Z live Festival.

Zamora; 30 de Junio y 1 de Julio de 2017

Texto: Candodo Cisneros
Fotos: Raquel granja

Pues oye, mira tu por donde parece que Castilla y León empieza a despertar de su larguísimo letargo. Al menos en lo que a cultura se refiere (sin despreciar las Edades del Hombre, por supuesto) y centrándonos en la música. Más concretamente en el heavy rock, que últimamente (y que no pare) se centra en parte de las fiestas de algunas capitales de nuestra comunidad.

En este caso nos encontramos con la segunda edición del Z live, en Zamora, que ya nos trajo el pasado año a Warcry de cabeza de cartel y que este año presentaba un formato muy interesante.


En primer lugar lo que la organización vino a llamar “Warm Up Party”, concierto gratuíto con la Catedral de fondo y que comenzó con Nocturnia. Muy potente desde el primer momento, sin duda. Cerca de casa tocaron Ciconia, ya que siendo de Valladolid, fueron uno de los pocos grupos de la comunidad. No estaría mal incluir algunos más, la verdad. Sin Control no dejaron títere con cabeza. Grupo con muchísima potencia, locales, ya que son de Zamora, y con un espectáculo directo, sin contemplaciones ni tiempo a la respiración. Interesante fue su versión de Baron Rojo, “Las Flores del Mal”. Tras ellos una de las curiosidades del Festival: Los portugueses Revolution Within. Sinceramente decir que no les conocía pero dejaron una huella profunda. Practican un thrash metal muy potente y bien ejecutado. Gran concierto que dejó a Saratoga un trabajo duro con respecto al público.

 


Como cabeza de cartel de este primer día los ya nombrados Saratoga. Nada nuevo que decir de ellos y que no sepamos ya. Concierto perfecto, ejecución perfecta y unos músicos impresionantes es lo que tiene esta banda. Nada de aburrimiento a pesar de conocerlos tan bien en directo. Destacar que su repertorio no se centra en una u otra época, sino que tiene canciones de todas las etapas, excepto la primerísima etapa de su primer disco (y del tributo, claro). Temas como “Perseguido”, “Volverá” o “Tras las rejas”, que fue muy coreada por el público al cual, hicieron partícipe de las canciones en todo momento. Saratoga no da un momento de calma y siguen con “Maldito Corazón”, “Las Puertas del Cielo” y “No Sufriré Jamás por Ti”.


Niko y Tete metidísimos en el concierto, Jero muy concentrado y Dani a lo suyo, que bastante tiene. Cada vez que levantaba la cabeza de sus tambores el público le demostraba el enorme cariño que le tiene y el respondía con lo mismo. Impresionante base la que tiene Saratoga con él. “Mi Venganza” y “Morir en el Bien…” de la última época dan pie a “Vientos de Guerra” para dejar a Dani haciendo un solo y que los de abajo le aplaudamos aún más. Tras las presentaciones pertinentes del resto de la banda, llega uno de los momentos más potentes del concierto con “Heavy Metal” y “A Morir” cuando, sin mediar palabra Jero arranca “Si Amaneciera” con su acústica, con unos coros impresionantes por parte del público. Final apoteósico. Niko tocando sobre el equipo de PA, Tete muy cerca del público, toda la banda a mil por hora. Si esto fuera poco aún quedaban “Como el Viento” y “Perro Traidor” para terminar de dar una patada de watios a los presentes y dejar el listón altísimo para la jornada siguiente.

El Festival

Así de altísimos veníamos de la noche anterior, así de altísimo era el sol y así de altísimas (sin miedo a repetirme) las revoluciones que escupían las bandas en la segunda jornada del festival. Llegamos al recinto cuando  Kritter, desde Salamanca, estaban descargando su thrash. Poco público pero muy entregado. Siguieron Quaoar, gran descubrimiento para mi, con un rock muy setentero, que entraba muy fácilmente y que daba un respiro al thrash metal imperante.


Continuando la tarde salieron a reventar Somas Cure. Quiero destacar en primer lugar la actitud de escena de su bajista, atento al público en todo momento, Vitti “Crocutta” Pérez, que no dejó de animar, y de su cantante Txema, que demostró un control perfecto de las voces, mezclando guturales y limpias como el que mezcla azúcar y café. Con canciones como “Ceniza”, “Leviatán” o “Helios” se metieron en el bolsillo al público a pesar de su corta estancia en escena.


