Durango 14

Vol. 3 (Maldito rc 2016)

Por David González


‘Vol. 3’ cierra el primer ciclo musical de Durango14. Enraizado en el clásico surf rock instrumental de los pioneros Dick Dale, The Ventures y The Shadows.

‘Vol.1’ (2012) sienta las bases del inconfundible ‘Surf & Roll espeso’ del grupo madrileño. El ímpetu del rock and roll irrumpe entre las afiladas guitarras reverberadas para ir alumbrando la densa oscuridad que define ‘Vol.2’ (2014): dramáticos grooves de bajo y batería con ventanas abiertas al blues, riffs de stoner rock y fuzz con retazos de Jimmy Hendrix e incluso ritmos ska. Y así llegamos a ‘Vol. 3’ (2016), grabado también en Estudio Brazil bajo la tutela de Javier Ortiz, responsable de la grabación analógica de los tres discos de la banda.

Tras la grabación de este tercer trabajo, Adrián Carrera sustituye a Alfie Martín a la batería, y se une a los guitarristas Fuman Joe y Ruri Grande, al bajista Pablo Valero y al saxofonista David Pardo para formar parte de este quinteto instrumental que bebe directamente del sonido de sus paisanos Los Coronas y de Los Tiki Pantoms, oriundos éstos de Barcelona. Pero no se queda ahí su propuesta, ya que para hacer “espeso” ese surf & roll no podían faltar riffs pesados al estilo Kyuss, siempre sin olvidar ese tono festivo y bailongo que a algunos les puede recordar a los Mambo Jambo. Todo este cóctel se muestra en su máxima expresión en temas como “Desperado” que abre el EP o “Tu madre se comió a mi perro”. ¿Quién no se imagina surfeando sobre las olas de las playas californianas escuchando su tercer corte “Surfin’ Waikiki”? El tema central del plástico, titulado “Sweet girl”, supone un punto de inflexión, ya que es el más lento del disco. Es elegante, con toques jazz al inicio y progresivamente te va preparando para “Corazón salvaje”, un medio tiempo, podríamos decir, que enlaza con el “subidón” de “A quemarropa”, uno de los temas más rápidos de ‘Vol. 3’ (lo sé, con los títulos de sus EPs no se han comido la cabeza). Muy western al inicio pero rápidamente degenera en una orgía de riffs cabalgantes y vientos desafiantes que pueden pillar desprevenidos a los oyentes que se hayan relajado con la bajada de revoluciones anterior. Y así encaramos el final de este corto pero intenso trabajo que se cierra con “Comadrejas asesinas”, el único tema en el que se escuchan voces y el que contiene el riff más pesado del trabajo, el inicial, el cual les sirve también para cerrar sus frenéticos directos.


Hasta aquí hemos llegado, todo hace presagiar que en 2018 tendremos un ‘Vol. 4’, pero si estás leyendo esta crítica y aún no los conoces no esperes hasta entonces para descubrirlos porque estos chicos pueden dar mucho que hablar próximamente.


DURANGO 14
Crónica de su concierto en la Sala El Sol de Madrid el 3-12-2016






 

 

   
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