FASSE-RUEDA 2017

El Festival FASSE-Rueda celebró su 5ª edición en Medina del Campo (Valladolid) los pasados 20-21-22-23 de Julio

Texto: María Ampudia Blanco
Fotografía: Sandra García Gómez


Empezamos el festival el jueves 20 buscando el mejor sitio para acampar en el parque. Nada más llegar ya vemos que han acortado la zona de acampada, dejando únicamente la mitad del parque más cercana al recinto, pese a disponer de menos zonas de césped para las tiendas. Sin embargo, gracias a ello pudimos ver mayor seguridad, al establecer una única entrada/salida al recinto.

Vemos varios cambios más con respecto al año pasado: Menos baños químicos y más simples, no hay duchas, hay un pequeño puesto de seguridad en la entrada y parece que algunos de ellos acampan en el parque con nosotros. Como punto positivo, este año sí que hay acceso a las piscinas con la pulsera del festival, y contamos con las duchas de los vestuarios con agua caliente.

En cuanto a los conciertos, hemos ido viendo hasta ahora cambios en el cartel a medida que los artistas confirmaban, pero nos sorprenden varios cambios de última hora; artistas que cambian de día, otros que desaparecen… En los próximos días tendremos que estar muy pendientes de los avisos de la organización por redes sociales para saber qué otros artistas no pueden asistir al festival.

Una vez instalados, cenados y con la cámara en mano, nos dirigimos al campo de fútbol donde se realizan un año más los conciertos. Para nuestra sorpresa, éste se ha limitado al igual que el parque a la mitad y ya no hay una “zona VIP” para artistas, prensa, staff… Tampoco abundan los puestos de comida y en ningún momento observamos un puesto de merchandising. Además, se accede al recinto por el lado contrario al año pasado y eso hace que toda la distribución esté “al revés”, aunque lo que más nos sorprende es que el escenario secundario es un camión-escenario que parece bastante pequeño. Más adelante veremos que el escenario que se usó el año pasado como secundario es ahora el “escenario coca cola” situado en la plaza para los conciertos del vermut.

Ahora sí que sí, empezamos con los artistas con uno de los cabeza de cartel: el puertorriqueño Residente (calle 13), que entra con un gran show pese a la escasez de público. El tema “Somos anormales” estrena el escenario buscando bailarines entre el público. No tarda en sonar otro de los temas más conocidos “Baile de los pobres” que ayuda a ir creando una atmósfera de buen rollo, bajo cierta crítica social y hacia la industria de la música. Sorprende el cambio entre la energía de “El aguante” y el ritmo lento de “Desencuentro”. Muy pronto suena otro de los temas más conocidos “Atrévete”, que tampoco consigue poner en movimiento al público. Con temas como “Cumbia de los Aburridos”, que muestran su lado más reggaetonero. Destaca el uso de grabaciones, un juego algo excesivo de luces y la saturación del audio que está demasiado alto para el aforo del estadio.

De nuevo un cambio inesperado en el ritmo, esta vez de mano de “La vuelta al mundo”, quizá muy lenta para un festival, pero que lo devuelve a las canciones de crítica social con colaboraciones en China y Serbia (en el documental sobre la grabación del disco) con temas tan conocidos como “No hay nadie como tú”, con los que al fin el público empieza a darlo todo y, tras los vítores de los fans, terminan con “Muerte en Hawaii”, dejándonos una sonrisa en la boca.

Como no podía ser de otra forma, el día no acaba sin algún DJ y nosotros nos quedamos a ver a Jhana, una beatboxer de Valladolid con mucha energía, que ofreció un arsenal en directo con tan sólo su voz y una guitarra. Aunque mucha de la gente se ha ido ya al camping, seguramente por el frío, ya que el césped mojado no ayuda a conservar el calor, la chica se lo toma con humor y descalza, como siempre, agradece a los que nos quedamos con ella pasando frío para disfrutar de la música. Se sobrepone también a un par de problemas técnicos como la falta de focos e inicia con su tema “Something to forget” un show protagonizado por loops y un manejo envidiable de la caja de mezclas. Todos los temas conservan ese chute de energía con el que llena el escenario y aporta a cada uno un poco de ella misma, con risas y un trato muy familiar con el público.


Viernes 21


Tras una noche movidita a causa de algún campista con ganas de más fiesta, aprovechamos la mañana para comprobar que tenemos acceso a la piscina y damos el visto bueno a las instalaciones. Nos perdemos los conciertos de la mañana, pero seguro que Musselman, Erizo Sibarita y Playa Cuberris nos lo perdonan, pues gracias al bar frente al escenario, los vermut cuentan con más público del esperado en esta calurosa mañana.

