Sonorama Ribera 2017

Aranda de Duero, Burgos

10 - 14 Agosto 2017

Texto: Montse Sing y David Calle
Fotos: Montse Sing


Este año celebramos un hito en la música española. Se cumplen 20 años del festival castellano-leonés Sonorama-Ribera, cuyo trabajo para y por la música emergente ha sido vital y que congrega cada año a miles de visitantes en la ciudad de Aranda de Duero. No es fácil haber llegado a este punto, y menos en una época en la que se considera que la música es gratis, que la cultura es gratis, y aún así, sobrevivimos a una burbuja festivalera. Porque cualquiera cree que puede montar su propio festival y convertirse en el Sonorama con poco trabajo. Lo que no sabe ese emprendedor es que es cuestión de trabajo muy duro, en equipo, sin ambición más que el propio amor al arte. Y así es como crece un festival que ha logrado mantener su personalidad durante las últimas dos décadas. 

Este año quisimos empezar fuerte, como cualquier otro festivalero que va a vivir un cumpleaños más que importante. Así que aterrizamos en Aranda el mismo miércoles por la mañana, montamos campamento y disfrutamos de los conciertos que montaron en el escenario Desperados del camping (había dos escenarios, uno donde toda la vida, y otro más atrás, con más espacio para que los espectadores estuviesen cómodos. 

Amaro Ferreiro dio un concierto adecuado para empezar, pero soporífero para los que buscaban un poco más de movimiento, al fin y al cabo, era la única noche del festival en la que dormir estaba sobrevalorado. Al hermano de Iván, le siguió el descubrimiento de muchos en esta última temporada festivalera, pero unos que recomiendo desde que los escuché por primera vez allá por el Ebrovisión 2015: Rufus T. Firefly. Julia y Víctor lideran una banda renovada, que dio con su "Magnolia" en el momento indicado y que dieron mil vueltas con un directo intenso, sensorial y como dicen ellos mismos "una oda al amor y la naturaleza".

 

Luis Brea y el Miedo contaron con un público que ya un poco más mimetizado en el ambiente, corearon el "Verano del Incendio" y "Automáticamente" hasta que los disfraces no daban para más.

Los encargados de cerrar la fiesta de bienvenida fueron nada más y nada menos que Varry Brava, un soplo del verano más musical al mejor estilo naïf. 

La mañana del jueves se presentía complicada. Si una cosa tiene el Sonorama, son los solapes de horarios. No a malas, sino que hay tantas opciones, tan diferentes, y para un melómano, pues le peta la cabeza. Este año, como gran novedad, se añadían un par de escenario en el puebo a los que nos tienen acostumbrados. La descongestión de la Plaza del Trigo va a ser complicada siempre, siendo un sitio de paso obligatorio, casi de ritual, para los primeros sonorámicos. Está el escenario Charco, el de La Sal, el del Rollo, pero aún así, encuentras gente en todos lados. 

A primera hora nos coincidían Morgan con Estrogenuinas, los primeros en la Plaza del Trigo y las salmantinas en uno de los escenarios nuevos en el Parque María Pacheco (escenario Castilla y León). Los liderados por Nina tienen siempre un concierto impecable, aunque de primeras no pareciera el escenario más indicado. Las punk-rockers nos quedaban muy lejos, pero sabíamos que allí donde vaya Nietzsche, lo petarían. Las sorpresas de la Plaza del Trigo, como viene siendo costumbre los jueves por la mañana, empezaron pasadas las 15h con Mikel Erentxun y un Arizona Baby en formato power-trio que versionó lo mejor del rock internacional. Y cuando digo rock es rock de verdad, desde Motorhead a Nirvana. 

El acceso al recinto sigue siendo igual que el año pasado, la vuelta que hay que hacer al polígono se ha alargado, pero todo en pos de un recinto mejor distribuido, y yo que me alegro. 

No pudimos llegar a ver a los valencianos Polock, que presentando "Magnetic Overload" se quedaron con la mitad de público que pudieron haber tenido por las colas de entrada al recinto. Escuchamos "Oh I love you" desde fuera, y es otro festival en el que nos quedamos con las ganas. Todo esto con un considerable retraso, lo cual no es frecuente en el Sonorama. Según dijo Ajenjo, director del festival, más tarde ese día: "el aforo se ha completado a más de un 90% cuando lo normal un jueves es entre un 40-50%". Todo sea por la seguridad y bienestar del público, estoy de acuerdo. Tanto fue así que al día siguiente el acceso fue más relajado y en ningún momento hubo problemas. 


Anni B Sweet está con una gira en la que se le ve más cómoda. "Chasing Illusions" ha dado un giro de tuerca y nos presenta a una malagueña más feliz, que se maneja mejor en el escenario, y que saca sonrisas al público. 

La carpa Meetin Arts la estrenó el grupo viguense El Sótano de Babel, quienes tras ganar el concurso de la Universidad de Burgos UBULive ha podido tocar sus eclécticos temas en el festival arandino.

