ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA
DE VALLADOLID



La ARMH de Valladolid se formó en octubre de 2002 con el objetivo de dar a conocer la identidad de las personas que desaparecieron en Valladolid en los meses posteriores al Golpe de Estado de julio de 1936. De esta manera, un grupo de voluntarios (historiadores, arqueólogos, archiveros, familiares de víctimas, simpatizantes, etc.) se juntaron para dar lograr esclarecer esa parte de nuestra Historia más reciente, intencionadamente olvidada.
De esta manera, esta Asociación comenzó a funcionar con una metodología de trabajo clara y precisa, que le ha permitido profundizar sobre lo acontecido en ese tiempo convirtiéndose su trabajo en una herramienta imprescindible a la hora de conocer la historia más reciente de nuestra tierra.

Para conocer más sobre esta Asociación, ValladolidWebMusical ha conversado con María Jesús Izquierdo, historiadora y miembro de la ARMH de Valladolid, que nos ha explicado cómo se creó, qué objetivos persigue y cómo es su metodología de trabajo. Este es el resultado:

1.    ¿Cuándo surge la ARMH de Valladolid y qué objetivos persigue?

La ARMH de Valladolid surgió en el año 2002 con el objetivo de dar respuesta a una demanda de la sociedad que solicitaba conocer las identidades de las personas desparecidas en la provincia de Valladolid como consecuencia de la represión franquista y localizar las fosas en donde fueron depositados los cuerpos de los asesinados.

2.    ¿Quiénes forman parte de esta Asociación?

Esta Asociación la forman una gran diversidad de personas que van desde historiadores, arqueólogos, archiveros, médicos, familiares de víctimas o “simpatizantes”. Obviamente, todas ellas unidas bajo un “denominador común” que no es otro que el interés por trabajar juntos para esclarecer esta parte de nuestra historia reciente que ha sido intencionadamente olvidada.

3.    ¿Cómo es el trabajo qué se realiza y de qué manera se desarrolla?

El trabajo sigue una clara metodología y está dividido en diferentes campos: recogida de testimonios orales; investigación en archivos; estudio de los documentos; excavaciones arqueológicas; estudio antropológico-forense; realización de homenajes a las víctimas; y difusión de los trabajos (publicaciones, conferencias, documentales, etc.).

4.    En el apartado documental, ¿existen muchos problemas para consultar los archivos o recurrir a la información?

Depende mucho del tipo de archivo a consultar y también de la tipología de la documentación que necesitamos estudiar en cada investigación. Los archivos bien catalogados y estructurados, con un protocolo claro para acceder a su consulta, nos resultan mucho más cómodos que aquellos cuyos fondos aún no están organizados. El mayor problema lo hemos tenido en algunos archivos municipales de la provincia en los que nuestra posibilidad de consulta dependía directamente de la decisión personal y arbitraria del alcalde o del secretario.

5.    Por otro lado, en lo referente a la Historia Oral, ¿cómo se consigue el contacto con las personas que pueden aportar datos y cómo se realiza este trabajo?

La historia oral es parte fundamental en el protocolo de actuación que seguimos en cada investigación. Aunque la represión de muchos vallisoletanos dejó su huella en la documentación escrita, muchos otros fueron asesinados sin dejar rastro. La forma de conocer sus identidades y lo ocurrido sólo es posible con el relato de sus familiares y convecinos. La construcción de una memoria histórica sobre la base de recuerdos puede parecer frágil, pero es indudable que para acercarnos a las víctimas y a sus familias su voz tiene un valor único e insustituible.  Y escucharlos no sólo es un modo de acercarnos a una verdad oculta y olvidada sino un deber social y una deuda histórica.
La manera más habitual para conseguir esta recogida de datos procede de la iniciativa de los propios familiares, que se ponen en contacto con nosotros por la necesidad de contar lo ocurrido o para buscar ayuda en la localización de sus desaparecidos. Menos frecuente, pero no menos importante, es la búsqueda de informantes por parte de la Asociación, muchas veces haciendo trabajo de campo en los propios pueblos donde  se realiza la investigación.
 
6.    ¿cómo se aplica la metodología arqueológica al trabajo en el trabajo de la exhumación de las fosas?

