ALBERTO PÉREZ
en directo.´18 de octubre de 2008 + =>

Aula-Museo de instrumentos musicales ibéricos. PACO DÍEZ
MUCIENTES (Valladolid)

    Más allá de LA MANDRÁGORA


Biografía y trayectoria musical

Alberto Pérez [Alberto Pérez Lapastora] es un músico español (cantante, compositor, guitarrista y editor discográfico). Su actividad comprende, además, la radio y el trabajo de actor.

Alberto en Corazón loco - Radio 3 [Foto: Roberto Cazorla]
Alberto en Corazón loco - Radio 3 [Foto: Roberto Cazorla]

Primeros años

Nace en Sigüenza (Guadalajara), en 1950. Sus primeros pasos musicales los dará en la Escolanía de la Sagrada Familia (1956) y en la Rondalla Seguntina (1961), con las que subirá por primera vez a un escenario y realizará sus primeros viajes. A los 16 años forma el conjunto pop “Somos”, para el que compone sus primeras canciones y graba la primera maqueta. Durante el servicio militar, en Madrid (1968-70), toma contacto con músicos guineanos, en lo que será su primer experimento con músicas no europeas. Trasladado definitivamente a Madrid (1972), cursa estudios de filología en la Universidad Complutense (sección de lingüística) y en el Conservatorio (guitarra, armonía y contrapunto). Durante estos años, pasará los veranos en distintos países de Europa, trabajando como trovador y músico de teatro.

“La Mandrágora”

En 1981 forma “La Mandrágora”, junto a Joaquín Sabina y Javier Krahe, trío al que aporta su faceta romántica y sentido del espectáculo, y con los que grabará el disco del mismo nombre que todavía hoy se edita. Se da la circunstancia de que Alberto Pérez se había vuelto a vivir temporalmente a Sigüenza, con el fin de terminar sus estudios, y se desplazaba hasta Madrid, a actuar, para inmediatamente volverse. Es la época del ferrobús plateado, que se vio interrumpida por el extraordinario éxito que obtuvo el trío y que le obligaría a residir definitivamente en la capital, dejando, por muy poco, sus dos carreras inacabadas.

“Si yo fuera presidente” - TVE. La Orquesta Alberto Pérez

En 1984 es invitado a colaborar en el programa de TVE “Si yo fuera presidente”, para el que crea un personaje inspirado en los vocalistas y crooners de los años 40 y 50, y con el que interpreta una selección de alrededor de 100 canciones célebres, olvidadas hasta ese momento. El espacio obtiene una notable popularidad, y, ante la gran demanda de actuaciones, forma la Orquesta Alberto Pérez , que dirigirá durante 12 años y con la que recorrerá prácticamente toda la geografía española. De esta época es su disco “Amar y vivir”.

“Corazón loco” - Radio 3

En 1989 acepta la propuesta de Radio 3 de dirigir y presentar un programa sobre la historia y desarrollo de la música afrocubana -por entonces muy poco conocida en España, al no existir apenas grabaciones ni documentación-, poniendo como única condición el libre acceso al archivo sonoro de RNE, que en aquel momento, antes de la implantación del CD, contaba con unos 150.000 LPs. De allí saldría “Corazón loco”, un programa sin precedentes en nuestra radio, tanto por su concepción como por su estilo, ya que Alberto Pérez , no sólo acreditaba un profundo conocimiento de los géneros, sino que, además, lo hacía con la guitarra en la mano y hablando con los oyentes. El programa finalizó con la clausura de la propia Radio 3, nunca debidamente explicada.

“Sobre la pista” y “Tiempo de baile”: encuentro con Chicho Sánchez Ferlosio

El encuentro de Alberto Pérez con Chicho Sánchez Ferlosio -cuya relación de amistad duraría 15 años, hasta la muerte de este último, en 2003-, dio como fruto una colección de 20 canciones de baile, de distintos géneros, escritas sobre unas piezas previamente compuestas por Alberto a modo de ejercicios de estilo, a las que fueron poniendo letra juntos. Esta labor los tuvo ocupados más de dos años y quedó recogida en los discos “Sobre la pista” (1990) y “Tiempo de baile” (1997), producidos e interpretados por el propio Alberto y en los que participaron músicos de diversas generaciones y procedencias. Otro de los proyectos que Chicho y Alberto realizaron en colaboración fue la composición de las canciones de la película “Buenaventura Durruti, anarquista” (1999), en este caso interpretadas por Chicho.

