DEPEDRO

El Gran café de León. 3 de marzo de 2018

Texto y fotos: Flucho Wop

Uno se alegra cuando una sala con la historia y trayectoria de El Gran Café León hace un llenazo para un concierto, y han sido tantos, aunque un servidor ha visto también fenomenales conciertos con escasa respuesta.

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El concierto de Depedro en el santuario leonés de la música, por lo mencionado antes, fue una doble alegría ya que con todo vendido para una sesión programada a las 22:00 horas del pasado miércoles 3 de Enero, hubo que programar otra para las 20:00 horas del mismo día consiguiendo el “sold out” de nuevo. Y supongo que más gente se quedó sin entrada y con las ganas de verlo.

No, nada que ver con Padilla, pero las patillas más “elegantes” del panorama indie español, llenaron, cumplieron y por supuesto se llevaron una tremenda ovación. Con un poco de retraso desde la hora prevista, el altísimo Jairo Zavala (Calexico, Vacazul) subía al escenario en solitario para ofrecer un concierto acústico con la única ayuda de su guitarra y las ganas de entretener (a pesar de un ligero problemilla de salud que le hizo estar a medio fuelle).

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El show rezumó rumba, cumbia y sonidos mestizos por las cuatro esquinas del escenario; “Como el viento”, “¿Hay alguien ahí?” (con el público chasqueando los dedos y coreando mientras Depedro incluso slapeaba en la suerte de las seis cuerdas, cosa que no hace nada mal), “Hombre bueno” o “El pescador”, todas ellas cantadas por la inmensa mayoría de asistentes que olían a fans incondicionales desde el primer minuto.

Repasó como era lógico su último trabajo tocando “Panamericana”, “DF” (ciudad de gran inspiración para él), y temas de trabajos anteriores: “Nubes de Papel”, con la compañía de Jordi Montero al violín (colaborador de grupos como Rusos Blancos, Love Of Lesbian, Pómez, Moronda, La Bienquerida…), “Te sigo soñando” o “Diciembre”.

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Conciertos el día anterior en Logroño al mediodía y en Palencia por la noche, además de su ligero malestar no impidieron un show íntimo e intenso de casi hora y media en el que también escuchamos versiones ya clásicas en el repertorio de Depedro como “Llorona” (sin autor conocido pero sí, la de Chavela) o “Con toda la palabra” de Lhasa de Sela (quien curiosamente tiene un disco del año 1997 titulado “La llorona”).

Un par de bises debido a la imposibilidad de huir del escenario hacia el camerino entre la gente (como mencionó Depedro a modo de broma), a la sazón “Miguelito” y “Comanche”.

No hubo más por aquello de ahorrar fuerzas para el segundo toro pero el resultado final fue más que aceptable; una peña que no le acompañara la banda al completo. De ser así hubiera salido por la puerta grande, seguro.

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