La exhumación de los restos se realiza siguiendo una estricta metodología arqueológica que nos permite obtener datos precisos. De esta forma, una vez localizada la fosa, después de haber realizado una cata arqueológica y un estudio del terreno en donde se ubica, se procede a la excavación en sí, momento en cual, los arqueólogos de la Asociación trabajan con unidades estratigráficas (Harris) hasta llegar a los cuerpos, momento en el cual se realiza una labor muy cuidosa de delimitación de los restos óseos, análisis de su distribución y características en el terreno, dibujos detallados, fotografías de la fosa, etc.

7.    ¿Qué datos se consiguen al través del estudio antropológico-forense de los restos hallados en las fosas?

Gracias a realizar las exhumaciones con metodología arqueológica y su posterior estudio antropológico-forense se consigue obtener los datos precisos que nos permiten identificar esos cuerpos y poder afirmar, de forma científica, que la violencia fue la causa de su muerte.

8.    Una vez recuperados y estudiados dichos restos, ¿cuál es el siguiente paso?

El siguiente paso es devolver esos cuerpos a las familias que nos han solicitado la exhumación y en este momento, salvo alguna excepción, se suele repetir un hecho significativo y es que, estos familiares, proceden a enterrar esos cuerpos juntos argumentando que si han estado en la misma fosa todo este tiempo, debe de seguir siendo así. Con la diferencia de que ahora reposan en un cementerio con una lápida en la que se pueden leer sus nombres. Este momento de entierro es aprovechado para realizar un acto de homenaje a las víctimas en el que se suele relatar las circunstancias que rodearon su muerte o el desarrollo de las labores de excavación a lo que se suelen unir emotivas palabras de los familiares.

9. Es difícil realizar una cuantificación pero ¿qué cifras de represaliados maneja la Asociación en este momento?

Efectivamente todavía es muy difícil realizar una cuantificación, pero lo que sí sabemos, después de años trabajando, es que el número de represaliados de Valladolid se ha multiplicado escandalosamente con respecto a todo lo publicado hasta ahora; los datos demuestran la existencia de un auténtico plan de exterminio y control de toda aquella población incómoda para la instalación del nuevo Orden que se inicia con el golpe de Estado.

10. ¿Qué vertientes de difusión de los trabajos de la Asociación se han realizado (conferencias, exposiciones, publicaciones, documentales…)?

Desde el principio hemos intentado que nuestra labor tuviera clara difusión en la ciudad y fuera de ella. Quizá en este sentido lo que más nos ha permitido darnos a conocer ha sido la elaboración del documental “Todos los nombres” en el que se explican claramente nuestros objetivos y nuestro proyecto. Tampoco hemos descuidado la difusión escrita, con la publicación hasta el momento de libros que se ocupan de dar a conocer la represión franquista tanto en la ciudad como en la provincia.

Nos hemos preocupado también de asistir a jornadas nacionales relacionadas con la Memoria Histórica con el objetivo de darnos a conocer; se han dado charlas en institutos, en organizaciones sociales y políticas; y este año celebraremos las cuartas jornadas culturales destinadas siempre a dar a conocer no sólo nuestro trabajo sino también la labor que realizan todo tipo de asociaciones en el resto del país.

11. ¿En estos años de trabajo, qué conclusiones se pueden extraer de lo acontecido en Valladolid y provincia durante esos años?

La principal conclusión es que la represión que se desata en nuestra tierra desde el 18 de julio de 1936 obedece a un plan perfectamente estructurado y organizado, que tenía el objetivo claro de imponer un orden social, político y económico contrario a la República. La violencia que siguió al golpe de estado obedeció a un plan previo de exterminio y represión, cuyo objetivo era aniquilar todo rastro de lo que significó el republicanismo. Teniendo en cuenta que en esta tierra no hay frente de guerra, esta represión adquiere sus tintes más macabros y deshumanizadores.

12. ¿Por qué en España han tenido que ser asociaciones de voluntarios las que iniciaran este trabajo y no ha sido el Estado el que se encargara de esta función de recuperar esta parte de nuestro pasado?

La “anormalidad” de este proceso creemos que está directamente imbricada en la forma en que se hizo la transición española y la visión idílica que todos hemos tenido de cómo se desarrolló este proceso. Con una transición que han “vendido” siempre como modélica -a pesar de no producirse una ruptura clara con el franquismo- y con una labor sancionadora de este proceso por parte de la historia oficial era muy difícil que los movimientos de recuperación de la memoria histórica surgieran desde “arriba”.

13. En este sentido, ¿por qué en los libros de Historia cuesta tanto abarcar de una forma seria y científica este episodio de la represión en España?