Era hora de una de las sorpresas grandes de esta edición cumpleaños. Para nuestra desgracia, coincidía con uno de nuestros grupos fetiche Tuya. Sin embargo, era casi obligatorio ver qué habían preparado para el Concierto 20 años. Una banda liderada por Charly Bautista y que entre sus integrantes tenía al teclista que todos toman prestado Sergio Valdehita, versionaron temas imprescindibles dentro de la escena pop-indie que tan bien representa a la mayoría de asistentes del festival. No siempre fueron los intérpretes reales quienes salieron a las tablas del escenario principal, solo Mikel Erentxun, Second, Mikel Izal, Iván Ferreiro, La Habitación Roja, Niños Mutantes, Dorian Xoel López. Para representar a Lori Meyers tuvimos a Gabriel de Shinova, "Toro" de Columpio Asesino fue interpretada por una de las chicas favoritas de la música española Maryan Frutos de Kuve, junto a Deu Txakartegi de WAS. El gran ausente, Vetusta Morla, un minutín de corear "Saharabbey Road" no es suficiente. Que hasta Enric Montefusco, antiguo Standstill, trajo "Adelante Bonaparte" causando escalofríos en los espectadores más veteranos. Y no olvidamos el sentido homenaje "En mis venas" a Supersubmarina.

Los conciertos más míticos tenían lugar esa noche, y es que dos dueños del escenario como son Loquillo y Amaral no defraudan. Energía, personalidad, mucha actitud y un sonido tremendo. Lástima, eso no se repitió en el escenario B, el Aranda de Duero, donde Dorian sufrió 3 cortes de sonido de causa desconocida. La organización comunica que todo se arregló aunque de igual forma nos quedamos sin concierto de Dorian.

Víctimas de los solapes fueron Enric Montefusco y Los Coronas, cuyos directos no solo me flipan, sino que son de lo mejorcico de la escena nacional. No seáis como yo, no os los perdáis.

La noche la cerraban, para nosotros, Virginia Díaz en su mejor forma DJ y es que es una gozada el no parar de temazo tras temazo que ponía la de Radio 3. Y fuimos de esos valientes, que aún con el retraso, aguantó hasta las 4 de la mañana para ver a los vascos WAS mejor conocidos como We Are Standard. Menudo directo, a base de su último disco "Gau Ama"

Viernes:

El escenario Castilla y León era el lugar para estar el viernes por la mañana. Tras el desvelo de la noche anterior nos perdimos a Little Indian Rabbits, vallisoletanos nuestros. Llegamos a mitad de Maldito Reloj, burgaleses de pop romanticón. Pero la fiesta, muy castellana, venía de la voz y guitarra del jefe, de El Meister. Medio Valladolid se vio ahí reunido y coreando los temas de "Bestiario" y esperando los temas nuevos que vendrán... ¿pronto? ¡Eso esperamos!


La sorpresa de la Plaza del Trigo del viernes fue nada más y nada menos que León Benavente ataviados con sombrero para aguantar ese sol abrasador arandino. Nosotros, como ya nos olía la sorpresa, lo escuchamos lo suficiente desde atrás. Era imposible entrar. Tras un "Ser Brigada" multitudinario, tiramos al escenario Charco, donde una sorpresa internacional nos esperaba. Kitty, Daisy & Lewis hicieron bailar a todos los que nos encontrábamos allí, y no importaba que no los conocieras de nada. Una buena ración de rockabilly y a bailar. Un gusto.

Los encargados de abrir el recinto, al igual que hace dos años, fueron los p*tos Sexy Zebras, solo que este año en el escenario principal. Nora Norman era una de nuestras recomendaciones de esta edición número 20, y es que, ¿quién no quedó enamorado con su versión de "Is'nt she lovely?"? Tanto ella como Jimmy Barnatán estuvieron metiendo caña a una hora muy temprana en el escenario Burgos, origen y destino y es que nunca dejéis pasar por alto este escenario. Ya os lo digo yo.

En el principal era obligatorio ver a Marc Ros y compañía convertir el viernes en una fiesta. Sidonie no falla, no importa cuántas veces los veas. Aunque esperamos que sus "Carreteras infinitas" no se alargue de más. 

Volvimos al escenario Burgos para ver a Rufus T. Firefly, Eladio y los seres queridos y los gallegos Igloo hacer homenaje a ese disco que también cumple 20 años: OK Computer. Bajo el nombre Paranoid Android disfrutamos de versiones de los temas de Radiohead.

Y quién sino Xoel López para emocionar a los más sonorámicos. Con su gira de grandes éxitos es imposible no bailar con los temas de su más reciente temporada creativa pero también de la Deluxe. Ver saltar a medio recinto con "Que no" no tiene precio.

Fangoria, en su forma siempre divina de apoderarse del escenario principal, hizo que todos bailáramos sin cesar. Aunque no tanto como sus bailarines sobre el escenario. El mash-up de "Canciones que hablan sobre bailar" no tiene precio y es que, si no bailas con eso, eres una estatua.

