PALENCIA SONORA 2018.

El XV aniversario

7 a 10 de junio de 2018. palencia

Texto: María Ampudia Blanco
Fotos: Sandra García

 

Este fin de semana Palencia se ha vuelto a llenar de ritmo, magia y mucho talento. Bajo la lluvia, pero sin aguarnos la fiesta, este festival lo ha vuelto a conseguir. Palencia suena muy bien con festivales así y los palentinos no podemos estar más contentos.

Empezamos con miedo ante las lluvias, y por causas meteorológicas, se tuvieron que posponer actividades previas del festival como La música de altura. Sin embargo, el triunfo de “Sonorapia” con el concierto didáctico de Jorge Arribas (Fetén Fetén) en el Hospital Río Carrión nos da fuerzas para afrontar el festival con mucha ilusión.

Comenzamos el fin de semana con los conciertos del jueves 7 y la apertura de puertas, que muchos campistas ya aprovechan para encontrar el mejor sitio en el Parque del Sotillo disfrutando de los temas de nuestra maravillosa Dj Natweys.

Lo primero que nos llama la atención es la nueva distribución; zona VIP con barra y campa, pantalla para que nadie se pierda a los artistas, aunque no quepamos todos en primera fila, muchos puestos de ropa, comida y mucho más y una zona de acampada bastante más grande… Se nota ya que el festival está creciendo y esperamos más gente disfrutando con nosotros.

Como bien caracteriza al Palencia Sonora, empezamos muy puntuales con Morgan y mucho buen rollito. Como en otras ocasiones, tenemos público de todas las edades y disfrutamos con los más peques bailando el buen ritmo de temas de “Air” y, por supuesto, de “North”. Nina, la cantante de este quinteto, ya nos acompañó en otras ediciones para erizarnos la piel junto con Quique González, esta vez, presentando su segundo disco, no iban a ser menos.

No faltaron temas conocidos como “Sargento de hierro” con el que más de uno se emocionó, baladas lentas y mucho cariño desde el escenario. Además de un público que acoge con los brazos abiertos a los valientes que inauguran el escenario. Coreando con ellos canciones como “Marry you” o “Home”. Y terminamos al más puro estilo cantautor guitarra en mano y despidiéndonos con todo el cariño que caracteriza a Nina con “Another Road”.

Amenizando el descanso seguimos en la zona DJ con Dj Natweys, abriendo boca en lo que llegan las luces estrambóticas de Lori Meyers. Estos granadinos llevan dando guerra 20 años y aseguran seguir todos los que haga falta. Con su último disco; “En la espiral”, y sin olvidar los clásicos, nos hicieron vibrar y nos pusieron la piel de gallina en temas como “Evolución”, “Planilandia”, “Luciérnagas y Mariposas” o “Dilema”, dando un repaso por su discografía.  

Canciones coreadas por el público que ya llenaba el Sotillo y un dedicado “Corazón elocuente”, demuestran que llevan un espectáculo muy trabajado y saben lo que hacen después de tantos años en la música. Aunque por supuesto no olvidan “Emborracharme”, posiblemente su tema más conocido.

Un año más demuestran ser uno de los grandes conciertos de la edición y un maravilloso primer plato del festival. Amenazamos con continuar con “alta fidelidad” todos los años que nos quedan disfrutándoles en los escenarios.

Llegamos al segundo día con muchas ganas y, para inaugurar el viernes 8, nos vamos a la Plaza Pío XII. Allí, en un escenario muy bien preparado cerquita de la feria del libro y alguna terraza para no quedarnos secos, nos esperan Siloé y Los volcanes.

Una vez más, el tiempo intenta aguarnos la fiesta, pero al final Siloé consigue invocar algo de sol antes de tener que parar 10 minutillos antes de lo previsto para secar el equipo. Pese a ello, ofrecieron su singular show y hasta jugaron con el público intentando ponerse en su lugar pese al miedo de mojar su equipo.

No faltaron temas como “Daños trágicos”, “El poder” o “Tal como sucedió” con el que despidieron el show entre algún tímido baile del público.

Para sus fans, aún quedan ganas de otra, pero parece que tendrá que ser en otro momento. Hasta entonces estarán encantados de disfrutar de la compañía en el bar, donde podrán comprarse los últimos discos de la banda.

Y con la llegada del sol, salen Los Volcanes con un humor inigualable y mucha energía pese al poco sueño. Vienen desde Zaragoza muy animados por su amor por Palencia, donde ya se estrenaron como “Los bengala” y tienen muy buen recuerdo.

Llegan también más festivaleros que no tardarán en despertar del todo y ponerse a bailar muy bien acompañados de Borja Téllez (el cantante). Canciones melancólicas, románticas, festivas y mucho, mucho ritmo en un escenario que parece arder ante la emoción de los artistas.