Voz y vibráfono: Alberto Pérez y Alberto Vergara

Este fue un encuentro accidental. En 1994, Alberto Pérez tenía una gira contratada por cinco ciudades de Marruecos, y, pocos días antes del debú, el pianista que le iba a acompañar se sintió indispuesto. Le hablaron del vibrafonista venezolano Alberto Vergara, recién llegado a Madrid, que también dominaba el piano. Pero al no disponer de instrumento propio en aquel momento, y de manera casi obligada ante la inminencia del estreno, decidieron abordar el trabajo con los medios de que allí disponían. Esta experiencia –la de arreglar e interpretar con una sola voz y 4 macillos un panorama de la historia del bolero- pondría a prueba los conocimientos y el temple de dos músicos experimentados como ellos, y Alberto Vergara la recordaría como la más comprometida de toda su vida profesional.

Vuelta inesperada a los circuitos de canción de autor. Una guitarra con sonido de orquesta.

Después del paréntesis de su experiencia con el vibrafonista Alberto Vergara y antes de ponerse de nuevo al frente de su orquesta, Alberto Pérez decidió tomarse un año sabático para desarrollar una técnica guitarrística, en la que venía trabajando desde hacía tiempo, que le permitiría ofrecer algunas de sus canciones de baile en versión trovadoresca, conservando su estructura rítmica y carácter orquestal. Y lo pone en práctica con el espectáculo “Más allá de la Mandrágora” (1995), que le devolverá a los circuitos de canción de autor, donde Alberto se reencontrará con su público más joven.

“Alberto Pérez y su Orquesta Volátil”, la juglaresca reinventada

En 2005 es invitado a realizar una serie de actuaciones en el parque del Retiro, de Madrid, bajo los árboles y sin escenario -aunque con megafonía y sillas para los espectadores-, y crea el espectáculo “ Alberto Pérez y su Orquesta Volátil”, completamente cantado a capella y con un hilo conductor donde se narran las peripecias vividas junto a su amigo Chicho Sánchez Ferlosio al componer la colección de canciones de baile que hicieron juntos. Esta experiencia, donde palabra y música se funden en un auténtico ejercicio de prestidigitación sonora, cautivó desde el primer día a un público de todas las edades y llevó a Alberto hasta los escenarios de teatro, en los que actúa actualmente y que alterna con cafés, donde suele interpretar su espectáculo “Más allá de la Mandrágora”.

“Avizor Records” y Carmen Martín Gaite

La escritora Carmen Martín Gaite fue una fiel seguidora de las actuaciones de Alberto Pérez , sobre todo de las realizadas en salas de baile madrileñas durante los años 80 y 90. Con el tiempo se hicieron amigos, hasta el punto de fundar juntos el sello discográfico “Avizor Records”, con el objetivo de dar a conocer a nuevos poetas y músicos. El proyecto, financiado exclusivamente con los recitales que Carmen y Alberto celebraban y del que ya habían aparecido las dos primeras entregas, quedó truncado con el fallecimiento de Carmen, en 2000. Poco después, Alberto le dedicó el libro-disco “Poemas” (Plaza & Janés, 2001), donde traza un emotivo retrato de la escritora y que incluye, aparte de toda su obra poética, una colección de fotografías inéditas.

Actividad radiofónica. Cursos y conferencias. Trabajo de actor

La imagen de Alberto Pérez cantando en directo y hablando con los oyentes, como invitado o colaborador de programas de radio, ha sido habitual durante años en las emisoras españolas, hasta el punto de haber ejercido este trabajo profesionalmente cuando su agenda se lo ha permitido, como en el caso de “Corazón loco” (RNE, 1989-90) o “A vivir, que son dos días” (SER, 1994-95). En muchas ocasiones, sus intervenciones han sido realizadas desde el lugar donde estuviera actuando en ese momento, acudiendo a saludarle muchos de sus oyentes y participando en la emisión. También ha sido requerido por universidades y otras instituciones como conferenciante, casi siempre sobre temas relacionados con el bolero y la música de América, y ha participado en cursos para profesionales sobre identificación de ritmos. De sus colaboraciones cinematográficas, una de las más populares ha sido la realizada en “El viaje a ninguna parte”, de Fernando Fernán Gómez (1986).

La música en la vida de Alberto Pérez. “El trovador paisajista”.

Alberto Pérez ha afirmado en más de una ocasión que la música está para disfrutarla, no para ser esclavo de ella, y hace ya tiempo que dirigió sus pasos hacia circuitos tranquilos, donde la industria, la crítica y los grandes medios de comunicación apenas hacen acto de presencia. El pequeño precio a pagar por esta personal decisión no parece importarle, y es el de que algunas facetas o etapas de su trabajo hayan permanecido inéditas para el gran público. Sin embargo, muchos compañeros de profesión admiran, por encima de su excepcional preparación técnica, variedad de registros y dominio escénico, ese profundo sentido de la independencia suyo que le ha permitido combinar dos de las cosas que más le gustan: la música y los viajes. Con razón alguien le llamó “el trovador paisajista”.

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    ALBERTO PÉREZ.

 

    Entrevista para Libro-disco de El País (2007) - Darío Manrique

 

-¿Cómo conociste a Krahe y a Sabina?

