WarCry.

Valladolid. Sala Lava. 13-01-18

Texto: Candido Cisneros
Fotos: Raquel Granja

Acudimos en la noche del sábado 13 de Enero a la Sala Lava de Valladolid. No era la primera visita de Warcry a Pucela (recuerdo yo cuando casi empezaban verles en la ya extinta Sala Escena) pero sí que hacía mucho tiempo que no venían por aquí. Lo que sí fue estreno para nosotros fue la sala. Con un aspecto que me recordó al Hangar de Burgos (con un sonido y una visibilidad a años luz del Hangar) estas instalaciones municipales cubren muy bien el expediente para conciertos de mediano aforo como podría ser el que hoy nos atañe.

La noche comenzó con los locales Ashra. Poco hay que decir de ellos ya que no se sepa. Buen concierto con extrema puntualidad y unos 45 minutos de su mejor heavy metal aderezado por la dulzaina de su cantante, Fernando. Y hablando de Ashra hay que hablar del público que fue a verlos, menos numeroso que el de Warcry pero que se mantiene apoyando a las bandas que, a pesar de no ser tan grandes, están al pie del cañón como son estos pucelanos.

Siguiendo con esa puntualidad británica que caracterizó la noche y que podríamos llamar asturiana, castellana, vallisoletana o como se quiera adaptar, a las 23:30 comenzaron Warcry. El público abarrotó la sala para ver la presentación de “Donde El Silencio se Rompió”. Sin duda que me sentí sorprendido cuando vi que la banda se ayudó del mismo video que utilizó en la presentación de “Omega”, pero fue aún mayor la que me llevé al ver que el concierto empezó con “Alma de Conquistador”, “Nuevo Mundo” y “Contra el Viento”. Sinceramente me esperaba el arranque del nuevo disco, pero no fue así. Hubo que esperar a la cuarta canción para escuchar “Rebelde”. Gran idea sin duda que hizo al público entrar en el concierto de forma directa, con gran ovación hacia las canciones y permitiendo una complicidad con la banda que, desde el minuto 1, duró todo el concierto.

“Siempre” abre la puerta a “Inmortal” para volver con “Cielo e Infierno” y “Coraje” que, tras la intro de teclado de Santi Novoa, entró muy bien en el público y recibió el fortísimo aplauso que mereció. Tocó el turno a “Resistencia”, otra de las nuevas, las cuales, fueron cayendo a cuentagotas como perlas que adornan y mejoran una corona ya de por si preciosa. Ni que decir que la arenga de Víctor en “Cobarde” hacia esa lacra que salpica los noticiaros fue recibida como se merece y el apoyo del público a la misma dejó clara nuestra opinión al respecto. Tremendo momento.

Especial cariño se vivió cuando Santi se arrancó con la intro de “Huelo el miedo”. Como que estuviésemos viendo al televisivo Christian Gálvez (bueno, un poco en la pantalla apareció) calzándose los zapatos de Conde de Montecristo recibimos todos esta canción. Incluso entre el público se citó el nombre del presentador. La fiesta en este momento era enorme e imparable y eso se notaba en el ambiente. No sólo entre el respetable, lleno de parejas, amigos, heavys de diferente pelaje (no solo con la eterna permanente) y gente en general (lo cual dice mucho a favor de Warcry) sino también sobre el escenario. Había risas, cachondeo, complicidad, comodidad… que en todo momento a lo largo de las dos horas y media que duró la actuación. Puntazo para los Warcry y que apunten muchos de esos “artistas posturitas” que en hora y media de actuación ya están pidiendo el cambio.

“Muerte o Victoria” sigue dando y repartiendo cera hasta con chulería. Pablo se cuelga la guitarra tras la cabeza durante el solo y se lleva el aplauso pertinente ante el virtuosismo que demuestra. Enorme!!. Es en este momento cuando Víctor se dirige a los más jóvenes presentes en el concierto, agradeciendo que haya una entrada para ellos y que se permita en el heavy lo mismo que en conciertos de otros artistas más mediáticos. Ellos serán en un futuro (parafraseando a Víctor) “La Vieja Guardia”. Momentazo que se marcan cuando salen las fotos de muchas de las principales bandas del movimiento (internacionales, si, pero nacionales también, OJO), terminándola con el riff de “Breaking the Law” de Judas Priest y el piano de… “When A Man Loves a Woman”. Hermandad, buen rollo, alegría y fiesta es lo que se huele en el ambiente. ¡¡Qué grandes!!

“Ardo por Dentro” y la coreadísima “Quiero Oirte” dan paso a “Odio” que marca el comienzo del fin. Un fin muy largo como también dice Víctor. Y vaya si lo fue, aunque a ninguno de los presentes le hubiera importado estar allí otras dos horas y media más. Enormemente agradecidos, Warcry se marcan “Un Poco de Fe”. Desde abajo se empieza a corear eso de “Nada hay bajo el sol…”.

“Keops” da paso a la “manowariana” “Así Soy”. Se nota que al público le encanta esta canción la cual, supongo, acabará siendo uno de los clásicos de la banda en un futuro no muy lejano. Sigue el ambiente de fiesta y se nota. Pablo se arranca con la melodía de canciones infantiles. No tocó la de Pocoyó, ojo, sino las de una época en que todos los heavies duros y rudos que estábamos allí no lo eramos tanto, así que las coreamos todas y disfrutamos como enanos. Momento divertidísimo sin lugar a dudas. Entre los de abajo se vuelve a escuchar ese coro de “Nada hay bajo el sol…”

“Devorando el Corazón” levanta al público de nuevo para que Víctor nos diga que “Nada hay bajo el sol…” y terminen el concierto con “Tú Mismo”. Hay que marcar el gran solo de bajo que se marcó Rober, en segundo plano durante todo el concierto pero siempre imprescindible. Bien es cierto que la presencia de Víctor, el virtuosismo de Pablo y el saber estar sobre las tablas de la banda es gigante.

Lo bueno se hace esperar y ellos tardaron unos pocos minutos en salir de nuevo a los bises. “No Te Abandonaré” cierra el disco y casi el concierto, pero no las ganas de música de público y banda. Quizá la mayor sorpresa llega cuando, en este momento, al fondo del escenario, entre la batería de Rafa Yugueros (discreto pero siempre presente, inamovible y exacto) y las teclas de Santi Novoa, aparece un hinchable con el que absolutamente todos nos sentimos identificados al momento. Una mano con cuernos, marcando bien grande el signo del rock, del metal, del buen rollo, del… llámenlo como quieran. Ya me entienden. Y ellos nos entendieron, respondiendo con la intro de “Guardián de Troya”. Ambiente inmejorable que hizo esperar a la canción para disfrutarlo. Lo mismo que ocurrió en la ya última bala de la noche y única de aquel prehistórico debut de la banda: “Hoy Gano Yo” (con final de Star Wars incluído).
           

Ganamos todos. Gracias Warcry.

Entrevista 13 de enero de 2018

 

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