EN BUSCA DE BOBBY FISCHER

por Diego Rodríguez
septiembre, 2007
Bobby Fischer falleció en enero 2008 =>
En ocasiones en alguna partida virtual de ajedrez en Internet he soñado o he creído reconocer el instinto para aplastar al adversario de Fischer. Ese raro don que tenía para convertir un match de ajedrez en algo más, en la lucha del ser humano consigo mismo y sus propios limites. Kasparov con su carisma y cultura en ningún momento llegó a despertar tanta expectación en sus enfrentamientos con Karpov o más recientemente con el super-ordenador Deep Blue, mientras el norteamericano siempre nos dejaba un regusto de genio ermitaño y extraño, la actitud de un eterno adolescente cuya única obsesión era vivir para jugar la partida de la historia y ser el campeón mundial.
Con uno de los coeficientes intelectuales más altos desde que se pueden medir con fiabilidad abandonó los estudios a los 14 años para dedicarse exclusivamente al ajedrez. Cuando le preguntaban por el juego el respondía: “…el ajedrez es la vida…”. Esta era su visión de la vida. Quizá por eso extraña aun más su retiro voluntario en 1975 cuando era el mejor a años luz del segundo, un retiro que sólo rompió en 1992 para reeditar su mítico encuentro con Spassky ya sin esa mordiente necesaria para ser algo diferente pero aun conservando parte de su genialidad, como demuestra la undécima partida de este segundo Match entre los dos dinosaurios de la guerra fría. Como muestra de cómo cambian los tiempos; este segundo round con el ex-soviético supuso una orden de detención por parte del gobierno de los EEUU por el mero hecho de obviar el embargo sobre la extinta Yugoslavia que regia en aquellos días (la sede del match fue Belgrado), el mismo gobierno de los EEUU que años antes había alentado y celebrado las victorias de Fischer como el triunfo de la democracia frente a la dictadura de los Soviets.

Su enfrentamiento con Spassky en 1972 ha pasado a la historia como el enfrentamiento entre el hombre con sus límites. Apabulló al soviético en 21 partidas para enmarcar y al igual que otros de sus rivales Spassky no volvió nunca a ser el mismo, Fischer marcaba a sangre y fuego a sus rivales, vivía y pensaba en 64 casillas blancas y negras.
En 2004 con 61 años cuando le detuvieron en Japón me dio pena encontrarme con un anciano desvalido, lejos ya de aquel héroe que yo descubri gracias al maravilloso invento del video y de Internet y sus descargas gratuitas. Espero que disfrute de su retiro dorado en su agradecida Islandia.