A Javier lo conocí a través de su hermano Jorge, en Sigüenza, donde veraneaban. A Joaquín, ya en la Mandrágora.

-¿Cómo conoces La Mandrágora y cuándo vas por primera vez?

Fui una noche a ver debutar a Javier, al que yo le había enseñado a tocar las canciones que habíamos hecho juntos. Joaquín, creo que también cantó. Me hicieron subir al escenario y esa misma noche quedó constituido el trío sin que nos diéramos mucha cuenta.

-¿Recuerdas cuánto cobrabais por concierto?

No recuerdo exactamente. ¿Unas 6.000 pesetas?

-¿Cuál era el mecanismo de trabajo entre vosotros tres? ¿Os ibais “regalando” canciones los unos a los otros? ¿Había ensayos o muchas improvisaciones?

Empezamos compartiéndolo todo: letras, músicas y puesta en escena. A partir de la primera gira, creo que ya contamos con músicos y empezamos a ensayar. Los gags iban surgiendo espontáneamente.

-¿Qué recuerdas del programa de Tola y de aquella polémica actuación de Krahe con el “gilipollas”? Tras salir en la tele pegáis el petardazo y os empiezan a llamar para actuar por todos los lados, ¿no?

Sí, era el día de las Fuerzas Armadas y Tola nos dedicó toda la parte musical de su programa, como si hubiera querido reventarlo. No sé si por entonces había un solo canal o ya dos, pero cuando salimos a la calle todo el mundo nos reconocía. Y creo que fue al poco tiempo cuando tomamos contacto con nuestro representante.

-Cuando CBS se os aproxima para grabar el disco, ¿qué actitud teníais ante la industria, había desconfianza? ¿Creíais posible vivir de la música?

Había ya una relación establecida con ellos, por el disco que me habían ofrecido grabar a mí cuando me vieron por primera vez en la Mandrágora, y que, para su desconcierto, derivé en Javier. Joaquín, creo que había grabado ya uno con su filial, EPIC, o estaba a punto de grabarlo, y con el que, por cierto, estaba muy descontento por unos arreglos bastante ratoneros que le habían colocado. Pero en el caso del disco del trío, se volcaron y nos dejaron hacer. Y en cuanto al hecho de vivir de la música, yo nunca había vivido de otra cosa.

-¿Qué recuerdas de la noche de la grabación del disco? ¿Había muchos nervios?

Aquella no fue una de nuestras mejores actuaciones, y no por los nervios, sino por la falta de ilusión, ya que las relaciones entre nosotros estaban ya bastante deterioradas y, de hecho, al poco tiempo el trío se deshizo.

-¿Habías grabado tú anteriormente algún disco?

Sí, ya había participado como músico y productor en otros proyectos, en su mayoría, desconocidos para el gran público. De todas maneras, grabar discos nunca me ha gustado mucho, a no ser que sean en directo y sin que uno se entere.

-Hay uno pirata, grabado por Joaquín Carbonell, Piratas en La Mandrágora, que hay quien piensa que es mejor que el disco oficial. ¿Qué opinas?

Que no es verdad, aunque sí incluye varias canciones que no llegaron a formar parte del disco oficial, por falta de espacio o de autorización, como “El bayón de San Mateo”, del que yo hice una versión escenificada, y “ Man Gave Names to All the Animals”, de Bob Dylan, que tradujo Joaquín.

-¿Qué sucede para que la sociedad de los tres se rompa? ¿Cuál es la causa de esa ruptura y cuándo se produce?

Es bastante común que cualquier clase de sociedad se vaya deteriorando con el paso del tiempo, sobre todo cuando sus componentes no comparten un mismo objetivo. En nuestro caso, yo era el que más tiempo llevaba en el mundo de la música y el que, sin embargo, tenía menos ambición. Pero lo que en último caso me hizo tomar la decisión de irme, provocando la disolución del grupo, fue el descubrir que no éramos amigos.

-¿Qué importancia tuvo en aquellos años Chicho Sánchez Ferlosio? ¿Era una figura de referencia para los tres? Creo que años después tú trabajaste con él en uno de sus discos, ¿cómo fue aquello?

Chicho era, ya por aquella época y no sólo para nosotros, un auténtico mito, pues había escrito un puñado de canciones que, todavía hoy, nadie ha sido capaz de igualar. Yo tuve el privilegio de tratarlo asiduamente durante 15 años, en los que compartimos diversos proyectos, entre ellos la composición, mano a mano, de una veintena de canciones de ritmos diferentes, que yo grabé. Cuando murió, le dediqué un espectáculo, llamado “ La Orquesta Volátil ”, todo cantado a capella, en el que recreaba nuestras peripecias para componer ese repertorio, y que todavía represento en circuitos de teatro.

-En tu trayectoria posterior a La Mandrágora has hecho casi de musicólogo, investigando diversos ritmos y géneros. ¿Puedes explicar de dónde viene ese interés de investigación?

