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ENTREVISTA ROZALÉN
Sala My Way. Viernes 07 de Febrero
Sandra García Gómez

Hablamos con María Rozalén, artista manchega con una larga vida musical a la espalda y cuya fama va creciendo día a día. Su primer disco “Con Derecho A…” es una perfecta carta de presentación para su voz, sus letras cargadas de mensaje y su frescura en un panorama nacional cada vez más igualitario.

Has hecho psicología, Musicoterapia, eres cantautora, instrumentista…¿Te falta algo por hacer?
Me falta plantar un árbol, ¿no?, escribir un libro y tener un hijo. Me faltan un montón de cosas por hacer, hay cositas que tengo en la cabeza que no me gustaría morirme sin hacerlas. Parece que hay tiempo pero luego el tiempo se pasa muy rápido.

¿Y sigues haciendo algo de Musicoterapia o psicología a la vez que vas de gira?

No porque no me da nada de tiempo. Yo cuando llegué a Madrid tenía mis pensamientos de dedicarme a la Musicoterapia y luego los fines de semana hacer algún concierto, no pensé que iba a pasar todo esto. Tampoco sé si va a haber algún momento en el que  me voy a aburrir o va a pasar algo y me va a ir mal en la música y voy a tener que dedicarme a ello otra vez. Pero me encantaría poder combinarlo en algún momento.

¿Crees que profesiones relacionadas con la música, como la de la musicoterapia, tienen futuro en España?

(Se ríe) En España es que todo tiene poco futuro, y musicoterapia menos. Yo lo que quería hacer era un proyecto y algo por autónomos. En Estados Unidos hay musicoterapeutas en los hospitales y en Latinoamérica es una carrera y aquí es algo que ha empezado hace muy pocos años, entonces le queda tralla y viendo como van las cosas no sé yo si se va a ayudar a que tenga un empujón.

Por lo que he leído, la pasión por la música te viene desde muy pequeña, ¿crees que actualmente se está perdiendo esa parte de nuestra vida? La transmisión oral entre padres e hijos, las canciones infantiles, el canto popular…

Claro, cuando yo era pequeña no tenía Pocoyó ni tenía nada de esto “televisivo”. Entonces a mí o me cantaban o…además tengo la suerte de que mi madre canta muy bien, mis abuelos siempre me cantaban los clásicos de copla y me parece lo más bello que hay: la trasmisión oral. Si que estoy viendo casos de mis primeras amigas que están siendo madres que eso lo siguen manteniendo. Pero también está el progreso de lo otro. Lo que me rodea si que se mantiene, pero si que se debería atender más a eso.

Has actuado con artistas de la talla de Miguel Bosé, Quique González o Luis Eduardo Aute ¿Para ti ha sido un reto o un sueño cumplido? ¿Cómo llevas lo de haber saltado a la fama “de la noche a la mañana”?

Yo hasta hace muy poco no me planteé vivir de la música entonces tampoco es un sueño cumplido porque no me lo imaginaba. Pero en el momento en el que me lo planteé, ser “Morena Mía” por un día con Miguel Bosé mis amigos siempre me dicen de broma que va a ser lo más importante que voy a hacer en la vida, que habría muchísima gente que lo qué hubiera dado por eso. Para mí es lo mejor que me puede pasar, el compartir con la gente que admiras es una barbaridad, es como que se da la vuelta a todo. Soy yo quién se tiene que acercar a esa gente a decir “oye, me gusta lo que haces” no que me digan “oye, vente a cantar conmigo”

Y lo de que me paren por la calle, lo llevo, me voy adaptando. Yo tampoco creo que haya cambiado muchas cosas en mi vida, además la gente se porta bien conmigo y es muy respetuosa. Si se paran si que recuerdo “Ay, que estoy sonando por la radio” pero yo hago las mismas cosas de siempre y me junto con los amigos de siempre. He tenido mis momentos porque cuando estás expuesta hay cosas que son un “putadón”, pero bueno, no las atiendo mucho.

¿Cómo te ha influido la música que escuchas a la hora de crear más o menos tu estilo? ¿Escuchas a algún artista en especial, algún cantante preferido?

He escuchado muchísima música muy diferente. Lo que empecé a escuchar que fue lo que empecé a tocar a los 7 años era música tradicional de la Mancha: jotas, manchegas y de la rondalla me sé todo (risas) Claro, esas cosas aunque tú luego no las escuches, están ahí, entonces a lo mejor a la hora de cantar tengo alguna cosa más “jotera”, como la Carmen París. Escucho muchísimo rock y punk, pero la voz que tengo no me hace hacer un dueto con Soziedad Alkoholika. Lo que escucho al final te acaba influyendo y como escucho de todo por eso la gente me dice también que soy un poco cajón de sastre porque además tengo esa posibilidad y me encanta llegar a más gente.

Colaboras en causas sociales, tus letras hablan de enfermedades como el VIH y eres una artista bastante comprometida. ¿Te parece que la gente recibe “mejor” mensajes de este estilo cuando es a través de la música?

Me sorprende mucho que por ejemplo “Comiéndote a besos” que es bastante explícita la gente no sabe que habla del VIH, y te dice “es que es mi historia de amor”. Van a lo fácil, al mensaje de “me conviertes en mejor persona” y no miran más allá. Pero si a través de esa manera y si se enamoran de la canción ya al mucho escucharla o cuando vienen a algún concierto ya ven de lo que va, pues quizás entonces si que piensen “oye, que está ese problema; ¿y si yo lo tuviera? ¿y si me enamoro de alguien con algún tipo de problema?” Yo creo que además es la manera, de una forma como fácil ponerlo y luego que tenga un trasfondo.

¿En qué te inspiras para componer?