Novedades Carminha con unos pocos fallos de sonido nos dijeron que nos querían igual pero es que ya nuestro cuerpo no daba para más. 

Sábado:

Producto local lo primero: Cosmic Birds con "Melt in trees" y "The Solstice" demostraron que no solo hay que tenerlos en la mira, sino que tienen posibilidades de mucho más. No dejéis de verlos en directo. La próxima oportunidad es en el Summer End de Simancas. 

Mechanismo era de nuestros conciertos must-be de la jornada, pero nos fastidiaron el horario los múltiples solapes y no sabemos muy bien cómo, acabamos en primera fila de la Plaza del Trigo. Allí vimos el final de Pianet que nos llamaba a "Be free"Ramón Mirabet los siguieron y es que menuda sorpresa, el descubrimiento de esta edición. Una mezcla de folk-country-rock que nos hizo bailar, cantar y movernos en esa agonía calurosa.

La plaza la cerraban los Embusteros desde Jaén, que a parte de un rock muy limpio y también muy pop, fueron la mejor apuesta para cerrar el escenario. ¿O eso creíamos?

Sí, fue Izal con un concierto de 40 minutos en el que nos recordaba a todos aquellos que estuvimos en ese mismo lugar 4 años antes, cuando apenas eran grupo revelación y el confetti lo traíamos el público. Fue un bonito remember de lo que es y ha hecho la Plaza del Trigo. 

El cansancio ya latía en nuestro cuerpo el sábado a media tarde y nos perdimos algunos de mis favoritos y recomendaciones Ángel Stanich + Él Mató a un Policía Motorizado + Iseo & Dodosound + Aurora & the Betrayers.

Descansamos y pudimos llegar con energías renovadas a Berri Txarrak. Bailamos con Lori Meyers, o por lo menos con sus temas de siempre, porque los de su nuevo disco "En la espiral" flojean. Se salvan "Cuando brilla el sol" "Evolución" pero por muy poco.


Durante el concierto de Ilegales toda la bola de nieve de bulos que se estuvo fraguando desde el jueves estalló. Mucho se decía de Vetusta Morla, que era obligatorio que estuviesen. Pero Los Planetas era un rumor a voces que se sabía que iban a estar sí o sí. Vemos a algunosvetustos por la zona de foodtrucks... Nos preparamos lo más adelante del todo del escenario principal para corear los temas que nos faltan en este 20 cumpleaños. No. Pues no. Después del slideshow de fotos y carteles de las últimas 20 ediciones del festival, Los Planetas salieron con fuegos artificiales y miles de detractores salieron casi huyendo del escenario. "¡A cenar!" se escuchaba por ahí. Y es que a hora prime-time del festival más de uno se pudo quedar dormido.

No se quedaron dormidos sin embargo, los que estuvieron viendo a Kitai en el escenario Burgos. Allí, con un calcetín bien colocado en los bajos, los madrileños dieron un conciertazo de lo más agradecido con uno de los festivales que les dio el salto el año pasado en la Plaza del Trigo. Y es que en su primera cita de presentación del nuevo disco, sold-out en cuestión de horas. Con esguince incluido (aunque sabemos que Edu el guitarrista ya está bien) y batería en los aires. El directo de estos chicos es toda una experiencia.

Shinova, uno de los hijos favoritos del Sonorama, tocaron a las 2 de la mañana del sábado. Cómo y por qué son cosas que yo aún me pregunto, pero ahí estaban, con fuegos artificiales y confetti volador. Su disco "Volver" se les va a quedar corto como sigan girando así.

Y la sorpresa de las 3 de la mañana, esa a la que muchos ya no íbamos ni a llegar fueron los Monarchy. Hispano-británicos, que pretendían hacer bailar a los sobrevivientes, que fueron más bien pocos.

Nosotros escuchamos el final del concierto de Grises donde "Parfait" "Animal" sonaron los que más y a descansar.


Domingo:

 

Nos levantamos a tiempo para ver la sorpresa que había en uno de los nuevos escenarios, el de Arco Pajarito, sin embargo, esta se canceló y empezó directamente Depedro. Para ese momento ya no estábamos allí, porque el homenaje a Supersubmarina de mano de los chicos de Sidonie y con compañeros de Rufus T. Firefly, Izal, Shinova y La Habitación Roja, fue de lo más emocionante del festival. Y es que fue allí, el domingo, un año antes, que los que estábamos en la edición 19 del Sonorama nos enterábamos del trágico accidente de los de Jaén. Todo nuestro cariño a ellos y que estén muy pronto con nosotros.

¡Menudo cumpleaños más movidico que tuvo el Sonorama! Nada mejor como una fiesta sorpresa propia, dicen. El recinto contó con una redistribución más que necesaria. Más de 20.000 personas al día, un camping hasta las trancas, los baños del año pasado se mantenían y fue una maravilla. 

Gracias Sonorama, y por muchos años más. 

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