BLACK LABEL SOCIETY
(Route Resurrection)
Jimmy Jazz Gasteiz. 10/03/2018

La noche del 10 de marzo Black Label Society se daban cita en la sala Jimmy Jazz (Vitoria). Amplia era la expectación que se formó previa al show en las puertas de la sala Vitoriana, muchos eran los fans que querían coincidir frente a frente con el icónico Zakk Wylde al bajarse del autobús.

La estética motera fue la tónica general tanto por parte de la banda y en su staff como por parte de muchos de los asistentes, era inevitable coincidir con chalecos de cuero serigrafiados con parches de Black Label Society, así como de clubs moteros de la zona.

A los pocos minutos de la apertura de puertas, se hacía patente una asistencia fiel, para esta ocasión, los encargados de romper el hielo serian el trio sueco Monolord, los cuales sacudieron a los asistentes con su potente Stoner/Doom salpicado de tintes psicodélicos.

Pese al poco espacio del que disponían sobre el escenario, ya que la mayor parte la ocupaba el back line de BLS, su desenvolvimiento fue sorprendente. Haciendo gala de una estética old school muy acorde a la ocasión, Thomas V.Jagger (guitarra y voz) y los suyos fueron desgranando temas como “where death meets the sea” en el que tuvieron problemas técnicos que solucionaron de forma eficiente.

Hicieron un breve repaso durante los 40 minutos de actuación a sus tres discos “We will burn”, “Vaenir” y su recién estrenado “Rust”. Pese a que el suyo no es un estilo muy popular, por norma general o lo amas o lo odias, es cierto que desprenden en directo una atmosfera orgánica y atractiva, desarrollando texturas oscuras y pantanosas.

Cerraron su show con “Empress Raising”, dejando un clima perfecto para lo que se avecinaba.

Después de unos 30 minutos para dejar todo a punto sobre el escenario, una canción nos puso en alerta,” Whole lotta love” mezclada con “War pigs” nos dejaba adivinar que el pistoletazo de salida era inminente.

Cayo el telón y el espectáculo visual era tremendo, torres de pantallas de la firma personal de Zakk Wylde (Wylde audio) copaban el fondo del escenario, un pie de micrófono elaborado con calaveras y cruces, ráfagas de humo y un pedestal para elevar a Zakk Wylde, en el que se desenvolvía a la perfección.

Acompañando al antes nombrado, se encontraban John Deservio (bajo), Jeff Fabb (Bateria) y Dario Lorina (Guitarra) el cual, se incorporó de manera reciente a la banda después de los escándalos en los que se vio inmerso el anterior guitarrista Nick Catanesse.

El show abrió con “Genocide Junkies”, “Funeral Bell” y “Suffering Overdue”. La actitud sobre el escenario derrochaba energía, una lástima que en los primeros temas el sonido no acompañara a la banda, pues las guitarras estaban demasiado elevadas y la voz se distinguía casi ausente. Según avanzaban los temas todo se fue equilibrando  excepto la voz que, hasta pasada la mitad del concierto costaba distinguirla.

Continuaron con “Bleed For Me” y “Heart Of Darkness” único tema de “Catacombs Of The Black Vatican”, con el que entraron en una dinámica más rockera marca BLS.
Cabe destacar la colección de guitarras que entre tema y tema exhibía Zakk Wylde, podría atreverme a afirmar que en ese momento conté 8 o 9 diferentes, todas ellas de su propia marca Wylde Audio.

Para el tema “Suicide Messiah” contaron con la colaboración de una persona de su staff, que megáfono en mano cantaba las coreadas palabras del estribillo “It´s just your suicide messiah”. En ese momento los asistentes estábamos embriagados con la banda y en especial con la brillante y agresiva técnica de Zakk que lanzaba speed picking a velocidades de vértigo.

Hubo espacio también para temas de su nuevo disco Grimmest hits como “Tramped down bellow”, “All that one shined”,”Room of nightmares”  aunque no por ello olvidaron que el reclamo de sus directos es un repaso a su extensa discografía, lo cual es de agradecer.

Llegaba el momento más íntimo y melancólico de la noche, las luces se atenuaron y Dario Lorina tomo los mandos del teclado; interpretaron “1919 eternal” y “Bridge to cross” para más tarde ser Zakk Wylde, el que se colocó a los teclados para interpretar “In this river” tema que dedicó a Dimebag Darrel.

Se iba dejando entrever que el final del concierto se acercaba, aun así disfrutamos cada minuto de show. Recuperaron otro tema de su reciente trabajo, “A love unreal” con cierto tinte nostálgico hacia Black Sabbath, en más de una ocasión el propio Zakk Wylde ha reconocido que está entre sus bandas favoritas y eso se hace patente en el tributo Zakk Sabbath.

El momento cúspide de la noche llegó con “Fire It Up”. En ese momento Zakk Wylde se bajó del escenario y comenzó a realizar un solo de casi 10 minutos entre el público, durante el cual subió incluso al piso de arriba de la sala, he de reconocer que estábamos alucinados con ese derroche de energía y técnica.

Para rubricar una actuación redonda eligieron “Stillborn” como broche de oro, tema en el que se despidieron varias veces del publico agradeciendo el calor y dejando patente que BLS son una banda de primera línea.

Aunque no hubo bises, nadie pudo salir decepcionado de este concierto después de presenciar el compromiso que mantiene la banda con cada actuación. En definitiva una noche para el recuerdo en especial ese solo kilométrico de “Fire It Up” que se quedará grabado a fuego en mi anecdotario personal del rock and roll.

 

Txt: César Rodríguez
Fotos: David Izquierdo

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