Precisamente porque la historia académica y oficial se ha dedicado a sancionar el discurso de los vencedores y muy pocos entraron en el análisis de la violencia política que estalló después del golpe de Estado de julio de 1936. Ése es el gran cambio historiográfico de la última década y el que ha incorporado nuevos enfoques sobre los vencidos.

14. ¿La ARMH de Valladolid considera que hay un intento claro por ocultar lo acontecido en España en relación a la represión franquista?

Claramente. En primer lugar, durante años ha habido un intento clarísimo no sólo de ocultar lo ocurrido sino también de fomentar un discurso histórico destinado a olvidar este pasado, cuando no claramente dedicado a falsearlo y manipularlo. Y cuando surgen los movimientos de recuperación, este pasado de violación sistemática de los derechos humanos se proyecta como una sombra alargada en la justicia, en la política y en los medios de comunicación que siguen sin mirar de frente y con valentía este proceso.
     
15. Muchos acusan a las agrupaciones de la memoria histórica de “abrir viejas heridas”, de pretender “enfrentar otra vez a los españoles” o de “no ser capaces olvidar”, ¿qué opinión le merecen dichas acusaciones?
     
Para responder a esta pregunta voy a recurrir a las palabras que dijo Juan Gelman cuando recibió el Premio Cervantes:
“Hay quienes vilipendian este esfuerzo de memoria. Dicen que no hay que remover el pasado, que no hay que tener ojos en la nuca, que hay que mirar hacia adelante y no encarnizarse en reabrir viejas heridas. Están perfectamente equivocados. Las heridas aún no están cerradas. Laten en el subsuelo de la sociedad como un cáncer sin sosiego. Su único tratamiento es la verdad. Y luego, la justicia. Sólo así es posible el olvido verdadero. La memoria es memoria si es presente… Y sospecho que no pocos de quienes preconizan la destitución del pasado en general, en realidad quieren la destitución de su pasado en particular.”

16. Igualmente, desde muchos sectores se argumenta “la memoria histórica solo investiga a los muertos de un lado”, ¿qué responde ante tal afirmación?
                 
En nuestra Asociación atendemos a todo aquel que acuda a nosotros buscando información sobre este pasado de nuestra historia. Jamás hemos cerrado la puerta a nadie y en nuestras investigaciones locales se ha abordado con total rigor la investigación de la violencia y represión cualquiera que fuera el ámbito en el que se manifestase. Lo que ocurre es que a nosotros no acuden los familiares de los “vencedores”, porque los libros de historia llevan 75 años hablando de ellos y “sus muertos” están perfectamente identificados y enterrados. Ya fueron recompensados con creces, como vencedores de la guerra, por la legislación franquista y la Iglesia católica que sigue hoy perpetuando la memoria de sus mártires. Por el contrario, las familias de los asesinados por los sublevados tienen todavía pendiente ese reconocimiento jurídico y político.

17. ¿Qué opinión tiene la Asociación con respecto al procesamiento al Juez Baltasar Garzón por investigar los crímenes del Franquismo?

Independientemente de nuestra opinión sobre la actuación de Garzón o los errores que haya podido cometer, sentar en el banquillo a un juez de la Audiencia Nacional  por la apertura de la causa contra los crímenes de la Guerra Civil y el franquismo es una afrenta a las víctimas, a los familiares y a las asociaciones en defensa de la memoria histórica de nuestro país. Además  nos provoca cierta alarma social al generarnos ciertas dudas sobre la independencia judicial y ver el triunfo de una campaña de acoso y derribo dirigida a este magistrado.

18. En pleno 2011, ¿qué objetivos tiene para el presente y el futuro la ARMH de Valladolid?

El futuro que tenemos por delante no es precisamente muy prometedor para una Asociación como la nuestra, pero todos los que formamos parte de la misma queremos seguir trabajando con la misma ilusión y por los mismos objetivos para los que nacimos: investigación para conocer con rigor el alcance de la represión franquista en Valladolid y provincia, dar respuesta a los familiares de las víctimas que acudan en nuestra ayuda para la localización y exhumación de sus asesinados; y difusión de todo este trabajo para contribuir al conocimiento de esta época y como forma de devolver a la sociedad nuestros años de investigación. En este sentido nuestro objetivo más ambicioso para el próximo año es una publicación que dé sentido a la denominación de nuestro proyecto “Todos los nombres”, recogiendo a modo de censo a todos los represaliados de nuestra tierra.

 

 


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