Volvemos al campo de fútbol a tiempo de ver a Excrementes en el escenario pequeño, con un espectáculo que tiene más de clown que de concierto, pues abunda la interacción con el público, los chistes, las canciones divertidas y las letras absurdas. Ellos mismos aseguran que “no saben cantar”, pero nos lo pasamos en grande viendo las subidas y bajadas del escenario para dejarle el micro a los fans del público. Pese a no haber mucha gente por culpa del calor, una animada versión de Camela con dos chicas bailando en el escenario anima a todos los presentes a enloquecer coreando “Coches de choque”. Ante la atónita mirada del siguiente grupo que ya está preparado en el escenario principal, la gente pide un último tema y el cantante cierra con otro tema repleto de humor absurdo: “Me tira de la poya”.

Sin perder tiempo, Kitai nos lleva al escenario principal y llegan varios fans del grupo a ocupar las primeras filas. Se presentan esta vez con pasamontañas rojos a juego, presididos por el cantante que viste enteramente de rojo al igual que su pelo, como veremos al acabar “El enemigo”, cuando se destape la cara para poder respirar bajo el sol de julio. Este grupo estrambótico tiene temas muy rockeros, con letras directas y sin pelos en la lengua. El espectáculo en el escenario es inigualable, se dejan la piel y lo dan todo con una performance trabajada que nos deja sin palabras a más de uno.


Con los temas más cañeros consiguen contagiar el ritmo al público que no puede dejar los pies quietos, aunque no llega a generar bailes ni pogos aún. Kitai no se desanima y anima al público a implicarse en su locura con un directo impresionante. Sorprende ver al batería en este estilo tan innovador, pues antes de estudiar en USA se dedicaba al pop, y por suerte para la banda, parece que lo dejó todo allí y llegó con un talento y unas tablas inigualables.

Temas como “H2O” y “Kitai” demuestran las diferentes facetas del grupo y su parte intimista y sentimental. Esta locura de banda nos deja con ganas de comernos el mundo, de no callarnos nada y de darlo todo en lo que hacemos, como ya han demostrado en otras ocasiones. Su disco “Que vienen” resume el estilo de la banda y deja ver esa parte de locura que llevan dentro.

Seguimos con Julieta 21, que tiene como gran característica un ritmo muy marcado y fácil de bailar, y como punto a favor, que mucha gente se acerca al recinto para coger sitio en las primeras filas del próximo artista. El estilo de esta banda es suave y melódico, con letras del estilo cantautor y poca interacción con el grupo. Quizá tenga que ver la diferencia con Kitai, pero se nota que la gente se dispersa en las zonas de sombra o en la barra del bar.

Pese a los problemas de sonido que acompañarán al escenario pequeño todo el festival, Julieta 21 ofrece un repertorio ensayado en el que se incluye una versión de Supersubmarina: “Algo que sirva como luz”. Por desgracia, no se entiende demasiado lo que canta, por lo que sólo podemos disfrutar de la parte instrumental.

Con casi una hora de retraso, empieza El Kanka, que entra muy fuerte con un tema del último disco: “Llámame fino” ante unos 200 fans que corean la letra con el aire animado que caracteriza al malagueño. Este artista se ha popularizado en las redes gracias, entre otras cosas, a YouTube, que ha conseguido llevar la crítica social oculta en sus temas alegres a todas partes y es el segundo año que el FASSE cuenta con él. Pese a que normalmente actúa de noche y es pronto para él, no pierde la sonrisa y se queja entre bromas con sus compañeros.

Con un beatbox muy animado, suena “Me alegra la vista”, que pone a todos en movimiento, mientras el artista ríe con sus compañeros, haciéndose bromas en el escenario. Más aún, los organizadores les dan algo de vino Rueda para brindar y no pierden la oportunidad de comentar que nunca les había pasado antes de seguir con su felicidad contagiosa. Anuncian la llegada de alguna más lenta y como no podía ser de otra forma, se trata de la conocida canción de “Qué bello es vivir”.

Entre muchos guiños a otras canciones y dichos populares, van dejando caer los temas más conocidos como “Lo mal que estoy y lo poco que me quejo”, “Refunk” o “Canela en rama” del primer disco, acompañados de instrumentos musicales originales, esta vez una tabla de lavar de madera tocada con dedales. Finalmente cierran la actuación con “Me gusta”, de su último disco “De Pana y Rubí”.

