Hijos de Overón. "Camino de Piedras" (Dic 2015)

La verdad que es muy grato para un tipo como yo ver que, aunque en Castilla y León estamos un poco olvidados del mundo, todavía hay quien quiere tirar para adelante y hacerse escuchar. No sólo hay música y cultura en las grandes capitales y ciudades sino que, en este caso, desde la segoviana localidad de Cuéllar, nos llega una banda de la que últimamente se está hablando. Y mucho.

Este nuevo disco de Hijos de Overón, Camino de Piedras comienza con “Ymir”, una pequeña y sencilla introducción que contrasta perfectamente con el primer tema del disco “Extraña Ambición”. Power metal mesetario, con un omnipresente doble bombo que seguro abre muy bien los conciertos de la banda. Una canción con carácter y con un empaque muy bueno para el directo. Interesante es también el uso de las voces por parte de su cantante, rematando este comienzo con un grito que pone el vello de punta.

Continuamos con “Sin Miedo”. Aquí el tempo es un poco menor, dejando que tras la primera escucha podamos recuperarnos del puñetazo que ha sido la canción anterior.  Aún así, seguimos la línea power que comenzamos con ella.

“Linaje” es un cambio más radical. Desde el comienzo se muestra tranquila, lenta… NO. Es sólo una introducción que esconde una canción rápida, contundente, potente. Para nada cae la intensidad del disco. Para eso está “Cuántas Noches Sin Dormir”. Canción con mucho sentimiento a flor de piel. Una balada perfecta en el momento perfecto del disco.

“Llegará” recupera la potencia anterior pero desde la madurez musical y no tanto desde la velocidad. Hijos de Overón evitan en gran medida en este tema el recurrente recurso del doble bombo (ojo, evitan, no eliminan), dando otro color musical, acompañado además por un dueto de guitarras que da aún más variedad.

“Romper Cadenas” es lo contrario que Llegará. Volvemos a recuperar el power metal más clásico y, sin abusar del ya renombrado doble bombo, nos muestran variedad, soltura musical, cambios rítmicos, velocidad e intensidad. Sin duda uno de los mejores temas del disco.

            “No Olvidamos” comienza con una intro a capella y un dueto de guitarras al más puro estilo de Judas Priest. Muy bueno también en cuanto a textos se refiere, antimilitarista y pacifista.

            En la parte final del disco nos encontramos con la no menos cañera “Cielo Sin Luna” (con un pequeño adorno pianístico en el solo) y “Mi Lamento” que, para no perder la buena costumbre recién adquirida, nos presentan el tema con una introducción de piano. Muy buena la mezcla de “calma y tormenta”  a lo largo de la canción. Mención aparte merecen el solo de guitarra, ambas a dúo, y los cambios tonales del estribillo final. Muy buena.

            Terminamos con “Ragnarök”, cerrando el círculo power que comenzó con el disco, tanto en lo musical como en lo textual. Odín, Loki y compañía harán las delicias de los amantes de la mitología nórdica, que no han querido dejar pasar.

            Gran nuevo disco de una banda que esperamos poder ver pronto en directo y comprobar la potencia de esta colección de canciones que seguro marcarán un antes y un después en la trayectoria de Hijos de Overón.  

 

Candido Cisneros, Enero 2016)      

 

   
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