Siempre me interesó ese mundo, pero la oportunidad de experimentar con él surgió cuando me llamaron del programa de TVE “Si yo fuera presidente”, que Tola dirigió durante varios años y donde necesitaban un cantante ‘de guardia' que fuera capaz de interpretar, prácticamente de un día para otro, cualquier canción, de cualquier época o estilo, relacionada con el tema del día. Yo afronté el reto y acabé cantando, a través del personaje que creé, cerca de un centenar de títulos casi olvidados en aquel momento, lo me obligó a introducirme en el mundo apasionante de los géneros, que luego continué al formar mi propia orquesta y, posteriormente, en la radio. Unos años después recuperé la guitarra e ideé una manera de tocar todos esos ritmos sin que perdieran su estructura interna y su carácter orquestal, que es la técnica que empleo actualmente en las actuaciones. Aunque últimamente cada vez canto más a capella.

Me gustaría que hicieras un comentario de cada canción del disco. Si alguna no te dice nada, no tienes porque comentar nada. No sé: recuerdos, anécdotas de cuando las cantabais o las compusisteis, de las letras, etc...

Marieta .- Con el cazú tomaba un aire muy poco brassensiano, casi ferial.

Un Burdo Rumor .- A Javier le salió una canción muy resultona, aunque creo recordar que el final no le convencía, y le dio muchas vueltas.

Pongamos que hablo de Madrid .- Recuerdo que se estrenó en un festival a beneficio de los afectados de la colza, donde actuamos. En aquel momento me sonó excesivamente dylaniana, y se lo dije a Joaquín.

Pasándolo bien .- Tenía una letra muy amazacotada, que nunca conseguí aprenderme del todo, y Joaquín me decía jocosamente que no era digno de un profesional como yo salir a cantarla con una chuleta.

El cromosoma .- Creo que aquellos contrapuntos de dubidubi que me salierion hacían reír demasiado al público, y acababan desconcentrando a Javier.

Un santo varón .- Como en estos años no han dejado de pedírmela, he inventado una versión a capella que la ha transformado casi por completo.

Mi ovejita Lucera .- Fue un intento mío de contrarrestar con algo castizo ese tufillo folky que amenazaba con inundarlo todo.

Villatripas .- Esta canción la hicimos Javier y yo sobre el año 75, y, aunque en un principio no esperábamos demasiado de ella, luego acabó dando bastante juego.

La tormenta .- Todavía me la siguen pidiendo, y yo finjo no recordarla completamente, para que sea el público el que la cante. Y le sale de maravilla.

Adivina, adivinaza .- En aquella época de la transición, el público se enfervorizaba con ella. A mí me gustaba mucho la cara que ponía Joaquín cuando decía lo de la teta disecada.

Nos ocupamos del mar .- Esta canción se me ha atribuido a mí indebidamente, y no me canso de decir que lo único que yo hice fue darle forma. Todavía la recuerdo sin música, escrita en un papel doblado que me enseñó Jorge Krahe a sus 18 años.

La hoguera .- Fue una de las primeras canciones que hizo Javier con música propia. Yo le decía que le estaba sacando mucho partido a los discos de Chaykovsky de su casa familiar. Cuando la arreglé para el disco “Valle de lágrimas”, sólo hice sonar una trompa sobre el acompañamiento.

Círculos viciosos .- Es una canción memorable. De Chicho tenía que ser.

 

  Entrevista para Mundo Bruto (2008). Eduardo Bravo

1.- ¿Cómo se vivía la música en una ciudad de provincias (aunque con diócesis, catedral, doncel y parador) como Sigüenza? ¿Qué importancia tenía la radio? ¿Y las gramolas? ¿Qué importancia las orquestas que tocaban en las ferias?

Durante mi infancia y adolescencia había en Sigüenza una actividad musical considerable: por un lado, estaba la Banda Municipal , que daba conciertos y baile en la Alameda, aparte de acompañar las procesiones y amenizar las corridas de toros; luego estaba la rondalla, que salía en fechas señaladas, como Navidades o San Juan; la Catedral tenía su capilla y el colegio, la escolanía. La sala de baile de entonces, “El Capitol”, contrataba en verano a vocalistas de la escuela de Jorge Sepúlveda y, en cuanto a la radio, era una pieza clave en el entretenimiento de la gente. Por aquella época de mediados de los 50 se escuchaban, sobre todo, las voces de Antonio Machín, Lucho Gatica y Jorge Sepúlveda, pero también la de figuras de la generación anterior como Concha Piquer . Gramolas y tocadiscos había muy pocos.

2.- ¿De dónde te viene ese interés por el repertorio y los artistas de los años 40 y 50?

Fue accidental. Lo había conocido durante mi infancia, como acabo de explicar, pero cuando me llamaron de TVE para el programa “Si yo fuera presidente”, me pareció interesante desempolvar ese repertorio, y tuve carta blanca para hacerlo.