Seguimos la noche con el cantautor vallisoletano Fito Robles, que con su banda Siloé presenta un disco con el que quiere dar que hablar: “La verdad”. Contrarrestando el subidón que había dejado El Kanka, los ritmos lentos llenan ahora el escenario y mucha gente aprovecha para ir a la barra y darse una vuelta por los food-trucks. Empiezan con “Contemos Aullidos” y algún fan se anima a corear el estribillo. Los niños pequeños que veíamos en el concierto anterior se van yendo y predomina la gente joven. Aprovechando que se ha hecho más tarde de lo esperado y al final tocan de noche, aprovechan a incluir un ligero juego de luces para intentar atraer a los que ya salen del recinto en busca de la cena.

El cantante es conocido en el mundo musical por sus temas lentos, melancólicos y románticos, donde deja ver su fe en Dios, que asegura que es lo que da sentido a su vida y a su arte. Una muestra de esto son frases como “hay que alimentar el alma”, “Sin Dios mi vida no tendría sentido”, etc. Destaca en su música un trabajado conocimiento musical y muchos años dedicados al estudio de la música.


Tras un concierto de Second con poquita gente, pero muy animado, empiezan las sorpresas en los horarios con cambios de última hora. La Regadera se adelanta a Celtas Cortos en el escenario secundario y tras una entrada triunfal con interacción del público coreando de derecha a izquierda, confeti y un par de temas conocidos, se quedan sin luz (al parecer por falta de gasóleo en el generador). Sin desanimarse por ello, aprovechan los instrumentos que no necesitan electricidad (trompeta y trombón), animaron el ambiente a ritmo de “La cucaracha” o “La macarena”, creando congas, bailes y su característico buen humor.


Cuando estuvieron listos, empezaron Celtas Cortos con la "esperanza" de volver a escuchar a La Regadera antes o después de La Pegatina. El grupo, conocidísimo y con grandes fans entre el público, no dudó en aprovechar sus temas más clásicos entre los que no podía faltar “20 de abril”. Tras tantos años en activo, el estilo de Folk Rock ha ido variando ligeramente, pero sin perder la energía e ilusión de sus artistas, que una vez más lo dan todo en el escenario y agradecen a sus fans de siempre, animándoles a seguir acompañándoles en la aventura de su último disco “In Crescendo”.


La Regadera vuelve a intentarlo y esta vez sí, consiguen darlo todo, bajando entre el público en medio de los pogos, animando a la gente a separar los pies del suelo y llenando el estadio de buen rollo. Aunque se nota que el cansancio va haciendo mella en los artistas, aprovechan al máximo la segunda oportunidad y consiguen meter en su juego a todos los presentes.


Como gran colofón, al igual que en ocasiones anteriores, el espectáculo de La Pegatina nos deja con otra lluvia de confeti, ritmos alegres, mucho baile, una gran foto desde el escenario, mucha interactuación con el público y, por supuesto, los coros a gritos de temas que nos hicieron desear hasta el último momento: “Lloverá y yo veré”, “Heridas de guerra” y “Maricarmen”.


Aunque desde la organización se esperaba un aforo de unas 6000 personas y está claro que no llegamos a completarlo, es posible que este fuera el concierto con más asistentes, llenando el recinto hasta poco más del puesto de control de sonido y captando la atención de todos los presentes, que no se querían perder ni un solo baile.


Debido a los retrasos en el horario, Bravo Fisher contó con menos asistentes, que a las cinco de la mañana se iban ya a la cama. Quedando en pie los amantes del techno a los que no decepcionó la actuación del DJ local.


Sábado 22


Iniciamos el día con Nadia Álvarez en la plaza del pueblo, en un escenario bien preparado, con las calles cortadas al tráfico, hinchables para los más pequeños y un toldo para cubrir del sol y conseguir despegar a la gente de la barra del bar. El escenario es más grande que el año pasado y el audio llena más las calles. Podemos ver que hay bastante gente y se escuchan fans del grupo que cantan alegres los temas de la banda. Con muchas interacciones y muy agradecidos al público y al festival, proponen temas animados, bailables y muy amenos y familiares para el vermut. Canciones como “Será” o “Infantes Guerreros” dan ese aire original a la artista leonesa que admite que «inventa canciones de cuna para inquietos, canciones con pena para alegres y canciones tristes para los deprimidos».


