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Entrevista a José M. Redondo
(Componente de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León)
ValladolidWebMusical

 

Haznos una pequeña presentación, en primera persona, de quién es el responsable de la tuba en la Orquesta Sinfónica de Castilla y León.

Soy un granadino de cuarenta y dos años. Me crié en la zona sur de Madrid, concretamente en Getafe, y llevo veinte años viviendo en Valladolid. En mi vida hay abundantes dosis de música, libros y deporte. 

¿A qué edad comenzaste a tocar?

Empecé a los catorce, lo que arroja un saldo de veintiséis años pegado a la tuba.

¿Por qué elegiste el instrumento de la tuba?

De hecho no la elegí. Fue una imposición. En la escuela donde estudiaba era casi el único alumno que podía cargar con ella.

A parte de la tuba, ¿tocas algún otro instrumento?

Toco la flauta de pico. A los trece llegó mi primer contacto serio con la música como intérprete. Formé parte de un grupo de flautas barrocas. Luego toqué brevemente la flauta travesera. Aparte de tuba, también estudié viola en el conservatorio, durante cinco años. En casa hay algunos instrumentos con los que me divierto, pero no sé tocarlos bien: armónicas, flautas de pico y andinas, guitarra, didgeridoo, piano…

¿Cuál es el proceso de un niño que empieza a interesarse por la música y acaba tocando en la Orquesta Sinfónica de Castilla y León?

Según mi madre, desde pequeño sentía una enorme atracción por la música clásica. Cuando cumplí los doce me regaló un LP de la séptima sinfonía de Beethoven. Además crecí viendo a mi padre tocar la flauta  de pico. Luego apareció mi profesor de inglés del colegio, que fue quien me enseñó solfeo y flauta barroca. A partir de ese momento empecé a experimentar una serie de emociones muy especiales al tocar que me llevaron a plantearme el dedicar más tiempo a la música. Después de unos años en el conservatorio y en la banda de música de Getafe con la tuba, tomar la decisión de dedicarme profesionalmente a esto fue casi inevitable.



José M. Redondo

¿Cómo es el día a día de un músico de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (horarios, ensayos, conciertos, viajes, etc.)?

Los ensayos conjuntos de la orquesta son de lunes a jueves de diez de la mañana a dos del medio día. A eso hay que añadirle el tiempo diario de preparación individual. Yo, personalmente, suelo empezar a tocar a las ocho y media de la mañana, antes del ensayo, y por la tarde toco un poco más, estudio las partituras y escucho música. Cada semana damos dos conciertos en Valladolid (jueves y viernes) que muchas veces repetimos los sábados en otras ciudades de Castilla y León. Por la región viajamos a menudo y solemos ir con asiduidad a otras ciudades españolas: La Coruña, Bilbao, Santander, Barcelona, Madrid, San Sebastián, Valencia, Pamplona, etc. Y de vez en cuando salimos al extranjero: valgan Nueva York, Oporto, Lisboa, Berna, Ginebra, Bogotá, Medellín, Bremen, Staad y Santo Domingo como ejemplo.

¿Alguna anécdota confesable de algún directo de la Orquesta?

Recuerdo un maravilloso recital en Salamanca con Teresa Berganza. Justo cuando el concierto iba a comenzar, alguien pisó la larguísima cola de su fastuoso vestido y cuando ella empezó a caminar hacia el escenario la cola se arrancó por completo. Teresa, con el vestido destrozado, muy digna y con una enorme sonrisa en el rostro se envolvió la cola en un brazo y salió a cantar como si nada.

A parte de la música clásica… ¿qué otros estilos musicales te gustan?

Creo que fue Paco de Lucía el que dijo que hay dos tipos de música: la buena y la mala. Yo lo comparto completamente, pero en la variante de que hay música que me gusta y otra que no, y nunca está ligada al estilo. Hay rock que me gusta y rock que no, y lo mismo me sucede con el pop, el soul, los cantautores, el country, la música folk, el heavy metal, el swing, el jazz, la ópera, el flamenco, la copla, los cantos aborígenes, la música tradicional de la India o el Japón…

Si tuvieras que escoger un disco, una canción y un artista ¿cuáles serían?

