LEÓN BENAVENTE

Teatro Carrión (Valladolid), 10-2-2017, 21.30h
PASIÓN EVENTOS

Texto: R. Fluido
Fotos: Pilarina 

 

En no demasiadas ocasiones uno acude a una actuación musical en un teatro y desde el primer instante encuentra el espíritu palpitante e intenso de una sala de conciertos de rock and roll. En cuanto el grupo asturiano apareció en escena, prácticamente nadie en el repleto teatro Carrión permaneció sentado en su butaca. Y es que quedó patente la buena sintonía entre la banda y el público pucelano.

En la carretera León Benavente hoy en día hay pocas curvas, es una recta en la que los cuatro experimentados músicos circulan a toda hostia. Muy seguros de su propio repertorio e impulsados por él, disfrutaron del escenario, se trata de una banda en un momento dulce, álgido, que ha crecido mucho y ha definido muy bien su propuesta en su tampoco larga trayectoria, pero muy aprovechada, visto el resultado.

Me reconozco poco versado –e interesado- en el llamado movimiento indie español, esto por supuesto a nadie le importa, ni siquiera a mí, pero la propuesta de este grupo en directo me convenció plenamente, amén de que los ingredientes que manejan en su música y letras tienen un origen que sí que me gusta y del que formo parte; al margen de estilos y etiquetas (que encorsetan mentes y criterios) cuando cualquier manifestación artística es auténtica, supura verdad y convencimiento, seduce en definitiva, yo me quito el sombrero.

Abraham Boba (voz principal, teclados, guitarra), Luis Rodríguez (guitarra, coros), Eduardo Baos (bajo, sintetizador, coros) y César Verdú (batería) ofrecen un directo realmente intenso, con mucha actitud, seguros de sus canciones, disfrutando en el escenario y proyectando toda esa energía en el público, la banda transmite y conecta. Sonido fuerte  y alto –en ocasiones algo embarullado- y buena luminotecnia pusieron la guinda en el teatro.

Destacaría el buen gusto de cada instrumento en sus arreglos y aportaciones, esa sensación de “están tocando justo lo que hay que tocar” para que el conjunto y el objetivo -la canción- sea redondo. La labor de batería y bajo, con buenos efectos y distorsiones, de chapó, muy potente y sólida, una base rítmica que realmente puede denominarse así. Su sonido y estilo tiene aroma oscurillo, reminiscencias The Cure y Parálisis Permanente, y aire post rock que, a mi modo de ver, los diferencia de los otros grupos del “indie”. Lo que menos me gustó fue cierto tufillo Fangoria-Raphael que, afortunadamente, no supuró demasiado.

También me llamaron la atención sus letras, como descripciones y retazos en general de la pseudodistopía en la que se ha convertido la realidad sin caer en sentencias o versos evidentemente protestoides, acertadamente crípticos (Todos contra todos, Provisional, Ánimo valiente, Avanzan las negociaciones, La ribera) o narraciones de historias kamikazes como Ser brigada, Aún no ha salido el sol.

Abraham Boba, agarrado a su copa de vino entre canción y canción, y en esa celebración colectiva en que se desarrolló el concierto, invitó a los backliners a sumarse al escenario con ellos e interpretar juntos Han caído los dos de Radio Futura, clasicazo que evidenció su afortunada –bajo mi punto de vista- conexión con bandas muy interesantes de principios de los 80 tanto españolas como británicas, y que consiguen en gran medida en la interpretación de bajo y guitarra, amén de las propias composiciones.

Como colofón decir que encontramos una banda que ha desarrollado una entidad propia muy marcada, con un directo muy bueno y realmente fuerte que engrandece a sus discos, y que esa noche estuvimos en uno de esos conciertos de carácter especial entre banda y público. Seguiremos atentos a las señalizaciones en la carretera León Benavente.




 

 

 

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