3.- ¿Cuáles han sido los artistas que han influido en tu forma de cantar? ¿Y a la hora de tocar la guitarra?

Pues no lo sé, pero admiro mucho la serenidad de Carlos Gardel y la sensibilidad a flor de piel de Louis Armstrong. En cuanto a la forma de tocar la guitarra, siento devoción por Django Reinhardt, aunque hace tiempo que desarrollé mi propia técnica. De todas formas, hay cantantes y músicos extraordinarios por todas partes.


grabación TVE-2 "pero no" a capella.

4.- ¿Llegaste a ver alguna vez a las grandes orquestas como la de Luis Rovira , la Gran Casino , la de Tejada , la Plantación, la Bizarros...?

No, sólo en el cine.

5.- Durante tu servicio militar colaboraste con músicos guineanos, ¿Qué salió de todo aquello?

Fue un encuentro muy interesante y enriquecedor. Después, muchas de las músicas que ellos me dieron a conocer las he oído sonar bajo esa etiqueta perezosa de “Músicas del mundo”.

6.- ¿Cómo te recibió la modernidad española de los 80, tan deseosa de desembarazarse de todo lo que hiciera referencia a la España de la posguerra y la dictadura, cuando comenzaste a desarrollar un repertorio que había nacido en esos años?

Pues más bien mal, les comían los prejuicios. Años después, muchos de ellos adoptaron ese repertorio como si se lo acabaran de inventar.

7.- ¿En quién te inspiraste a la hora de crear tu personaje de crooner que desarrollabas en el programa de Tola?

Pues aunque te parezca mentira, en Buster Keaton. Yo era muy cinéfilo por entonces y quise hacerle un pequeño homenaje, pero sonoro.

8.- En la época en la que tú desarrollabas tu trabajo de crooner en la televisión con Tola surgió la Radio Orquesta Topolino , la aventura de Manolo Gas que tanto hizo para bien (o mal) en la recuperación de las orquestas de los 40. ¿Qué opinión te mereció? ¿Te benefició en algo esa moda? ¿Te eclipsó de alguna manera?

La Orquesta Topolino es bastante anterior a mi proyecto y radicalmente nostálgica, y yo no amo la nostalgia. Y , en cuanto a lo de eclipsarme, no es posible que ocurriera, pues algunos de sus miembros, incluido el propio Gas, me acompañaron muchas veces en televisión.

9.- En la línea de la pregunta anterior, aunque fuiste uno de los pioneros en la reivindicación de los crooners de los años 40 y 50 y del repertorio de boleros, parece que, finalmente, fue Sisa con su Ricardo Solfa el que acabó siendo más conocido por el gran público. ¿Cuál es tu opinión de Ricardo Solfa? ¿Cómo te llevas con él? ¿Y de esas otras aventuras de resucitar orquestas como la Orquesta Platería?

Yo nunca reivindiqué ni a los vocalistas ni a los crooners, únicamente me límité a crear un personaje que diera que pensar sobre su época. Ricardo Solfa, por otra parte, no me parece que fuera tan conocido por el gran público como cantante camp; sí que lo había sido, en cambio, como Sisa, en la época de la Nova Cançó. Yo lo admiro mucho y tenemos muy buena relación, pero ahora nos vemos menos porque él vive en Barcelona y yo en Madrid.

10.- ¿Cómo veían esas estrellas de los años 40 y 50, que habían sido tan grandes y tan populares pero que en los 80 pasaban por una etapa de olvido, tus intentos por reivindicar sus repertorios y sus figuras?

Pues curiosamente con cariño e incluso agradecimiento, porque decían que les estaba cubriendo las espaldas. Eran en su mayoría gente generosa y tuve con ellos encuentros muy emotivos.

11.- ¿Conociste a Bonet de San Pedro?

Sí, lo conocí en los servicios de Prado del Rey, y me pidió disculpas por haberme abrazado sin lavarse las manos. Yo le dije que eso era un honor para mí. Era el más guasón y a la vez el más atormentado de nuestros cantantes de posguerra. Y un gran músico.

12.- ¿Podrías darnos tu opinión sobre algunos artistas como María teresa Vera, Lucho Barrios, Jorge Sepúlveda, Olga Guillot…?

Son artistas todos de categoría, pero no entiendo que se les agrupe, porque cada uno por sí mismo es un mundo. Si se me diera a elegir, yo me quedaría con María Teresa Vera, en su época con Lorenzo Hierrezuelo.

13.- Volviendo a Bonet, el maestro opinaba que Machín era mejor sonero que cantante de boleros ¿Estás de acuerdo?

No, porque se trata de dos géneros y épocas diferentes, muy difíciles de situar jerárquicamente. Desde luego, su época sonera americana es admirable, pero ¿y sus “Dos gardenias” o “Angelitos negros” de 20 años después, ya en España?

