Z live 2018.

Zamora 15-16 de Junio

Texto y fotos. Candido Cisneros

Son ya dos los años que llevo asistiendo a este festival y sinceramente, cada vez me gusta más. En esta ocasión, la propuesta fue un poco más allá que el anterior. El cartel sabía muy rico y la espera, el viaje y las ganas de llegar merecieron la pena. Desde las 3 de la tarde del viernes ya estuvo sonando heavy. Lamentablemente y debido a que un servidor tuvo que trabajar no pude llegar a ver las primeras bandas. No pude ver a Third Dimension, Débler, Diabulus in Musica, ANIMAL y los únicos representantes de la comunidad, Dunedain. A tener en cuenta este detalle. Hay muchas bandas de heavy muy buenas y potentes en toda Castilla y León a las que incluir en el festival.

Cuando entré por la puerta del auditorio (y con otro retraso más debido a problemas técnicos) ya estaban en escena Orphaned Land. Todo un descubrimiento para mi, la verdad. Disfruté mucho con esa mezcla de heavy, escalas orientales y música tradicional israelí, muy bien ejecutado y con gran feed back con el público a quienes, tanto en inglés como en castellano, agradeció su cantante. Buen comienzo (para mi).

Entre concierto y concierto me dio tiempo a ver el pelaje del público del festival. Con gusto comprobé no sólo que mucha gente venía de diferentes puntos del país y no sólo de Castilla y León. Estaría muy bien que “El Z” se convirtiese en un referente de rock y el heavy en la comunidad. Además, pude notar el apoyo de otros festivales, tales como el Abeja Rock, Bodega Rock, Atalaya Rock o incluso la Cena Heavy de Valladolid, allí presentes todos, haciendo más fuerte el metal en Castilla y León. ¡Si Señor! Esto es lo que hace falta. El apoyo entre los diferentes grupos, festivales y rockeros en general. La unión hace la fuerza.

Siguiendo con la música puramente dicha llega uno de los platos fuertes; Stravaganzza. Quienes creímos que íbamos a ver a Leo y compañía nos soprendimos cuando vimos que también llevaban un segundo guitarra, teclado, violín, corista y… Una coral completa!!! Quizá para los más fieles no fue tanta sorpresa pero reconozco que era mi primera vez. Por si todo esto fuera poco, las “StravaDancers” completaban el espectáculo, acompañando a la banda con performances en diferentes temas. Comenzaron  con “Dios”, “Miedo” y “Pasión” para realizar un repertorio de 10 canciones que terminó con un “Hijo de la Luna” coreadísima y todo el grupo agradeciendo muchísimo al público. Gran concierto.

Tras ellos, Epica, liderados por una Simone Simmons bastante estática, algo normal debido a su forma de cantar, tan lírica y necesitada de una postura corporal correcta. Eso no quitó en ningún momento atractivo al concierto y banda. El resto de miembros ya se encargaban de no parar en ningún momento. Incluso el teclista, con su soporte  de giro circular y el teclado curvo, al más puro estilo de Jordan Rudess, no paró a lo largo de toda la actuación. Tras introducir con “Eidola”, “Edge of The Blade”, “Sensorium” y “The Essence of Silence”, Epica no dio lugar al descanso en ningún momento. “Ascension”, “Cry For The Moon”, “Unchain Utopia” o “Once Upon a Nightmare” entre otras dieron pie a un final aún más épico si cabe, con “Sancta Terra”, Beyond The Matrix” y “Consing the oblivion”.

No fueron pocos los que aprovecharon el final de este concierto para retirarse y reponer fuerzas para un segundo día que se presentaba aún más potente si cabe. Eso les impidió disfrutar de Uróboros. Con un sonido deficiente al comienzo y un estilo que poco o nada tenía que ver con Epica, la banda dio todo en el escenario y supo meterse en el bolsillo a los que allí nos quedamos. No estoy hablando sólo de las capacidades vocales de José Andrea las cuales, gozaban de muy buena salud como pudimos comprobar, sino que también el resto de miembros tenían su protagonismo. Peri, Rubio y Chino no pararon en ningún momento y los “traseros” Kiski y Teto Viejo elegantes en su lugar. Ejecución perfecta, sonrisas y una buena interacción con el público hicieron de este concierto un buen final para la primera noche. La banda repasó los temas de sus dos discos así como algún que otro recuerdo a Mago de Oz donde, la sustitución del violín por una guitarra hizo buen efecto.