Disfrutamos de temas como “Escúchame”, de su antiguo grupo The Faith Keepers, o “No lo voy a dejar”, de su nuevo EP “Levántate”. Hasta coreamos divertidos “Mi chica quiere bogaloo”, mientras el cantante cede ante el calor y termina a pecho descubierto bailando con nosotros bajo el escenario.

Termina el espectáculo “donde tiene que acabar” con “Levántate”, el single de su EP, un tema muy animado que nos deja con buen sabor de boca y ganas de volver a ver a estos Volcanes en erupción en el escenario principal.

Continúa la tarde del viernes en el Parque del Sotillo con Papawanda, ganadores del concurso “Ampudia apoya la música”. Este grupo tiene un estilo más indie, destacando sobre el pop-rock que caracteriza al festival, pero con muy buen ritmo y mucha ilusión. Aunque aún no llega mucha gente al recinto, ofrecen un concierto muy dinámico demostrando el talento que les ha llevado a donde están.

Y llega el momento de uno de los grupos más cañeros del festival; Perro, con sus características dos baterías y unos artistas que se animan a rotar entre los instrumentos y demostrar que se puede ser un hombre-orquesta y tocar rock. Con fans entre el público compartiendo sus temas, animan el Sotillo para que vaya llegando más gente. Letras fáciles de corear y gran protagonismo del ritmo caracterizan al grupo mientras interactúan con el público. Por supuesto, no faltó “La reina de Inglaterra”, acompañada de “El tren hortera” donde aparece la vena electrónica que acompañará la actuación.

Nudozurdo se dispone ya en el escenario secundario con algún espectador ya esperando en primera fila. Desde “Voyeur amateur” hasta “Prometo hacerte daño”, ofrecen un directo envidiable y temas que van de lo más ácido a lo más romántico. Al final, el público se pone en pie para bailar los temas más conocidos como “Jaula de Oro” y “El hijo de Dios”, en la que incluso se oyen coros.

Y terminamos a fuego lento para acoger con los brazos abiertos al inigualable Ángel Stanich. Llega con su característico humor para celebrar “Un día épico” sin olvidar sus clásicos. Con mucho público a pie del cañón, que se saben todos los temas de pe a pa.

El viaje nos lleva a través de su discografía dejando caer trocitos de “Antigua y Barbuda”, su último disco. Así, le quitamos el micro con “Escupe fuego”, nos vamos en busca del buen tiempo a “Galicia Calidade” o incluso volvemos al “Camino ácido” con “Mezcalito”. Antes de terminar, nos ponemos “Toscos” y hasta visitamos “La casa Dios”, para terminar con los más emblemáticos; “Metralleta Joe” y “Mátame Camión”. No sólo cantamos más que él, sino que terminó aupado por sus fans entre la energía de la noche y la emoción del directo.

Un concierto realmente único en el festival, una experiencia que no olvidaremos fácilmente, digna de este artista que es Ángel Stanich.

Desde Barcelona, una invitada con ritmos ochenteros, es el turno sobre el escenario de Brigitte Laverne, que engancha al público y deja el listón bien alto para el palentino Diego Martinez en la zona DJ.

Llega el turno de La MODA (La Maravillosa Orquesta del Alcohol), que empieza con “Una canción para no decir te quiero”, con la que se ganan al público y presenta “Salvavida (de las Balas Perdidas)”. Conocemos a los “Amanecederos” y comprobamos que “los locos son ellos”.

Con muchas emociones entre el público y un apoyo incondicional al grupo, nos quedamos con “O Naufragar”, donde retoman un estilo más profundo con temas casi melancólicos. Pero, por supuesto nos vamos por todo lo alto con “¿Quién nos va a salvar?”

Terminamos la noche con Rural Zombies y su creciente grupo de fans, que ya se hace un renombre en la escena musical con tan sólo dos discos. Y para cerrar el recinto, Cycle y su mítico “Confusión”, que da todo en el escenario y deja al público sin voz.

La noche no acaba aquí, Florent y yo y Say Yes DJ nos mantuvieron despiertos hasta la afterparty del Universonoro, para los amantes de la noche con buena música.

Comenzamos el sábado con los talleres infantiles de La Escuela de Rock y Umamatura Muziki y el vermú solidario muy bien acompañado de The grooves, Joe crepúsculo y otras sesiones de bares que prepararon sus tapas para colaborar con AECC. El resultado no puede ser otro que un gran éxito entre los más pequeños y la demostración de que Palencia sabe cómo acoger a los buenos DJs en la zona del Seminario. La organización este año ha conseguido hacer de esta pequeña ciudad, un sitio muy grande.

