Animalfantasma – La Noche Tiene Hambre

He tenido un día horrible. Llego a casa y me apetece desahogarme, deshacerme de todas las malas vibraciones que se han instaurado en mi interior en las últimas horas. Busco en mi amplia colección de discos una obra acorde a mi estado de ánimo, pero me doy cuenta de que hace tiempo que abandoné los sonidos más duros y de que tengo poco género aquí. La mayoría de mis discos “rabiosos” se quedaron a vivir en casa de mis padres o han decidido que prefieren el coche a la estantería. Pero, de repente, localizo el nuevo disco de Animalfantasma, que va directo a mi equipo, comienza a rugir y, por fin, encuentro esa válvula de escape.

Fuera de esta (verídica) historia personal, el segundo trabajo de los vallisoletanos es todo un puñetazo en el estómago. Se trata de una obra rabiosa, crujiente, ruda, corta (apenas supera la media hora), con unas letras que, desde un prisma muy personal, rezuman mucho inconformismo y autoafirmación, un canto abierto contra el estilo de vida acomodado en el que el capitalismo neoliberal nos ha sumido. Grabado en los estudios Dobro Producciones bajo los mandos de David Martín y Javier Nieto, el trabajo destaca por su cruda producción y su inmediatez, además de por el elaborado diseño del disco, a cargo de Iván Hojas (Astrogore Studio), y la fotografía interior de David Izquierdo.

De esta manera, el disco se abre con el homónimo “La noche tiene hambre”, una obertura que es toda una declaración de intenciones, donde el trío formado por Juanjo Llanos (voz y bajo), Miguel Cortés (guitarra) y Manu Domínguez (Batería) nos avisa de lo que nos vamos a encontrar, con un sonido que bebe tanto del rock más potente como del hardcore y del metal. Le sigue “Animalfantasma”, uno de los cortes de mayor impacto súbito (ya he podido comprobar de primera mano lo bien que funciona en directo), donde una guitarra de corte stoner sirve de preludio a la presentación en público del grupo, con una invitación a abrir la garganta y gritar la parte final a pleno pulmón. “Monstruo” se abre a sonoridades de corte más rock en su vertiente más enérgica, mientras que “Mi corazón en una tumba” se acerca al hardcore, con esas cadencias entrecortadas tan típicas del estilo y un fraseado de voz casi en superposición continua.

“Narcodrina” rompe relativamente con la atmósfera del disco, con unos arreglos que se acercan mucho a grupos como Thrice y una letra afilada y sutil contra el consumismo y cierto poso orwelliano. Posteriormente, “El bar de los malditos” posee un inicio muy metálico, para romper con un estribillo más cercano al rock, con un cambio de ritmo que dota de un gran dinamismo a uno de los temas más variados del disco. “Terciopelo eléctrico”, un tema con guitarrazos a lo Zakk Wylde, deriva en un crescendo final donde la canción se abre, resuena un doble pedal y afirman que “todo lo que vemos será nuestro”. El disco se cierra con “Detrás de la sonrisa”, una oscura canción que puede incluso recordar a unos Slayer con el pie levantado del acelerador.  


foto:David Izquierdo

Si eres amante de los sonidos duros híbridos, de esos que beben tanto del hardcore, como del metal, del rock y del stoner, Animalfantasma no te defraudarán. El grupo ha sabido encontrar su propio espacio y desarrollar los detalles que apuntaba su anterior obra, logrando una conjunción directa que, además, el trío defiende poderosamente en concierto. Ya lo dicen ellos mismos: “Somos Animalfantasma, y tenemos cojones a prueba de balas”.

Reseña: Álvaro R. Osuna (abril de 2012)

entrevista 2012

Animal Fantasma. "La Diplomacia de las fieras

Animalfantasma + Peter Pan Speedrock. Viernes 31 de enero de 2012. Sala Porta Caeli

 

 
 
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