El disco sería sin duda una versión concreta de la segunda sinfonía de Gustav Mahler grabada por la Orquesta Filarmónica de Nueva York. Mi canción es “Ojalá” de Silvio Rodríguez. El asunto del artista me cuesta más reducirlo a un nombre, podrían ser un creador como Beethoven o John Lennon, o un intérprete como Paco de Lucía o María Callas. 

¿Cuál es el último concierto al que has asistido como público y el último disco que has comprado?

El último concierto al que asistí fue al del grupo Campingás, que tocó este verano en Sonorama. Me gustaron muchísimo. El último disco que he comprado es “Todas las Calles”, de Zenet.

¿Qué sabes de la escena musical vallisoletana?, ¿conoces algún grupo local?

Si salgo del mundo de la música clásica ando bastante perdido.

¿Cuál es tu opinión sobre el panorama musical actual a nivel nacional y local? ¿Consideras que se valora lo suficiente a la música y a los músicos?

En lo referente a la música clásica, España es un país que mejora año tras año pero que está aún lejos de los niveles de calidad, oferta, acceso y difusión cultural que los países de nuestro entorno alcanzan. Como en otras ramas del arte y del conocimiento, sufrimos el inevitable retraso que cuarenta años de dictadura, aniquilación de libertades y retrogresión cultural han supuesto para nosotros. La valoración de la música y los músicos tiende poco a poco a ajustarse a la función social que desempeñan, pero con limitaciones. El mercantilismo impone la idea de que la eficiencia económica es la medida de todas las cosas. A veces pienso que necesitamos una segunda ilustración.  

 
J.M. Redondo con sus compañeros del Quinteto de
Metales de la Orquesta Sinfónica de CyL

¿Qué consejo le darías a un joven que comienza en la música clásica?

No sé dar consejos. Sólo sé que escuchar mucha música, dar rienda suelta a nuestras más espontáneas emociones y confiar en los maestros que tenemos alrededor ayuda mucho. 

¿De qué manera invitarías a acudir a un concierto de música clásica a una persona que argumenta que este estilo “es aburrido” o “es para entendidos”?

Yo los invitaría a desconfiar de los prejuicios y de las opiniones de los demás, incluidas la mía. Si asisten a una sala de conciertos y experimentan por sí mismos podrán decidir de qué va todo esto.

¿Puedes adelantarnos algo de la programación próxima de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León?

Los gustos son algo personal y los míos no garantizan nada. Dejando claro esto, creo que hay una serie de obras que merece la pena escuchar por las emociones que pueden desatar en el público. El 13 y 14 de octubre interpretaremos la Séptima Sinfonía de Dimitri Shostakóvich, que está ligada al sitio de Leningrado por los soldados alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y que se convirtió en símbolo de la resistencia contra los nazis. Los días 1 y 2 de diciembre tocaremos una de las obras cumbre del impresionismo francés, La Mer, de Claude Debussy. “Amériques” de Edgar Varèse (17 y 18 de febrero) y “Turangalila” de Messiaen (3 y 4 de mayo), estrenadas en el siglo XX, son dos obras monumentales en sus proporciones artísticas y materiales. Ambas necesitan cientos de músicos en el escenario y garantizan experiencias auditivas absolutamente sobrecogedoras. La temporada se cierra los día 22 y 23 de Junio de 2012 con la impresionante Novena Sinfonía de Beethoven que garantiza un torrente de emociones y experiencias a todos los asistentes.

Entrevista realizada por Miriam Arranz (ValladolidWebMusical)
Septiembre 2011

cronica Orquesta Sinfónica de Castilla y León. Música de cine. Auditorio M. Delibes. 9-09-2011. Valladolid

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