14.- Resulta sorprendente ver las fotografías de las orquestas de los años 40 y 50 y comprobar cómo, en plena posguerra, las formaciones aparecían elegantes, con trajes realizados ad hoc, modales exquisitos... ¿Qué importancia han tenido en tu carrera la vestimenta, los trajes, la puesta en escena y la forma de presentarte ante el público?

Yo no soy una persona demasiado presumida, pero si se trataba de recrear una época llena de desolación aunque también de esperanza, como la de la posguerra, había cuidar la puesta en escena. Por otra parte, a los bailes siempre se ha ido en busca de aventura; la gente se arregla, y los músicos no pueden ser menos. Armando Orefiche me contó que en su orquesta los músicos llevaban la camisa bordada con notas musicales y que las maracas tenían luz.

15.- ¿Crees que lo peculiar o exótico de tu propuesta musical hizo que se entendiera como algo cómico, en lugar de ver el rigor y la investigación que subyacía a ella?

Es que uno de mis objetivos era precisamente provocar reacciones encontradas, aparte de rehabilitar ese repertorio por entonces cautivo. Pero hay gente que todavía no entiende, después de tantos años, que el que salía por televisión no era Alberto Pérez, sino un personaje creado por él. Yo, cuando me quitaba el traje de actuar me vestía con vaqueros, camisetas y zapatillas de deporte, y me iba por ahí con mi novia, que era bien moderna.

16.- ¿Qué importancia tiene el humor en Alberto Pérez?

Mucha. Si no fuera por él, no sé qué haríamos de ciertas situaciones.

17.- Durante doce años dirigiste tu propia orquesta. ¿Podría ser una continuación de las grandes orquestas de baile de los años cuarenta, como la de Luis Rovira o la de Ramón Evaristo ? ¿O tal vez algo más latino?

La mía era una formación en combo, que tenía su propio sonido. De los 6 músicos, había 2 jazzistas, 2 clásicos y 2 latinos. Tocábamos una veintena de ritmos distintos, y para ellos, todos gente muy experimentada, eso era un reto . Esta formación se ampliaba para las grabaciones, si los géneros lo exigían.

18.- "Tiempo de baile" se grabó en directo pero normalmente las producciones de tus discos adolecen de un sonido demasiado esclavo de su tiempo. ¿Crees que los modernos sistemas de grabación y las producciones perjudican a ciertos estilos musicales como los que tu practicas?

¿Nunca quisiste sonar como sonaban las orquestas españolas de los 40, en acústico y sin apenas producción? ¿No te dejaron?

Ni "Tiempo de baile" ni el disco anterior, “Sobre la pista”, se grabaron en directo. Y esa supuesta “esclavitud” a la que te refieres es imposible que se diera, ya que en estas grabaciones intervinieron por lo menos tres arreglistas y otras tantas formaciones diferentes, en las que había tanto gente mayor como jóvenes con piercings y el pelo de colores. Los sistemas digitales, por otra parte, son útiles, sobre todo en edición, y su diferencia de sonido con los analógicos es prácticamente imperceptible para los no profesionales. En cuanto a si no me dejaron hacer lo que quería, te diré que no hubo lugar, porque estos dos discos los financié y produje yo mismo; uno se lo vendí a BMG y el otro lo edité en mi sello, Avizor Records.

19.- ¿Cómo fue tu experiencia en Radio3? ¿Qué relación tenías con otros locutores? ¿Por qué se acabó Corazón Loco? Un programa de esas características en cualquier otro país, podría haber durado décadas e incluso pasar de emisora en emisora (como Protagonistas, por poner un ejemplo cercano aunque tal vez no el que más se ajustaría) manteniendo la fidelidad de sus oyentes a lo largo de ese tiempo. ¿Te gustaría recuperar un programa como ese? ¿Crees que tendría cabida en la radio actual?

Aquellos dos o tres años en Radio 3 fueron muy interesantes. En la dirección percibían que lo latino venía empujando con fuerza, y aquí no había nadie que se dedicara a ello ni que tuviera documentación. Yo, al aceptar, puse como única condición el tener libre acceso al archivo sonoro de RNE, que por entonces tenía unos 150.000 LPs, y donde disfruté mucho. Los oyentes enseguida respondieron y muchos de ellos me cedieron sus colecciones. Uno de los mayores núcleos de oyentes estuvo en Cataluña. Radio 3 se dinamitó desde dentro, parece ser que debido a una consigna política. Al desaparecer, yo me volví a mis giras, aunque luego seguí haciendo radio, a veces durante largas temporadas, en la propia RNE y en otras emisoras.

20.- N unca has sido un purista que te hayas limitado a hacer versiones lo más parecido a las originales, sino que has compuesto canciones originales de géneros tan folkys como el calypso o el beguine. ¿Eres partidario del crossover y el concepto “músicas del mundo”?

