Esta es una obra muy conceptual, no en el sentido del movimiento artístico así denominado, sino porque estaba totalmente pensada antes de comenzar su realización. La idea era retomar el tema del paisaje, tan denostado en el arte que se pretende más vanguardista del siglo XX, tratarlo con dignidad y luego jugar. Y en mis juegos suelo mezclar. Aquí lo que hice fue casi desintegrar. En la tradición el paisaje con figuras es un paisaje con una/s pequeña/s figura/s dentro. Los pintores comerciales casi nunca lo hacían porque se vendían mucho peor que los paisajes solos. Yo lo que hice fue hacer la figura fuera. Y sucumbí a la tentación de homenajear al gran fotógrafo, estudioso del movimiento, Eadweard Muybridge reinterpretando a una de sus parejas bailando, de 1884. Para unir ambas imágenes utilicé una cenefa repitiendo el círculo, símbolo de tantas cosas. Porque era necesario crear esa incertidumbre ya que yo no pretendía hacer paisajes sólo o mujeres bailando sólo, sino desprenderme de ese tabú que los pintores de mi generación tenemos, limpiarme de esos prejuicios que no me dejaban seguir mi camino. Y en ese raspado…van quedando los cuadros.