SALTO AL VACÍO / CRIM /

TOY DOLLS

Sala blanca LAVA (Valladolid), 15-12-2017, 21.00h

Texto: Roge Fluido
Fotos: manuel Doval

 

Una cita realmente atractiva para los aficionados al punk rock. La llamada del show frenético y superdivertido de Toy Dolls es obligatoria para los adictos a los ritmos rápidos y los himnos de bar estilo Oi!, aparte de ser un clasicazo fuera de tópicos de la historia del punk rock y que perdura en un excelente estado de forma.

Abrieron la noche SALTO AL VACÍO (nombre realmente de esencia punk), power trío de Pucela avalado por la presencia de dos músicos míticos de la escena punk rock and roll de la ciudad y más allá (llevan currándoselo casi tanto como los Toy Dolls): Luix Disidente (guitarra, voz solista y gran frontman) y Héctor Bumper (batería y coros), acompañados por Cristina Fernando Garay (bajo y coros).

Al igual que los Ramones con Durango 95, entraron con un instrumental muy bueno para dejar claro qué es lo suyo: el punk old school, el primero de Nueva York, Londres y Detroit. Dispusieron de unos 30 minutos aproximadamente y los aprovecharon con una notable ejecución y sonido contundente, interpretando sus propios temas en castellano o guiñando el ojo a los Dictators y su Weekend. Un primer asalto fuerte y cañero, también en actitud por supuesto, para dar inicio a una noche de las de recordar.

En siguiente lugar, y según iba de forma progresiva llenándose la sala, tomaron el escenario el cuarteto tarraconense CRIM (batería, bajo y 2 guitarras), del que había muy buenas referencias. A pesar de no ser muy conocidos, fueron convenciendo a todo el mundo tema a tema, cantados en catalán, bien construidos y tocados, muy guitarreros, con un vozarrón  notable y característico amparado por una base rítmica tipo apisonadora. Buenas melodías y estribillos excelentemente coreados. Su gusto por el punk rock and roll y las guitarras killer quedó claro con la versión que eligieron, el Prince of the rodeo de Turbonegro. Causaron una gran impresión con su propuesta, parece que recíproca la suya con el público pucelano, y dejaron, con su muro sónico, el ambiente a punto para la actuación de las esperadas muñecas de juguete inglesas.

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TOY DOLLS iniciaron su andadura en 1979, completamente a rebufo del movimiento punk inglés, enclavados en el street punk-Oi!. Su particularidad consistió en desembarazarse de la parte más combativa, de denuncia social contra los poderes y autodestructiva, orientando su provocación e irreverencia hacia la travesura y el descaro alegre y lúdico, son los dibujos animados efervescentes del punk; de hecho el reconocimiento grande les llegó por su versión punk de un tema infantil a principios de los 80.

Acercaron sus letras a lo delirante, gamberro y absurdo, con juegos de palabras por ejemplo, algo que posteriormente hicieron bandas en España como Siniestro Total, Los Nikis o Mamá Ladilla. Toy Dolls son un estilo en sí mismo, si les apetece versionan a Europe, a Ricki Martin o a Bach –como esa noche-, porque además siempre han tocado muy bien, su virtuosismo les permite enriquecer su música con lo que deseen.

El evento logró una muy buena entrada, algunos de los asistentes, viejos rockeros, recordaban el paso del grupo por la sala Hippo de Valladolid, hace ya algunas décadas nada menos.


El inicio del show merece la pena ser contado: escenario en negro, suenan pasos y una puerta que se abre, comienza a sonar una balada hortera carne de radiofórmula (el Hello de Lionel Richie, jejé) y a la vez se ilumina un telón con la icónica caricatura del grupo (como el espíritu de la banda: descarada y enseñando los dientes de la risa) de tamaño gigante, parece que hay una interferencia, empieza a sonar el Dig that groove theme (estilo pachanga británica) mientras el trío sale al escenario con sus clásicas gafas de sol de colores, sus pelos de punta, sus pantalones escoceses y las botas skinhead, saludando a la gente con muy buen rollo. De repente, bulla de los tres instrumentos, el escenario se ilumina, un “hola” de Olga y la sucesión de temazos (Fiery jack el primero), música rápida, coros, coreografías, guitarras girando sobre su eje, solos, etc. no cesaron en hora y veinte minutos aproximadamente, sin dar ninguna tregua, como hacían sus casi coetáneos Ramones.


La verdad es que es un grupo inteligente, mítico desde hace tiempo, que no deja de girar por el mundo y publicar discos periódicamente. Michael “Olga” Algar, el alma mater de esta banda , “gerente” y miembro fundador, es algo así como el Jordi Hurtado del punk mundial, el tipo parece un adolescente, siempre con simpatía y su sonrisa de cabroncete travieso, aparte de un excelente guitarrista.

Dougy giro, Nellie the elephant, She goes to finos, Glenda and the test tuve babies, fueron cayendo uno tras otro a la vez que la ropa de los Toy Dolls, y es que las buenas fiestas hacen sudar, sobre todo si no paras de darle vida al escenario y transmitir energía altamente intensa.

El terceto logró un sonido muy aceptable en este difícil recinto, menos estruendoso que las dos bandas predecesoras, desde luego el mejor de cuantos grupos he podido ver en el Lava. La gente no paró de bailar pogo y de contagiarse de la avalancha sónica y de la actitud proveniente del escenario.

Una gozada ver en directo a este grupo legendario, dentro del mini festival que fue el evento, y que satisfizo plenamente al numeroso público asistente.

SALTO AL VACIO

 

 

 

CRIM

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toy dolls

 

 

 

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