O’FUNK’ILLO, Sesión Golfa

(Maldito Records, 2011)

Primavera embrutessía. ¿O acaso me equivoco? Cuando escribo estas líneas hace apenas tres días que confluyeron (y de hecho, en buena medida, se fusionaron) en nuestras calles la Pucelona y la manifestación del 12M. Es un momento perfecto para que una canción como “Revolución urbana” se convierta en el nuevo himno del desencanto y la indignación. Esto es música de combate… desde otro punto de vista. Porque es ecléctica, esperanzadora y festiva. Es una celebración. Y porque tal como afirma el enmascarado anónimo que ha puesto rostro al descontento de la mayoría, una revolución sin baile no merece la pena.

 

Sesión golfa tiene una vertiente peleona, con temas como “Dame la pasta”, que abre el disco con una introducción de bajo de Pepe Bao, grandísimo como siempre, “Revolución urbana”, que es el gancho más efectivo de todo el trabajo, con esa lírica impagable de Andreas Lutz, rabiosa y descacharrante a partes iguales, o la violenta, sorprendente (y muy oportuna en estos momentos, sin duda) versión de “Acción mutante”, entre otros. También tiene una cara más festiva, intrascendente y negroide, aún más diversa que en entregas anteriores, en la que destaca sobre todo el single “Hasta las cejas”. Y además contiene ese elemento sorpresa, inclasificable y con aires flamencos, imprescindible en todos los discos de la banda, que en este caso es una extravagancia de ocho minutos de duración titulada “Bulemetal” en la que colaboran con músicos en principio tan ajenos al estilo como Raimundo Amador y Manuel Molina, nada menos. 

Ahora que cada día aumenta la temperatura (en todos los sentidos) y cada noche se encuentra a más gente estacionada en las aceras que en los bares, es el momento de calarse de nuevo las gafas de espejo, bajar las ventanillas del coche y sembrar el terror en las calles con este disco cachondo y revolucionario. O’Funk’illo en estado de guasa. Rumbo al planeta Aseituna.

Juanjo Llanos. Mayo 2012

 

 
 
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