IVAN FERREIRO

Festival metrópolis.

Recinto Ferial Luis Adaro de Gijón. 2 de julio de 2017

Texto y fotos: Flucho Wop

Un escenario principal abarrotado del Recinto Ferial Luis Adaro de Gijón esperaba con ganas el inicio del concierto de Iván Ferreiro en la noche del domingo 2 de julio.
El motivo no era otro que el festival Metrópoli, que traía entre otros grandes artistas al gallego con más tirón en el panorama indie español. Acompañado de su hermano Amaro a la guitarra, Ricky Falkner al bajo (incansable productor de infinidad de bandas punteras como Love of Lesbian, Sidonie, Miss Cafeina, Zahara, Standstill y Egon Soda, de la que forma parte), Xavi Molero a la batería, Emilio Sáiz a la guitarra (Nothing Places junto a Xavi y Ricky), Pablo Novoa (Golpes Bajos) y Marta Toro (Martiño Toro) a los teclados, el bueno de Iván “se cascó” un conciertazo de dos horas gracias a no tener límite de tiempo, cosa que en otros festivales suele ocurrir (en palabras suyas).



El caso es que con el ex-Pirata encantado y con tiempo por delante (desde las 23:00 y con absoluta puntualidad) nos hizo una visita a su “Casa” donde fue enseñándonos cada una de las habitaciones que forman su último álbum.

Aparecía en el escenario, copa de vino tinto en mano, seguido de la banda para empezar con “Me toca tirar” y seguir con “Tupolev”, “Casa, ahora vivo aquí”, “La otra mitad”, “Los restos del amor”, “Farsante” o “El pensamiento circular”. Por supuesto las “estancias” más conocidas como “Pajaro azul”, “El boson de Higgs” o “El viaje de Chihiro” fueron apareciendo a medida que el público se encontraba más a gusto con semejante anfitrión.

Iván deambulaba por el escenario, en ocasiones contorsionando el cuerpo, saltando, bailando y en otros momentos sentado a los teclados, como en “Ciudadano A” (tema en el que se confundió con la letra y con absoluta naturalidad pidió perdón para volver a empezarlo de nuevo, “porque si no, esto es una chapuza”, según nos dijo entre aplausos de los asistentes).





La visita al desván llegó también para sacar del baúl de los recuerdos “Promesas que no valen nada”, terminada con acordes del “Insurrección” que el público arrancó a cantar con el gallego siguiendo el juego.

Las “suites principales” se hicieron esperar pero mereció la pena; “Dormilón”, que a más de uno nos puso los pelos de punta, y “Turnedo”, que arrancaba con unos versos a modo de nana del “Diecinueve” de Maga.



Con todo esto Iván Ferreiro cerraba dos horas de concierto en el que disfrutó, hizo disfrutar y se quitó por una vez esa etiqueta de “apalancao o aburrido” que le ponen algunos. Todo el mundo allí presente bailó, cantó las canciones y se fue para casa con un buen sabor de boca.

Ocasión excepcional para disfrutar de un concierto magnífico de uno de los artistas más demandados y seguidos del panorama musical actual.

 

 

 

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