WILLIE NILE

Sala Porta Caeli (Valladolid), 09-05-2018, 22h

Texto: Roge Fluido
Fotos: Chusmi

Otra noche con Willie. Otra noche, tras su última visita a Porta Caeli en septiembre de 2016, para disfrutar con mayúsculas de la magia del pequeño trovador neoyorquino. El año pasado le eché de menos, y es que un concierto de este joven de casi 70 años es un derroche de energía y emocionalidad muy positivo para la salud.

Que el rock and roll puede ser un elixir de juventud, una Shangri-La existencial, se demuestra con la presencia de Willie Nile; elegante, cercano, fluyendo, un verdadero boss en el escenario, haciendo convocar la comunión y la retroalimentación con el público que transforma hora y media en algo más que música, en una experiencia superior e inolvidable.

Arrancó en Valladolid, el joven Willie, una gira española de 11 fechas seguidas nada menos, acompañado en esta ocasión por sus viejos compinches asturianos de los Stormy Mondays y mención especial para ellos, base rítmica y Jorge Otero en guitarras y voces. Si los cuatro juntos hicieron lo que vivimos esa noche, me imagino que en fechas posteriores con el propio rodaje de la gira alcanzarían cotas superlativas. Tenía en el recuerdo la anterior actuación con su banda americana, una verdadera apisonadora, sin embargo fue irrelevante establecer comparaciones.

Willie Nile es una máquina de fabricar hits de rock and roll y melodía de raíz folkie americano, son cátedras de la construcción de canciones de 4 acordes e himnos coreables. Es de esos a los que en un solo concierto no le caben todos los temazos que ha publicado en su carrera, cualquier fan echaría alguno en falta como ocurre con los Stones. Aúna la tradición de Dylan, Jhonny Cash o Neil Young con la fuerza de sus vecinos Dicatators, Ramones o The Clash, feeling, hondura y potencia electrificada. No en vano a este gran secreto de la historia del rock un gran amigo lo denomina Punk Springsteen.

En esta ocasión presentaba su último trabajo, una muy interesante revisión de temas de Bob Dylan, al igual que la otra vez vino con el tremendo World War Willie bajo el brazo, aunque sobre todo hizo un repaso de su propia carrera.
A Willie parace gustarle versionar temas de otros artistas, referentes para él y cercanos estilísticamente, especialmente si ya no están entre nosotros y se siente su ausencia. No dudó en comenzar el show con el Runnin’ down a dream del gran Tom Petty fallecido no hace mucho, con ánimo de homenaje.

Los temazos fueron sucediéndose uno tras otro: Forever wild, Hell Yeah (toda la sala cantando la frase), la emocionante Heaven help the lonely, The house of the thousand guitars, One guitar, People who died, etc.

Sólo bajó el pistón de su telecaster para interpretar en solitario, tomando el piano, Streets of New York, emotiva balada (The streets of New York have faces only mothers could love), sobre la vida dura en la gran urbe. Como en el caso de Lou Reed o Dictators la ciudad como personaje en sí misma, está muy presente en sus composiciones. Dejó claro también en algún comentario que Trump no era muy de su agrado, normal si como artista portas la bandera de la paz y hablas a y sobre la vida de la gente común y sencilla.

Peace, love and rock and roll. Mucho respeto por Willie Nile, vuelve pronto maestro.

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