Tres cuartos de lo mismo podríamos decir de In Mute. Por razones no pude verlos en el pasado Atalaya Rock y no me los perdí aquí. Sin duda el aspecto más interesante de la banda es su cantante, Steffi. Más de uno la compara con cierta banda de renombre pero no tiene nada que envidiar a nadie. Voces guturales que desprenden fuerza y agresividad a raudales, acompañada por unos músicos con gran ejecución técnica, velocidad y presencia en el escenario.


Aphonnic me sorprendieron en muchos aspectos. Una mezcla de metal extremo con nu metal con metal americano, que da muy buenos resultados, muy dinámico. Cuatro músicos en escena que calentaron aún más el ambiente, liderados por un cantante que dio muchas alas y voz a un público fiel.

 

Es tras ellos cuando entran Angelus Apatrida. El público empieza a llenar el recinto en condiciones y el sol da los primeros respiros. La actuación tampoco es excesivamente larga pero se siguen manteniendo los horarios casi al milímetro. La banda se siente muy cómoda en escena y eso el público lo nota, haciendo un dead circle, propio de los conciertos de Angelus. Temas como “Vomitive”, “End Man” o “Serpents on Parade”, dedicado a Rajoy dejan el terreno abonadísimo para lo que vendrá a partir de ahora.

Con el cielo cerrándose en banda entran Tierra Santa a escena. La banda ha cambiado bastante en los últimos tiempos, incluyendo nuevo guitarrista. Los que peinamos alguna cana y recordamos nuestra juventud (cuando aún iba gente a los conciertos en salas) no pudimos sino compararlos con aquella época. Las canciones antiguas suenan frescas, dinámicas y elegantes, ganando enteros con el paso del tiempo. “Tierras de Leyenda” y “Sangre de Reyes” dieron el pistoletazo de salida a un concierto marcado por grandes éxitos (ya hace años de su último disco) y que concluyeron con “EL Bastón del Diablo”, “Legendario” y de nuevo rememorando a Espronceda “La Canción del Pirata”.


No hay que hablar del currículum de Stratovarius, ni de sus polémicas ni de su papel en los ´90 del siglo pasado para reconocer una gran banda. Hay que ver la expectación, ganas y energía del público ante ellos. Incluso padres y madres heavies con sus retoños enseñándoles la buena música que escuchaban en su juventud y que siguen haciéndolo ahora. Así da gusto.


Otra banda que ha cambiado mucho en los últimos años y que sólo conserva dos miembros de su época dorada. Timo Kotipelto a la voz y Jens Johanson al teclado. Complatando la formación nos encontramos unos miembros jóvenes pero virtuosos Lauri Porra al bajo, Matias Kupiainen a la guitarra y Rolf Pilve a la batería. 15 temas que arrancaron con el reciente “Speed of Light” y que, con solo de batería y de teclado incluídos hicieron que durante la hora y media que aproximadamente duró su concierto nadie entre el público se atreviese a pestañear.

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Mirando la recta final del festival sin ganas pero con cansancio (entre lo malo fue que no había ni una sombra en el recinto más allá del bar y que se cerró la grada al público, teniéndonos de pie en todo momento) llega otro de los platos fuertes de la noche. Los renacidos Avalanch. Si fueran pocas las polémicas de los últimos tiempos nos encontramos esa misma semana con otra: un nuevo cambio de formación que saca al reciente teclista José Paz e incluye a un ex Warcry, Manuel Ramil. Más que buscar polémicas aquí preferimos quedarnos en la calidad musical de Ramil y su incorporación a la banda.


Tocaron El Ángel Caído de forma íntegra, de principio a fin y desde el primer momento dejaron bien claro lo grandes músicos que son. Quizá reseñar especialmente el papel y la labor de Jorge Salán a las guitarras y Mike Terrana en la batería. Impresionantes ambos (sin menospreciar al resto). Ramil tiene mérito aparte al aprenderse el repertorio en algo menos de una semana. Muy grande!!


Para finalizar la intensa y nada descansada jornada (esa grada que mirábamos todos de reojo…) Saurom. Debido a la hora y pequeños retrasos que hicieron que juntos sumara un tiempo interesante, tuvieron que acortar su actuación hasta sólo poder tocar alrededor de 6-7 canciones. Ni que decir tiene su habitual energía en directo, que encandiló a los muchos, muchísimos fans que se acercaron a Zamora básicamente a verlos a ellos.


Buen festival con algunas cosas mejorables, que esperemos dure mucho tiempo y que ayude a poner a Castilla y León en el circuito del rock de nuevo.

 

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