
“Todo el efecto de la pintura descansa, en cuanto a la técnica, sobre nuestra capacidad de recuperar ese estado que pudiéramos llamar la inocencia de los ojos, ese modo de ver infantil que percibe las manchas coloreadas como tales, sin saber lo que significan - tal y como las percibiría un ciego al que repentinamente le fuera devuelta la vista.”
Jhon Ruskin (el más importante critico de arte del romanticismo ingles)
La exposición que se presenta esta compuesta por veinticinco de algo más de la cuarentena de piezas que constituyen esta serie, creadas desde mediados del 2005 hasta hoy; de distintos formatos han sido elaboradas con acrílico sobre lienzo y planteadas desde una abstracción de acentuado tono lírico. Dichas obras recogen un delicado y minucioso trabajo de superposición de capas y veladuras, surgiendo así un rico diálogo cromático, una sutil y armoniosa danza entre colores.
No es una obra fácil de entender. Supone una amplia conjunción de posibilidades artísticas que el artista ha ido descubriendo para sí en el transcurso de su constante aprendizaje.

Un cuadro empieza siendo un soporte en blanco, una página aún por ser escrita, un nuevo momento donde dejar que afloren intimas y muy personales sensaciones. Se establece entonces un idilio entre artista y lienzo, entre lienzo y pigmento, un dialogo entre los distintos colores… para sugerir e invitar al espectador después a que comparta y disfrute de su propio sentir al posicionarse frente a las distintas obras.
Estos cuadros apelan exclusivamente a los ojos del espectador, su comprensión depende de la captación consciente del modo en que ocurre tal contacto visual. Se trata de un intento de aproximación, de una invitación a experimentar con la propia percepción visual, para conseguir así ver y penetrar en los cuadros mostrados. Aquí el espectador experimenta su propia actividad visual.

La clave para entender la armonía de estos cuadros, nos la ofrecen las múltiples y sutiles relaciones que los colores guardan entre sí. Toda pintura consiste en colores y no más que colores. Y en este caso los colores corresponden a las tendencias observadas en la naturaleza, mostradas en la luz solar, las nubes, el humo, el cielo, el fuego, el agua, la mezcla de fluidos… La naturaleza está coloreada y nos ofrece todo un espectacular mundo de luz y de color.
En esta serie se puede apreciar una simplificación en las formas y en el gesto (en parte condicionados por el azar), delicados matices cromáticos obtenidos a base de insistentes veladuras y acogedoras tonalidades que resultan de iluminar y ensombrecer y que confieren a los cuadros un aspecto más atmosférico y vaporoso haciendo de estos un espacio no para ver, sino para sentir.
El artista, en su afán de búsqueda y experimentación, plantea aquí, siempre desde un lenguaje de sensaciones, la importancia del silencio y la calma interior para llegar a una armonía. Sumergidos en un mundo lleno de ruido, caos y constante movimiento ve necesario ese tiempo de calma y contemplación, de sosiego interior y encuentro con uno mismo, de relajación y serenidad…

Frente a una sociedad que parece tener su sino en el exceso de imágenes y de palabras, Jorge Adrados se sumerge en la soledad que le ofrece su estudio y se posiciona ante los cuadros desnudando su interior, dejando que fluyan las sensaciones que harán de su mano herramienta o puente entre él y el lienzo, entre él y el irisado mundo de colores que emplea en la elaboración de sus obras.

Para la creación de toda la obra que compone esta exposición el artista se ha valido siempre de la música de Wim Mertens, que durante más de dos años ha sonado entre las paredes que acogían estas creaciones generando así un perfecto clima para esa danza personal entre lienzo y el pintor.
A Solas invita a la búsqueda de la calma y el sosiego interior para llegar a ese equilibrio con uno mismo y a esa armonía con los y lo que nos rodea.
A Solas anima al espectador a posicionarse frente a la vida con mirada noble y mucha sensibilidad para así poder contemplar y respirar la Belleza que aún se nos regala en este cada vez más complejo Mundo…
Que la sensibilidad no perezca.
Esta muestra esta dedicada:
A sus padres, hermanas y amigos por el apoyo prestado, por creer en él y por estar siempre ahí.
A Wim Mertens por ser compañero de viaje durante todo el tiempo que duro la gestación de esta exposición y por que con su música ha ayudado a que la soledad y esta íntima experiencia fuera más gratificante y ese desnudarse frente al lienzo fuera mucho más intenso.
A todos los creadores que trabajan a solas, desde cualquiera de las disciplinas y que de forma anónima pasan gran parte de su tiempo trabajando en su rincón para aportar su granito de arena y hacer que este vivir sea algo más hermoso.
A todas las personas que viven en soledad (Soledad a veces no deseada).
JORGE ADRADOS
Móvil: 667.289481
Email: jorgeadrados@hotmail.com
Exposición en gavaweb