Kuve consigue atraer a algún rezagado más y empieza con “La conquista” y sorprende con el uso de sintetizadores y maracas. Animando al público a vivirlo como ellos, nos ofrecen bailes en el escenario y mucha cercanía. Se sobreponen a los pequeños problemas técnicos y nos presentan el single de su disco “En la cumbre”, que cuenta con temas más lentos como “Cometas, playas desiertas” y otras que transmiten buen rollo como “Comedia satírica” o “3.0· con la que cierran el show. Por lo general, el ritmo es bastante uniforme, con poca variedad entre los temas y bastante monotonía.


Pol, esta vez en solitario, dice haberse quitado el apellido “3.14” cuando inició su propia aventura en la que nos sorprende con música pop con personalidad, canciones que van del intimismo al nervio épico, melodías tristes y alegres al mismo tiempo… Algo que hay que ver para poder entender.


Por la tarde, nos llega la noticia de que The New Raemon se ha caído del cartel por motivos de salud y su compañero McEnroe tocará en solitario en acústico en el horario establecido. Pero antes, Rufus T. Firefly nos regala un gran espectáculo a sus fans, que pese al calor apoyamos con coros y algún baile los temas más conocidos del nuevo disco.

Agradecen al público entregado y sobre todo a sus compañeros de Viva Suecia que han ido a verles a quienes les dedican “Última noche en la tierra”. El estilo de la banda se mueve del rock a las bases más electrónicas, pasando por un estilo muy personal con letras pensadas para entender e imaginar. Predominan los temas de su último disco “Magnolia” (con canciones como “Cisne Negro” o “Pulp Fiction”), pero sin olvidarse de éxitos como “El problemático Winston Smith”.

Y como ya anunciaba antes, es el turno para McEnroe en solitario, al que el escenario principal se le hace muy grande, pero consigue conectar con unos cuantos en sus canciones emotivas, lentas y profundas que quizá no peguen mucho con el resto del festival pero no tuvieron mala acogida.
Aunque el sonido está algo saturado y no se le entiende mucho cuando habla, distinguimos temas como “Mudaka” y “La cara noroeste” que algún fan de las primeras filas se anima a cantar con mucho cariño.


Tras unos minutos de silencio que se nos hacen un poco cuesta arriba, parece que al fin llegan Quique González y los Detectives y con ellos una nueva ola de gente que llenan el estadio. Entre vítores de los fans y mucha energía, empezamos con “Sangre en el marcador” donde deja ver que el grupo tiene muy ensayados los temas y conocen a la perfección su estilo.

Con “¿Dónde está el dinero?” consiguen los primeros bailes y aprovechan para presentar a su corista Nina (del grupo Morgan), a la que conocieron en un concierto hace años y con la que mantienen una relación muy especial al compartir la gira.


Podemos ver a Iván Ferreiro disfrutando del concierto desde el backstage como un fan más. Tras temas coreados como “Orquídeas” y “La ciudad del viento”, les agradecen a éstos por estar ahí con ellos y a su productor Ricky por no faltar a la cita. Aprovechando que está allí, ofrecen a Iván Ferreiro subir con ellos al escenario y juntos cantan “Vidas cruzadas”.

Como no podía ser de otra forma en este grupo, el espectáculo estuvo coronado por juegos de luces, un gran decorado y un compañerismo envidiable entre los artistas, que muestran sus conocimientos de la música y su gran habilidad en el escenario.


La noche continúa con Ángel Stanich y su envidiable club de fans que se aglomeran alrededor del escenario secundario. Con él vendrá hacia el final uno de los momentos que más nos ha marcado del festival: el corte de luz en mitad de la esperada “Metralleta Joe”, que termina a pelo con ayuda de los fans.

Pese al estrambótico final, la banda no defraudó en absoluto, con buen humor, grandes temas, un ritmo muy característico y gente saltando y disfrutando a sus pies. Presentaron su EP Siboney, que estará disponible muy pronto online, y del que nos dejan ver algún tema rompedor como “Un día épico”, “Señor Tosco”, “Mañana” y “Escupe fuego”. Por supuesto, los fans piden escenario principal, como ya estuvo el año pasado, y el artista hace algún chiste al hecho de tocar en un camión con un equipo de poca calidad. Entre grandes aplausos y halagos a la banda, el concierto lleva la marca única de Ángel Stanich, que no se puede resumir en menos palabras: Impresionante.


