Limbiotheque. "Crash"

Nota de prensa facilitada por Gran Sol

Limbotheque es una anomalía en la escena pop española, tan dada a regodearse incansablemente en lugar comunes y en repetir fórmulas hasta la extremaunción. Pero no, Limbotheque rehuye los convencionalismos, y a los críticos musicales (tan necesitados de emplear etiquetas que nos ayuden a ordenar el mundo), nos lo ponen realmente difícil, ya que resultan incatalogables: pueden ser ásperos cual lija o suaves como el terciopelo, tormentosos o soleados, premeditadamente clásicos o rotundamente modernos. Como pueden ser rock, jazz, funk, pop, folk o experimentales. Así son Limbotheque. Los tomas o los dejas. Entras en su mundo o no entiendes nada y sales huyendo asustado de su sinuosa permeabilidad y originalidad. Pero si conectas con su música descubrirás un mundo de sensaciones sonoras en el que campa el talento de unos creadores con mucha música pegada a los oídos y que han comprendido que dejarse de prejuicios es el mejor camino para alcanzar la libertad artísitica, y ello sin renunciar ni por un segundo a una actitud desconcertantemente elegante. Porque hasta cuando suenan sucios (que a ratos lo buscan) no pueden eludir que se han instalado en una suerte de excelencia que es como una segunda piel.

Lo tenía difícil Limbotheque a la hora de enfrentarse a su cuarto disco, pues venían de Folkabaret, que en realidad fue como un paréntesis con el que divertirse afrontando versiones de temas ajenos. Pero, como sorpresas te da la vida, ese divertimento (¡pero no un álbum menor!) se transformó en un disco de éxito. Un éxito que podía mediatizar sus pasos futuros. Pero para nada. Con Crash rubrican su excelente estado de forma con una incuestionable decena de canciones propias en las que trabajan con densas capas de guitarras, crean ambientes que puedes visualizar, elaboran atmósferas que atrapan al oyente y dibujan paisajes con mano firme.

Paseándose por los géneros a su modo, hacen de la suma de ellos un género con identidad propia. Ese que, como decíamos más arriba, resulta imposible de catalogar. Limbotheque son capaces de hacer del reciclaje musical algo nuevo, original y maravillosamente magnético e incandescente. Así es la propuesta que formulan en Crash, capaces de unir rock and roll con swing y algo de fox trot ('Amor recargable'), ponerse bailables ('Freud'), unir influencias folkies celtas y mediterráneas como si nada (en ese dramón que es 'Nube'), arrearle al rock intenso y caliente ('On the floor', 'El ataque de la mujer pantera'), jugar con el pop evanescente pero ácido ('Crash', 'Piscis'), otear el rock and roll clásico (en esa locura hipnótica que es 'HHH'; un tema de espíritu beatle que no te cansas de escuchar una y otra vez), afrontar una balada densa y nostálgica ('Versalles') o recurrir al cine musical y al vodevil de los años cuarenta ('Cinema').

Todo es posible en la propuesta de Limbotheque, donde desde elementos vintage se elevan a la contemporaneidad más asombrosa. Pero, claro, detrás están unos músicos capaces de afrontar cualquier reto y que, a lo largo del disco, dejan caer detalles musicales para disfrute de melómanos avezados: si quieres puedes abstraerte y gozar de la producción y los exquisitos arreglos. Pero, por si no hubiera suficiente, delante está Carola Mendoza, una de las voces más singulares del pop español, una cantante inusual, que "interpreta", que se mete en la piel de los protagonistas de cada tema, y que lo mismo puede ejercer de chica dulce e ingenua como de mala de película, enamorando sin remedio a quien la escucha.

Si como Limbotheque eres un aventurero musical dispuesto a dejarte sorprender, Crash es tu disco. No te defraudará.

Juan Puchades

 


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