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Tomando un café con:

MIGUEL ÁNGEL RECIO

Entrevista: Mariano Rubio
Fotos de Jorge Lázaro y Giuseppe

Tomando un Café, esta vez visita CoCoCafe con el pianista  Miguel Ángel Recio Músico de pasión, corazón y estudio,  nos cuenta que su padre Ángel Recio, batería durante más de 30 años " fue su mejor ejemplo”.  Se le iluminan los ojos al hablar de su padre y no es para menos...

Mi padre, nos cuenta, fue agricultor y después de la Guerra Civil alternaba el campo con los estudios musicales; lloviese o nevase, nos cuenta Miguel Ángel,  mi padre cogía la bici cada día desde Montemayor de Pinilla al Henar, donde los monjes le enseñaban solfeo, armonía, ritmo etc... hasta que entró en FASA Renault y toda la familia nos trasladamos a vivir a Valladolid. Él fue mi mejor ejemplo. ..

¿Cuándo empezó Miguel Ángel Recio a sentarse por primera vez delante de un piano?

-Sobre los 7 años empecé a interesarme por la música, a nivel de querer tocar un instrumento; escuchaba a mi padre mientras hacia los deberes o jugaba por casa, nos recuerda con cariño. Un día acudí a Pianissimo, una academia que estaba en la Plaza San Juan, y allí  empecé a formarme como músico. Posteriormente entré en el Conservatorio de Valladolid y cuando terminé, continué con mis estudios durante cinco años, en el Real Superior de Música en Madrid. También he estudiado en diferentes instituciones como la Escuela Superior de Música y Artes del Espectáculo de Oporto, Escuela Superior de Música Reina Sofía, Fundación Hindemith de Suiza o la Universidad de Valladolid, entre otras. Un músico siempre se está formando...

¿Se necesita ser de una pasta especial para ser pianista? 

-El piano es agradecido cuando te acercas a él las primeras veces, porque no tenemos la dificultad de afinar,  y eso lo hace más sencillo. Lo complicado viene a la hora de estudiar más a fondo. Es un instrumento fascinante que te da muchas posibilidades  y a la vez te exige mucho a todos los niveles; el trabajo de la polirritmia, la polifonía, el estilo, etc es como llevar una orquesta entera en un sólo instrumento y esto exige mucha práctica y formación por parte del pianista. 

¿Dónde dio su primer concierto Miguel Ángel Recio Muñoz? 

- Recuerdo que tenía 18 años y fue en la sala Borja en un concierto benéfico.

¿Es difícil como músico ganarse al público? 

-Soy músico clásico, de eso estoy orgulloso, pero la necesidad de querer acercar mi música a un mayor número de personas, hace que también intérprete música popular, jazz, latinflamenco, tango, gospel, o música de Cine... El arte es comunicación y cuanto más público pueda acudir a los conciertos mejor;   la idea es poder tener una mayor diversidad de  repertorios para llevar mis diferentes propuestas musicales a todo tipo de públicos  y  que puedan ir desde los más jóvenes a los más experimentados y exigentes críticos musicales a nuestras actuaciones. 

¿Qué es lo más importante antes de un concierto? 

- Los pianistas tenemos la dificultad añadida de que en cada concierto tocamos piano diferente. Normalmente voy un par de horas antes de cada actuación, intento familiarizarme con la acústica del auditorio, pruebo el piano y veo que sensaciones este me aporta, también me suelo tomar un  café y un plátano para tener energía. Al acercarse el momento de la actuación intento aislarme de todo lo demás para concentrarme y dar el máximo al público que se acerca a escucharme.

¿Además de España, donde ha podido llevar también su música Miguel Ángel Recio Muñoz? 

-Nueva York, Praga, Budapest, Berlín, Oporto, Londres, México… es una suerte  haber viajado a estos países y llevar tu trabajo a diferentes escenarios. Esto te hace sentir que eres un privilegiado y en mi caso intento acercarme  con un cariño especial y un respeto máximo a la que es mi profesión. 

¿De quién se acuerda Miguel Ángel Recio Muñoz? 

-Siempre me acuerdo de quien fue mi primer maestro Ángel Huidobro. Gran persona y gran músico. Virtuoso del piano y del acordeón, profesor del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, además de fundador de la Asociación Acordeonística y director de la Orquesta de Acordeones Vallisoletana. Empecé con él a los 9 años y fue mi profesor hasta los 18 años... me enseñó mucho a nivel técnico, y musical y sobre todo a valorar y dignificar la profesión de músico. Sin duda un  ejemplo donde la humildad, el trabajo  y el esfuerzo dan su fruto.

A día de hoy recuerdo con cariño sus clases y sobre todo cómo le veía a él disfrutando cada vez que tocaba algo, eso ha quedado en mi, y  pienso que la primera y más importante premisa para tocar un instrumento es disfrutar de él.

¿Qué cree usted que debemos hacer para atraer al público más joven a los actos culturales en general? 

-Vivimos  en una sociedad digital con mucha información y debemos acercarnos a sus gustos, haciéndoles interesantes nuestras propuestas. Ver cuáles son sus inquietudes y  anhelos nos ayudarán a olvidarnos de  prejuicios y, desde el respeto y la educación, podremos compartir el amor por la diversidad del arte y la cultura, lo que es fundamental para el desarrollo de una sociedad cada día más humana.

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