Todas las músicas han sido “folkies” alguna vez y, desde luego, todas ellas están en el mundo. Los géneros que yo he recreado pertenecían ya a épocas bastante recientes, ya fueran europeos o americanos. Y no creo en el mestizaje forzoso; las compañías de discos lo quieren hacer todo muy deprisa.

21.- ¿Cómo acepta el público tu repertorio? ¿Es receptivo a tus incursiones en la música afrocubana o prefiere que interpretes las canciones de La Mandrágora una y otra vez?

Tengo un público fiel, al que le gusta que lleve mi carrera al margen de la industria y de los grandes medios, y que está deseando que le sorprenda con nuevas cosas. De todas formas, si a alguien le apetece oír una canción de la Mandrágora, se la cantamos entre todos.

22.- De los tres componentes de La Mandrágora, tú eres el que mantiene un espíritu y una carrera más cercana a dicho proyecto y a los años en los que se desarrolló. ¿Envidias (sanamente) las carreras de tus otros compañeros? O lo que es lo mismo, ¿te ves haciendo una macro gira con Serrat o te hubiera gustado que te dedicasen un documental y un disco homenaje?

Yo vivo como me gusta vivir, por eso, entre otras cosas, me fui de la Mandrágora. Por otra parte, no envidio a la gente que necesita hacerse notar continuamente. Y, desde luego, las grandes giras no me tientan; he hecho muchas a lo largo de mi vida y prefiero viajar solito, como ahora, disfrutando del paisaje.

23.- El compañero Sabina, es de los tres el que más ha triunfado a nivel popular, hasta el punto de que en la más recóndita pedanía se le idolatra, ¿Por qué crees que ha conectado tan bien con la gente?

Pues supongo que porque habla de cosas de la calle, con un lenguaje muy directo y utilizando músicas muy simples.

24.- ¿Por qué te fuiste de la Mandrágora?

Todos los grupos se deterioran con el paso del tiempo, y aunque de los tres yo era el que más tiempo llevaba en el mundo de la música, curiosamente era el que menos ambición tenía. Pero lo que en último caso me hizo tomar la decisión de irme, causando la disolución del trío, fue el comprobar que no éramos amigos.

2 5.- Tal vez por la época y los componentes, La Mandrágora estaba muy influenciada por la canción francesa, especialmente Brassens, del que Krahe hacía varias versiones. Sin embargo, la influencia de la música sudamericana o de las orquestas de los 40 (salvo la ovejita lucera), de la que tú serías abanderado, apenas estaba presente, ¿por qué?

Tendría que repasar cada una de las canciones pero, antes de nada, habría que distinguir entre influencias de música o de letra. Brassens, por ejemplo, tiene mucha influencia de la música militar, a la que parodia; “La ovejita” y “Villatripas” pertenecerían a un género que podríamos llamar ‘ferial'; “Pongamos que hablo de Madrid” es un calco del folk-rock dylaniano; “Círculos viciosos” está entre el son y la rumba… hay de todo.

26.- ¿Cómo se veía desde la Mandrágora la Movida?

Ellos eran algo más jóvenes y “modernos” que nosotros, pero siempre nos trataron con respeto.

27.- ¿Te gusta el panorama musical español? ¿Qué echas a faltar? ¿Qué le sobra? ¿Qué música escuchas actualmente?

Es un panorama muy amplio y creo que hay gente para todo. Los conciertos, a condición de que cuenten con un buen patrocinador y el apoyo de los medios, siempre se llenan, sin importar el estilo. El hip-hop, por ejemplo, está dando mucho que pensar a los cantautores, al decir las cosas de forma tan clara y a veces tan poética. Y hay gente muy buena, sobre todo entre las mujeres. Yo, ahora mismo, estoy escuchando a Guillaume Dufay, un músico francés del siglo XV que hoy suena muy moderno, pero me gusta la música de todas las épocas.

28.- ¿Cuáles son las músicas latinoamericanas que más te interesan en este momento? ¿El reguetón, como música popular de baile, se encuentra entre ellas?

No, prefiero, por ejemplo, el bullerengue colombiano o la trova yucateca de los años 20. La música latinoamericana actual, sobre todo la que suena en las radiofómulas, es muy regresiva.

29.- ¿Cómo se encuentra actualmente la canción de autor? ¿Le ha venido bien la explosión de la rumbita alternativa?

Creo que va evolucionando, aunque todavía abundan los jóvenes que siguen apegados al viejo estilo.

30.- Como músico de carrera, ¿crees, como dice tu compañero Javier Krahe, que el solfeo no es necesario para hacer buena música, o, como opinamos nosotros, incluso perjudica a la hora de hacer un blues o un porro, colombiano?

Es que el solfeo no es más que un sistema de notación. Pero tanto como perjudicar, no creo.

