HARLA HORROR / THE LORDS OF ALTAMONT

Sala Porta Caeli (Valladolid), 27-10-2017, 22h

Texto y fotillos: Roge Fluido

En primer lugar, como fan pucelano del rock and roll, agradecer a las buenas, avispadas y pertinaces gentes que componen la asociación Reducto Sónico su labor en la organización de conciertos, en este caso cartelazo, un pequeño festi de alto nivel con la joya local HARLA HORROR y los californianos THE LORDS OF ALTAMONT, banda con 17 años de existencia nada menos y 6 discos publicados, el último de ellos recientemente con el clarificador título “The wild sounds of the lords of Altamont”, para que nadie se confunda.

Hay gente que afirma que Harla Horror son la mejor banda de rock and roll del país y es posible que no se equivoquen. En Valladolid se les considera patrimonio y se merecen un lugar en la plaza mayor durante las fiestas (más ahora que suena bien y hay buena producción, jejé). Se nutren espiritualmente de oscuridad, serie B y licores sanguíneos revitalizantes para regresar de sus retiros en el inframundo, a veces excesivamente prolongados en opinión de los fans.

Son incapaces de defraudar y esa noche volvieron a estar enormes. Es una banda ya madura, tienen la formación clara, su propia filosofía, el sonido definido y los temas. Su estilo combina perfectamente en la coctelera high energy, hard rock setentero, punk rock stoogiano, garaje y unas gotillas de psicodelia para aromatizar. Y, sobre todo, son unos instrumentistas cojonudos, saben tocar y tienen el sonido. Cualquier momento es su mejor momento.

Batería, bajo, guitarra, órgano y el gran Urban Von Ripper a esa voz potente y profunda (con algo de negro, algo de crooner pero todo rock and roll) y al manejo de la escena, entregado, duro e intenso. Sin duda uno de los mejores frontman del rock que puedes encontarte en un escenario.

Mademan, At the fuzztone bar, I don’t wanna, Inside looking out (el momentazo 70`s de la noche)o Soul divided (el tema que no consiguieron para sí mismos los Hellacopters) volvieron a hacer disfrutar a tope al público pucelano, al que ya se veía bastante satisfecho incluso antes de auparse los señores de Altamont al escenario. En mi opinión, no aislada, el orden de actuación podría haber sido el inverso perfectamente, si bien los californianos eran la novedad y tienen un nombre, obviamente.

Tocar después de Harla Horror significa que lo tienes jodidamente difícil, seas quien seas. Y más si tu guitarrista se ha roto una pierna de una forma muy fea esa misma tarde, hecho que inevitablemente parecía que iba a condicionar su concierto negativamente aunque, sin embargo, no fue así en absoluto. Veamos por qué.

Bautizarte con el nombre de The Lords of Altamont define ya en sí la actitud esencialmente macarra, arrogante y salvaje del grupo, por los acontecimientos ocurridos en el histórico festival de Altamont en 1969. En él, los Stones encargaron “la seguridad” a los Ángeles del Infierno y la cosa se saldó con numerosos heridos y un joven negro apuñalado y muerto. Dónde el buen rollismo hippie y las flores encontraron la tumba, historia del rock.

Bien, el grupo está indefectiblemente asociado a la personalidad de su alma mater, el cantante, organista y frontman Jake Cavaliere, anteriormente en Bomboras, y que lleva cabalgando a los Lords ya 17 años. El tipo, apodado “The preacher”, se echó a la espalda al grupo entero y tiró para adelante como un sputnik a pesar del percance del guitarrista (simplemente con ver su cara de dolor e incomodidad, apoyado en una banqueta, cualquier otra banda habría cancelado el concierto, mucho mérito para este músico) a base de carisma y actitud, aparte de una imagen impresionante, muy cuidada en los cánones del rock underground (cuero motero, tautajes), sin arrugarse lo más mínimo. Sólo los grandes se crecen en las adversidades y el tipo dejó patente que es un figura, un gigantesco frontman (no sólo por el tamaño).

Lords of Altamont son una de las bandas de garaje rock más en forma de la escena internacional en este estilo. Están en la línea dura de los Fuzztones, del garaje que enlaza con el proto punkrock de Detroit, el rock de los Stones, blues endurecido y hard rock psicodélico y luciferino. Su maná está en los primeros 70’s y, por supuesto, el garaje 60’s (Sonics, etc.)

Batería, bajo (fue la noche de los Rickenbakers), guitarra y órgano tipo Farfisa dotan a la banda de su poderoso sonido característico y la voz y comportamiento de Cavaliere mediatizan su directo: se subió encima del órgano, lo movió por el escenario en momentos de alta intensidad y se bajó con él animando a la gente a que lo aporreara con alegría. Un tio que sabe liderar a una banda y con gran poder de transmisión. Su concierto fue notable a pesar del accidente sin dejar de crecer a lo largo del mismo.

En resumen, una memorable noche de grande rock de la mano de Reducto Sónico. Esperamos sus nuevos eventos.

P.D.: ¿Para cuándo un disco en directo de Harla Horror?

HARLA HORROR

 

THE LORDS OF ALTAMONT

 

 

 

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