RAÚL OLIVAR , "CASTELLANO",

Feb. 2.017.Autoproducido


 

Me gusta ver a Raúl embarcado en proyectos variados y sacando conejos de la chistera como quien no quiere las cosa (el último, Ochenterías junto con Juanjo Melero, mezcla a Camarón con Michael Jackson o Metallica, sin cortarse…), pero tengo que confesar que soy fan absoluto de su lado más flamenco.

Y para disfrutar al 100% de este lado flamenco hay que escuchar los discos que edita bajo su nombre, en los que se empeña en bucear en la tradición de guitarra flamenca demostrando que todo no está descubierto, que esta música aún puede "pellizcar", remover la emoción del que tenga un mínimo de oído y sensibilidad. Recomiendo al oyente que se libere de prejuicios, que no haga caso de esa tendencia tan perezosa de la música actual que equipara lo "conocido" a lo único aceptable (¡ya está bien!) y escuche lo nuevo de Raúl Olivar

Raúl innova, dentro del formato del flamenco moderno en que la guitarra es la protagonista absoluta, buscando siempre nuevas sonoridades y melodías. Y Dios sabe como lo hace, pero lo consigue. Esta vez sin apoyo de cantaor alguno, un disco enteramente instrumental. Le ayudan sus compinches habituales, César Díaz (Bajo), Iván Carlón (Flauta travesera), Paquito Gonzalez (Percusiones). Lo ha grabado entre Valladolid y Sanlúcar de Barrameda contando con Lauren Serrano en las labores de mezcla y masterización.

El tema con el que abre y que da nombre al disco, Castellano, es el ejemplo más claro de la combinación de  tradición con innovación. Sobre un arpegio y base de cajón y bajo va desarrollando melodías con raíz folklórica castellana. El resultado es hipnótico, un temazo a la altura del mejor flamenco fusión.



Siguen hermosas melodías con aire de rumba, tangos, bulerías, excelentemente tocados y acompañados por grandes músicos. Pero aún llaman más la atención los temas que se salen del canon tradicional de los palos flamencos, como la mencionada Castellano o la melancólica Viaje. Adorable su visita al lado más tradicional en la taranta Monte de Torozos, solo de guitarra magistral.

Raúl y su grupo nos transportan y nos hacen soñar con espacios abiertos, noches al fuego, danzas y locura. Disco perfecto para acompañar un largo viaje o una tarde ensimismada y solitaria. No hay temas de relleno, se consiguen distintos ambientes con una misma instrumentación. Son sólo músicos haciendo música, algo raro y muy sorprendente en estos días.

Disco muy recomendable no sólo para aficionados al flamenco sino para cualquier mente sensible y abierta a las músicas del mundo. Es un orgullo para Valladolid y para Castilla que esta gran música se haga aquí.

¡Un abrazo y enhorabuena, Raúl y familia!

 

   
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