Actualmente Tomasz Stanko es el compositor polaco más destacado de la escena y un clásico del jazz europeo. Su trayectoria comenzó a principios de los 60 bajo la influencia del free-jazz, ha colaborado con numerosos músicos –entre otros Krysztof Komeda, Don Cherry, Edward Vesala y Cecil Taylor-, y ha dirigido diversas bandas. La primera visita de Stanko al “Johnny” arrancó con incertidumbre debido a unos problemas técnicos con la electricidad después de la prueba de sonido. Al no poder tener un suministro suficiente se optó por utilizar la energía disponible, renunciando a la iluminación de las tablas y a que el quinteto tocara con monitores, por lo que los protagonistas sólo contarían con el sonido de escenario. Unas condiciones difíciles para ejecutar este jazz de tonalidades impresionistas, pero que no fue inconveniente para disfrutar de una actuación en la que se valoró positivamente la actitud y profesionalidad de los intérpretes.
El veterano trompetista presentaba en Madrid ‘Dark Eyes' -su reciente CD para el sello alemán ECM- con su última formación, en la que le acompañan jóvenes talentos finlandeses y daneses. Un trabajo que incluye varios rasgos del estilo de Stanko y recorre un paisaje amplio y difuminado, que entre neblina deja pasar rayos de sol invernales. Un lugar de extraña belleza, capaz de evocar melancolía y esperanza, producir tensión y confort, y jugar con la ensoñación y la realidad. Todo ello en un contexto jazzístico que se sitúa en un suave terreno de vanguardia comunicado, en determinadas ocasiones, con el hard-bop. Los instrumentistas encargados de pintar semejante lienzo eran los mismos que habían grabado el disco, a excepción del batería Jakob Høyer (que sustituyó en directo a Olavi Louhivuori).
Tomasz Stanko agradó con su expresividad y lirismo (en este sentido su manera de tocar ha sido comparada con la de Miles Davis); su soplo penetrante contribuye a crear ambientes que van de la calidez a la frialdad o del sosiego a la excitación. Por otro lado, en su papel de director dejó parcelas a sus compañeros para que pudieran desarrollarse, escogiendo bien los momentos en los que entraba en escena. Dentro del manejo del espacio es relevante la aportación del versátil pianista Alexi Tuomarila, un intérprete sensible que recordaba algunas veces a Keith Jarrett. Una de las novedades del presente grupo de Stanko es la presencia de guitarra eléctrica, que permite dibujar figuras empleando distintos trazos, y de esta forma el fino Jakob Bro nos ofreció distorsión y concisión. El bajista Anders Christensen también ayudó, al dotar de densidad al conjunto y, por último, no debemos olvidar en la arquitectura del sonido la labor del batería Jakob Høyer, que realizó dos solos y demostró imaginación al propulsar los ritmos y al utilizar los platos.
“Sleep Safe And Warm” (Komeda), la pieza principal de la película de Roman Polanski ‘Rosemary's Baby', cerró un concierto notable que deleitó al público, gracias a la elegancia del material representado y al buen hacer de un combo que tiene en la precisión una de sus mayores virtudes.
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