La Raíz, La Regadera y De Kanteo

(Valladolid, Polideportivo Pisuerga, 8 de abril de 2017)

Redactor: Pablo García Martín
Fotografo: Javier Ayuso Santamaría

Valladolid baila al son de la fiesta de La Raíz, La Regadera y De Kanteo (8 de abril de 2017)
Unas 4.000 personas llenaron la pista y parte de las gradas del polideportivo Pisuerga durante más de cuatro horas de Ska


Cuando uno va a un concierto sabiendo que se han agotado las entradas, parece que lo hace de mejor humor. A sabiendas de que se avecina una noche grande cantando con uno de esos grupos que tanto te gusta y miles de personas más,  todos dejándose la piel por unas mismas canciones. Y, si además ves tres grupos por el precio de uno, nada puede salir mal. Y algo así fue lo vivido el 8 de abril en Valladolid.


Nada más llegar a las puertas del Polideportivo Pisuerga ya se veía a un montón de gente cantando, bebiendo y apurando la cena. Y a las nueve comenzaban puntuales De Kanteo, que jugaban de locales. Desconocidos para muchos, especialmente los desplazados desde otras provincias, dieron un concierto marcado por su ímpetu y una energía envidiable desde el minuto uno, donde no paraban de buscar la juerga, ya fuera lanzando balones al público o con disfraces en las canciones, como en Mortadelo o con un hombre lobo para Julián. A pesar de que muchos de los asistentes todavía estaban fuera, pues al entrar a pista ya no te dejaban salir del recinto y muchos aprovecharon para cenar, al terminar ya estaba media pista llena, estampa que aprovecharon para enmarcar en una foto antes de irse con Sueños rotos, una de once canciones que tocaron, diez de las cuales están en su disco debut, Revoloteando.


Algo más de una hora más tarde, sobre las 22:15 saltaba un aviso por megafonía. En él se pedían dos cosas muy sencillas, pero que parece que a la gente se le olvida en estos eventos. Una era la de no usar el móvil y disfrutar del espectáculo por uno mismo, la otra, no hablar con quien estuviera al lado. Con el anuncio hecho y la ventaja de la hora y, por ende, mayor afluencia de público, La Regadera se metió de lleno en el papel de trovadores para animar a todo aquel que se encontrara en el recinto. Y cabe recalcar lo de trovadores, pues así iban disfrazados los miembros del grupo en honor a su segundo disco, el cual se disfruta mucho más en directo. Los de Miranda no pararon quietos durante todo el concierto y pidiendo al público de su participación a través de pogos, mientras ellos cumplían con un mejor sonido que la banda anterior, más compacto y un público que se agolpaba bailando según avanzaban las canciones, dejando entrar a los más rezagados. Catorce temas de sus dos discos fueron los interpretados por el grupo, donde cabe destacar un final muy bien ensayado, demostrando que no desmerecen a ninguna otra banda de la escena alternativa dentro del género y con un Polideportivo Pisuerga ya casi completo.


Con el ambiente ya preparado y un público ansioso después de dos conciertos de calentamiento, a las 23:25 salía el plato fuerte al escenario. La Raíz estaba en Valladolid durante su gira de presentación de Entre Poetas y Presos, y más de 4.000 personas ocuparon sus puestos en el Polideportivo Pisuerga para no perdérselo. Los primeros acordes de Nuestra Nación resonaban y ya se desató la locura, el baile y los coros, todavía quedaba juerga por repartir. A este tema le seguiría Obediencia Ciega, corte que no tardaron en dedicar a todos los fans que se habían desplazado para ver el concierto,  mientras las seis pantallas situadas por el escenario decoraban con imágenes en movimiento o partes de videoclips. Los pogos ya empezaron a lo grande, como cabía esperar, incluso en las gradas, donde la gente se animaba a saltar y bailar a pesar del ambiente más frío que siempre reina es dichas localidades. Pero ya no había excusa, La Raíz lo estaba dando todo en el escenario y animando al público con todo su carisma y la compenetración entre las dos partes era total. Muérdeles, con un Pisuerga abarrotado dando palmas, Una Selva Asesina y Jilgueros siguieron durante el set-list, donde se veía la madurez de la banda, interactuando entre ellos sobre las tablas y con una gran puesta en escena, donde se les veía muy animados. Y es que eso repercutía en el sonido, donde a Pablo se le notaba muy fresco cantando. Pero todos cabían en la fiesta, donde también se dejaba cantar al público a capella Borracha y Callejera mientras continuaban los pogos por toda la pista en La Voz del Pueblo.


Una de las canciones que más tirón ha tenido en este último trabajo sin duda es la que da nombre al disco, Entre Poetas y Presos, y no podía faltar en el repertorio. Con una bandera de la república sobre el escenario y varias de Castilla Comunera entre el público, Llueve en Semana Santa y Elegiré continuaron el concierto, donde la energía desprendida parecía que solo iba a más. Es en este momento cuando decidieron incluir El Tren Huracán, canción que solo está publicada en Internet y fue dedicada a De Kanteo y La Regadera. Por favor, Radio Clandestina y Solo quiero de ti sonaron antes de la emotiva La hoguera de los continentes, donde Pablo se quedó solo en el escenario antes de retirarse. Pero todavía faltaban algunos de sus éxitos, aquellos que los fans esperaban con ansia para dar todo lo que les quedaba. No podían faltar A la sombra de la sierra, Rueda la corona y Nos volveremos a ver, no sin antes dedicar el concierto a la organizadora Calle Underground y todo el equipo de la banda. El broche a una noche de fiesta donde toda la maquinaria funcionó a la perfección, ya fuera la sección de vientos, el batería o el DJ, parte más desconocida en los conciertos pero fundamental en una banda tan numerosa como esta.

 

La Raíz

La Regadera

De Kanteo

 

 

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