Sin embargo, el espectáculo debe continuar y ante el corte de luz y para que no haya otro parón, damos pie a Iván Ferreiro, que consigue reunir a un gran grupo de seguidores en el césped del campo de fútbol. Con la primera canción se lleva al público a “Casa” para contarnos “Toda la verdad” ante unas luces bien manejadas al ritmo de la música.

Con temas románticos (como “Pájaro azul”) y dándose al público, ofrece un particular espectáculo al que invita a su compañero Quique González para cantar juntos  una canción que afirma que le empezó a gustar cuando se la escuchó cantar a él: “Años 80”, de su época de Los Piratas. Cerrando con “El equilibrio es imposible” y “Diecinueve”, agradeciendo a todos los coros y los bailes.


Después de otro parón sin música durante el cambio de escenario, nos quedamos con León Benavente y su original juego de luces. Mostrando un gran compañerismo con grupos anteriores y subrayando algún fallo técnico, nos deja canciones de crítica social como  “Tipo D” y “Gloria” de su anterior disco. Y por supuesto, sin fallar a su estilo pop-rock, nos dejaron ver algo de “En la selva” su último EP.

La noche no termina aquí, y de la mano de Sidonie nos volvemos locos en el escenario con una puesta en escena muy trabajada. Aunque alguno ya se ha ido a dormir, no escasea la gente y la banda se crece, cantando alguna versión de Queen, surfeando entre el público y bailando sobre el escenario canciones de Mecano para recoger. Ante la gran acogida de los asistentes, Sidonie regaló un espectáculo como nunca antes, con temas conocidos, coros, interacciones con el público y mucho mucho buen rollo. Aunque terminaron más tarde de lo esperado, se dejaron la piel y agradecieron a los que acompañamos aquella aventura.


Poco antes de su actuación nos habían avisado de que Rural Zombies no iba a poder tocar esa noche por motivos ajenos al grupo que aún no se han concretado, pero el vacío fue ocupado por Viva Suecia con uno de sus mejores directos, en el que mantuvieron al público en pie una hora, preparando el terreno para Los Perlas, que pincharon grandes clásicos, canciones divertidas, algo de pachanga y muchas risas para terminar la noche con buen humor.


Domingo 23

Para terminar uno de los festivales más caóticos a los que hemos asistido, nos movemos al escenario de la plaza una vez más para disfrutar de Siberia con los pocos que aún quedamos en Medina. Tras agradecer a los asistentes el apoyo, nos cuentan que iban a haber tocado el viernes, pero por problemas laborales tuvieron que aplazarlo y dan las gracias al FASSE por hacerles un hueco el último día.

Entre otras cosas, destaca la calle sin cortar al tráfico y la desaparición de los hinchables, que minimizan la asistencia de familias, aunque los que quedamos disfrutamos del original estilo indie-pop del grupo que presenta su disco “Océanos de luz”, disponible en Spotify. Pese al poco tiempo que tiene la banda (formada en 2014), ya cuentan entre el público con algún tímido fan que repite por lo bajo las letras de las canciones.

Y para finalizar, el concierto sorpresa de este año es…. IndieVersos, un grupo local que se dedica a versionar grandes temas del indie español. En esta ocasión nos sorprendieron con covers de Sidonie (“El incendio”), Vetusta Morla (“Copenhague”), Los Planetas, Mutantes, Jero Romero…

En resumen, el FASSE RUEDA nos ofrece, una vez más, una gran selección de artistas que se dejan la piel en el escenario, haciendo lo imposible por regalarnos un fin de semana increíble. Aunque echamos de menos a grupos que cayeron del cartel antes de terminar de cerrar los contratos, como Tuya, Cosmic Birds, Alice Wonder, Havoc… son los artistas quienes han sacado adelante este festival y se merecen un aplauso enorme y, desde aquí, muchas gracias por esta aventura.

Cabe hacer, además, una especial mención al comunicado de la Unión Estatal de Sindicatos de Músicos, Intérpretes y  Compositores con respecto a este festival, que ha causado un gran revuelo en las redes sociales. En este mensaje, reúnen los testimonios de algunos artistas que han participado o han tenido contacto con la organización del festival y exponen una queja con respecto al trato que se les ha dado. Podéis leer el comunicado en este link:
 


Excrementes


Kitai


Julieta 21

El Kanka


Nadia Álvarez

Kuve


Rufus T. Firefly


McEnroe


Quique González y los Detectives

Ángel Stanich


Iván Ferreiro


León Benavente

 

Siberia


IndieVersos

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