes, sin duda una de sus canciones más conocidas que el público identificó y coreó hasta el final.

Los bises, después de las palabras de agradecimiento de Irene, corrieron a cargo de Mike Roberts al piano y la sección de cuerda de nuevo sobre el escenario para interpretar Por la libertad, broche final al que seguiría una foto con todos los músicos y el público y bajar del escenario para abrazarse a sus familias y amigos que no quisieron perderse esta cita en su ciudad, en Valladolid, de un grupo que aspira a llegar alto y tiene todas las posibilidades de lograrlo.

 

 

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