31.- ¿Cómo vives el debate sobre los derechos de autor, la SGAE, el top-manta y las descargas de Internet, teniendo en cuenta, entre otras cosas, que el disco de La Mandrágora ha vendido decenas de miles de copias desde su edición en vinilo y casete, y posteriormente en CD?

No me identifico totalmente con la postura de la SGAE. Sí me parece inmoral que se piratee un disco que todavía está en las tiendas, pero creo que la descarga desde internet de discos descatalogados es beneficiosa, pues de esa manera pueden revivir. Hay quien nunca ha comprado un disco, y no creo que vaya hacerlo porque se prohíban las descargas. También hay gente que, después de haberse bajado un disco de internet, se anima a comprarlo, porque le apetece tener la grabación original, o para regalarlo. Y, desde luego, la gran mayoría de los compositores e intérpretes menos conocidos prefieren que su música se difunda, aunque sea gratuitamente, a que quede inédita.


"El pinchadiscos"
Alberto Pérez en el I Encuentro Internacional de Juglares de San Javier (Murcia, España), celebrado del 26 al 30 de agosto de 2008. Vídeo realizado por Ángeles Muñoz.

32.- ¿Piensas que las descargas alegales por internet perjudican o bien benefician a una artesanal compañía de discos como la tuya?

No se puede negar que internet es un gran sistema de publicidad gratuita. Mucha de la gente que compra discos en mis actuaciones lo hace porque antes se los ha bajado de la red.

33.- ¿Cómo era tu relación con Chicho Sánchez Ferlosio? Nosotros tuvimos la inmensa suerte de entrevistarle en su día y nos pareció un auténtico genio bizarro. ¿A qué se debe, en tu opinión, el hecho de que nunca haya sido reconocido como se merece y siempre haya sido desconocido para el gran público a pesar de sus discos, de sus canciones grabadas por artistas de todo el mundo y de que incluso le dedicasen una película como la de Trueba (que por cierto, es imposible de ver salvo en pases en la filmoteca o lugares afines)?

Fue una relación muy intensa que duró 15 años, hasta que él falleció. Chicho no llegó a ser conocido por el gran público, primero porque nunca se lo propuso, y luego por los continuos cortes de manga que le hizo a los medios y las discográficas. De todas formas, está en marcha una edición de toda su obra (canciones, artículos, juegos, etc.) que, si todo va bien, aparecerá a finales de este año o principios de 2008.

34.- ¿En qué consiste tu nuevo espectáculo con canciones de Chicho? ¿Puedes adelantarnos parte del repertorio?

Este espectáculo, cantado todo a capella y llamado “ Alberto Pérez y su Orquesta Volátil”, cuenta las peripecias que vivimos juntos al componer 20 canciones de distintos ritmos, y donde aprovecho para rendirle un pequeño homenaje.

35.- En dicho espectáculo te acompañas de la “Orquesta Volátil ”, o lo que viene a ser lo mismo, cantas a capella. Dejando a un lado el hecho de que este espectáculo en concreto esté concebido así, ¿Es inviable tal y como están las cosas el mantener activa una orquesta con varios músicos?

Yo deshice mi orquesta en una época en la que tenía bastante trabajo, y lo hice simplemente porque me rondaban otras cosas por la cabeza que me apetecía llevar adelante, y sobre todo por vivir más tranquilo.

36.- Apenas realizas grabaciones o, si las realizas, no tienen la repercusión de que disfrutan los trabajos de otros artistas –o, para no andarnos con rodeos, si las has hecho, nosotros no nos hemos enterado, vaya-. ¿Se puede vivir de la música en este país tocando en directo? ¿Se puede sobrevivir a los dueños de locales de actuaciones en vivo de este país?

En realidad, nunca he dejado de hacer grabaciones pero, tal como está el mercado del disco, he preferido no quemarlas. A pesar de todo, he conseguido vivir de lo que me gusta. Creo que en esto soy un privilegiado, en parte por haber tenido siempre una actividad muy diversificada: producción, edición, radio y actuaciones en diversos ámbitos; últimamente, también en circuitos de narración oral.

37.- ¿Puedes hablarnos de tu faceta como cuentacuentos?

No, yo nunca he contado cuentos, simplemente me gusta enlazar las canciones con historias que las han originado, como en el caso del espectáculo dedicado a Chicho, o que han surgido en el propio escenario.

38.- ¿Y de tu afición por la literatura del Siglo de Oro?

Como mi vida es una excursión continua, casi todo lo que leo está relacionado con los lugares que visito, por eso, cuando tengo tiempo, voy a lo seguro y releo a Cervantes, Quevedo, Lope o gente así, que alimentan mucho.

39.- ¿Por qué no tienes página web?

Pues porque hasta ahora no la he necesitado, aunque tengo unos cuantos amigos pagineros que están deseando hacérmela.

 

Alberto Pérez en las 10y1 noches =>        
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