La que nos esperaba al día siguiente no era pequeña tampoco. Desde primera hora de la tarde y con el justiciero sol que caracteriza a nuestra tierra desde Oviedo llegaron Soldier, con un estilo que mezcla thrash y speed metal de forma muy contundente. Tras ellos los siempre divertidos Lépoca. No quiero pensar en el calor que pasarían dentro de sus sotanas.

Tarde de power metal que continúa con los valencianos Ópera Magna. Quizá lo más a tener en cuenta de esta banda es la calidad técnica e instrumental de cada uno de sus miembros, en conjunto y por separado, con unas melodías y unos solos muy elegantes. Como ellos mismos dijeron, poco tiempo de concierto en el que resumieron lo más granado de su discografía.

           
Entre power y power un alto en el camino en forma de dos bandas con muchísima potencia en escena y en los dedos. Killus desde Castellón y Dagoba desde Francia.

Los primeros, Killus, incluso con su puesta en escena, maquillaje, calaveras y un ritmo imparable, distorsión, tralla y potencia que, tras su descarga de metal industrial yo diría que extremo, agradecieron el aguante y soporte del público que, aún sufriendo el ya nombrado poder del sol castellano, estuvieron con la banda a pie de cañón. Sin duda que el calor hacía estragos.

Dagoba salieron a escena completamente empapados hasta la cintura con intención de aguantar sus rigores. Potencia, velocidad y muy buen rollo fue lo que despidió esta banda.

Llegó el momento de uno de los platos fuertes de la noche justo cuando el sol nos daba el primer respiro. Rhapsody of Fire. La banda basó su set list en grandes clásicos de Rhapsody sin olvidar temas de las últimas hornadas. Éramos muchos los que allí estábamos y pudimos recordar nuestra ya lejana adolescencia con dichas canciones (ya llegarían después los Obús para recordarnos la infancia e incluso, a alguno, algo más allá). Hay que decir también que la calidad instrumental de los miembros más nuevos de Rhapsody of Fire no da lugar a echar de menos a músicos anteriores. Calidad impresionante, todos ellos con un toque y un gusto exquisitos. Muy buen preludio a lo que se avecinaba.

Sin duda uno de los platos grandes del festival, sino el mayor. Tras el concierto del pasado año, donde sólo pudieron interpretar 6 temas, Saurom llegaban alrededor de las 22:00 para quemar Zamora (y vaya si lo hicieron). Un exacto Antonio a la batería, un perfecto Narci a mil y un instrumentos, unos imparables Raúl y José, un gran Miguel, un inigualable Santi a flautas y teclados y además, acompañados por Paco Garrido, multiinstrumentista que tocaba acordeones, violín y flauta.

Otro de los grandes nombres era Sonata Arctica. La intro con el Can Can de Offembach presagiaba un concierto muy potente, pero… comenzaron con un medio tiempo, siguieron con otro, y otro, y otro. Bajaron mucho los decibelios y la energía de un festival que comenzó a despertar un poco cuando, casi al final, tocaron “Fullmoon”. Además, tuvieron que sufrir un pequeño corte de sonido y un sampler que se coló quién sabe desde donde.


           

Pronto se nos pasó el disgusto. Fortu, Paco y sus secuaces nunca dejan títere con cabeza y en esta ocasión volvió a ocurrir. Obús cerró el festival con un concierto lleno de grandes clásicos de la banda, algo que para nada disgustó al público. Quiero reseñar la capacidad musical de su baterista, Carlos Mirat. En mitad de “Te Visitará la Muerte” hubo que cambiar la caja de su batería y no paró de tocar, sustituyendo el sonido de la caja con otros elementos de su instrumento. ¡¡Grandísimo músico!! Durante las presentaciones Fernando, el bajista, durante su solo, se toca y canta “Ace Of Spades” de Motorhead con gran ovación y Fortu sustituye a Mirat (también sin parar el ritmo) durante su solo. Menudo espectáculo dieron.

Nadie quería que aquello acabase, pero tuvo que llegar el final. Esperemos volver a una próxima edición.

Larga vida al Z live y al heavy metal en Castilla y León.

Crónica de la edición 2017

Orphaned Land

Stravaganzza

Epica

Uróboros

Ópera Magna

Killus

Dagoba

Rhapsody of Fire

Saurom

 

Sonata Arctica

Obús

 

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