La vida ya es bastante inspiradora, entonces las cosas que te pasan día a día es de lo que puedes escribir y es de lo que escribo: del amor a la vida.

¿Opinas que un cantautor deja algo de sí mismo en cada canción y cada concierto?

Totalmente, aparte de la voz y del sudor y todo eso. En “Para los dos” por ejemplo, hablo de mis complejos y hablo de cada parte de mi cuerpo, de lo que está mejor hecho, lo que no…no me puedo desnudar más.

Hoy en día todo pasa a través de Internet, de las redes sociales, los móviles…¿Crees que se ha perdido esa “magia” en las relaciones interpersonales?

Tiene su lado positivo y su lado negativo. Ahora eres mucho más accesible, la gente por Twitter por ejemplo te puede mandar un mensaje diciéndote lo que le de la gana, de manera anónima. Yo creo que las cosas que te da el progreso hay que utilizarlas para que luego la gente venga a un concierto y ya en el directo que es cuando si que tienes a las personas delante y puedes ser sensible o jugar con lo visual y con el oído, es dónde hay que convencer y dónde hay que currárselo mucho.
Si, lo otro es un medio que yo también me doy a conocer ahí: pongo cuando cogí a mi perra en la protectora, pongo fotos de mi gata a tutiplén…porque a la gente también le divierte el pensar que eres una persona normal, que es lo que pasa, que todos somos normales y cada uno vale para una cosa. Yo creo que también te puede hacer más humana, todo depende de cómo lo manejes. En mi caso además como me gusta reírme de muchas cosas, ahora estoy poniendo muchas noticias, tenemos ahí un medio potente y cada vez me escucha más gente entonces hay que utilizarlo bien.

Es indudable que en tus conciertos conectas con el público, ¿prefieres el formato más íntimo de una pequeña sala o espacios más grandes?

Yo a lo que estoy acostumbrada, que llevo tocando desde los 16 años, es a cantar para veinte, treinta, cincuenta…y claro, ahí creo que es más complicado cantar a guitarra y voz con gente tan cerca porque todos tienen cara y te están escuchando y te están viendo hasta la saliva, y eso tiene un encanto brutal.
Lo que pasa que también cuando cantas en el Palacio de los Deportes con todo lleno, aunque todo eso sea una masa y no mires las caras; o con toda la banda, es un subidón que yo me vengo muy arriba y me lo paso teta. Pero ahí es como “estoy más con los de arriba”, porque es más complicado que ahí sea algo íntimo. Entonces está bien combinarlos, me encantan las dos maneras.

Te sueles acompañar de Beatriz Romero para tus actuaciones, ¿cómo surgió la idea de fusionar la música con ese componente de accesibilidad para personas con discapacidad?

Una casualidad. Ella y yo nos conocimos en Bolivia en una cosa de cooperación, nos caímos muy bien, somos muy parecidas en la forma de ver la vida y muy divertidas, y ella se hizo muy fan de mi música y luego cuando yo vi el trabajo que hacía, de manera espontánea cuando venía a algún concierto en Albacete la sacaba y resultaba que ella era la que se quedaba con todo el mundo.

Y fue un concierto que nos propusieron para discapacitados en Albacete, preparamos como cinco canciones, ella ya se las preparó bien, porque es muy estudiosa, muy curranta. Y luego yo “oye, ¿por qué no hacemos un Libertad 8 las dos?” pues un concierto entero. Luego fue la idea del videoclip, que tampoco había dinero y estaba bien. Hasta ahora que ya la tenemos como un “servicio que ofrecemos” Es maravilloso, yo cuando ella me falta…todos los formatos están bien, pero cuando ella está formamos un tándem yo creo muy gracioso: ella son las manos y yo soy la música.

Has viajado en varias ocasiones fuera de España, ¿cambia mucho la forma de vivir la música en otros países?

Pues la música es algo súper universal, entonces cuando sales fuera de España te das cuenta de la potencia que tiene tu voz, o no. Lo que pasa es que claro, yo soy mujer y tengo algún deje flamenco, y eso en los sitios en los que he estado, es lo más grande. Y sobre todo, cuando salgo fuera de España, me valoran el triple que aquí. Porque aquí, yo creo que algo se ha hecho mal que no valoran la música, ni a los artistas, ni ven el esfuerzo que hay detrás, ni hay derecho para los músicos, ni hay nada.

Entonces te vas a Francia que tiene hasta un paro, que tienen seguridad social y es como “¿y por qué aquí no?” Fuera de España, con los IVAs y todo eso, te das cuenta de lo mal que funcionan aquí las cosas.
Pero me gustaría vivir aquí en España, aunque nos estén echando poco a poco.

¿En qué estás trabajando actualmente? ¿Cuáles son tus planes de futuro más cercanos?

El disco va a tener aún bastante vida, porque se sigue vendiendo bien, y están saliendo muchos conciertos. Hasta Octubre o así hay ya muchas cosas graciosas. Y vamos a algunos festivales que a mi me hace mucha ilusión, a salas que también ya si que empezaba a soñar. Y algo que me ilusiona muchísimo es que me voy a Argentina a guitarra a la espalda con Paco Cifuentes a probar ya por allí, porque es algo que, bueno, que hay que hacer. Y voy a hacer alguna aportación en el cine por ejemplo, que eso va a ser muy gracioso. Bastantes cosas. Y canciones nuevas no paro de hacer y ya empiezo a cantar algunas en algunos conciertos.

Si deseas añadir alguna cosa más…

Diría simplemente que la gente despertara un poquito. Que buscase cosas culturales interesantes. Que busque las calles y que busque las salas y que vaya a los teatros y vea mucho cine y lea mucho.

Cronica del cocnierto de Rozalen en Valladolid en 2013

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