Llega la tarde y llegamos al recinto para encontrarnos con Julieta 21 y su energía, con temas conocidos como “Antiestática” o “Azul”. Un buen rollo que nos deja el cuerpo listo y preparado para afrontar la lluvia con Rufus T. Firefly tras el telón de agua.

Con una puesta en escena muy trabajada, sus característicos dinosaurios y hasta un dragón, nos pusieron a bailar bajo la lluvia ante su asombro y agradecimiento por permanecer allí siempre fieles al ritmo de la batería.

No faltaron temas como “Pulp Fiction”, “Magnolia” y “El problemático Winston Smith”, con coros desde el primer acorde. Sin embargo, predominaron los indispensables temas del último disco “Loto”, segunda parte de “Magnolia” y con el toque difícil de etiquetar e inigualable de Rufus T. Firefly. Temas como “Demogorgon”, “Tsukamori” y, por supuesto, “Loto”, que ya encontraron gran afición entre los presentes.

Por motivos meteorológicos, nos perdimos a Melange, aunque por supuesto no decepcionaron a los valientes que permanecieron al pie del cañón.

El tiempo nos permitió disfrutar del directo insuperable de Xoel López y su “Amor valiente” cantado a pleno pulmón por sus fans. Con la presentación de “Sueños de pan”, este clásico del pop-rock no defrauda nunca en sus directos. Poco podemos añadir del gallego que nos robó un poco el corazón en la XV edición del Palencia Sonora.

Sin más dilación llegó el turno de Papaya un singular grupo que destaca por su estilo sensual de la new wave y que no dejó indiferente al público palentino. Muy seguido disfrutamos de Brian de Calma en los platos dese la zona Dj, amenizando la cena de muchos festivaleros que disfrutaron los nuevos puestos de comida del recinto del Sotillo.

Pasada la media noche, llega nuestro cabeza de cartel, Dorian. Tras dos años de espera, regresan al Palencia Sonora con la misma energía, pero mucha más experiencia, presentando “Justicia Universal”. Sin perder su esencia, con su ya esperado confeti y sus temas más clásicos, la banda volvió a enamorarnos, a hacernos temblar y a sacarnos los gritos a coro. 

Temas como “A cualquier otra parte” o “Hasta que caiga el sol” no tardaron en resonar por el Carrión. Aunque, por supuesto, “Justicia Universal” también nos dejó muy buen sabor de boca y fomentó los bailes entre el barro que nos dejó la lluvia. “Noches blancas” nos recordó que este grupo entiende de cualquier género musical y la cercanía de estos artistas nos dejó ver su lado más sensible entre agradecimientos y un show muy sólido. Algunos ya hablan del mejor espectáculo de Dorian en los últimos años.

Y para terminar la noche, Hot Chip y Yahaira nos dejaron una mezcla de funk, techno, disco, electrónica y mucho ritmo para que no pare la fiesta.

Apurando las últimas fuerzas del fin de semana, llegamos al domingo para disfrutar en la plaza de San Antolín de Carmen Boza y su banda. Pese a la incesante lluvia, esta artista ha consolidado con los años un gran número de fans que vienen desde puntos de castilla y león para celebrar que se cumple el “Mantra” y todo lo malo que llevamos dentro se ha ido yendo.

Mezclando clásicos como “Astillas” y sus contradicciones, con novedades del último disco (“La Caja negra”) como “Gran Hermano”, nos dejamos llevar por ritmos variados. Pasamos de ser “Desconocidos” a “Poetas” disfrutando de la naturalidad con la que aguanta el frío con el calor del público esta inigualable artista.

 Hablamos de “Fieras” y “La vida moderna”, disfrutamos de “Esparto” y “Culpa y Castigo” y sobre todo disfrutamos de las sonrisas fugaces entre canciones, que demuestran que disfruta con lo que hace y lo da todo en cada acorde.

Cerramos el festival con el Club del río, muy animados, que al fin invocaron al sol para hacer este día memorable. Letras divertidas, alegres y muy coreadas hicieron del último espectáculo toda una fiesta de despedida.

En resumen, un festival donde la lluvia no ha conseguido derribar la magia del escenario. Un festival que crece cada año y que promete volver con otro cartelón para 2019 y con todo el apoyo del público, los artistas y una organización maravillosa. Una vez más, un festival épico, en una ciudad antes desconocida. ¡Viva el Palencia Sonora!

 

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Rufus T. Fureflay

Siloé

Ángel Stanich

Carmen Boza

La M.O.D.A.

Lori Meyers

Los Volcanes

Morgan

Nudozurdo

Perro

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